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Autor: VIS | Fuente: VIS La persona humana corazón de la paz
El cardenal Renato Raffaele Martino, y el obispo Giampaolo Crepaldi, respectivamente presidente y secretario del Pontificio Consejo "Justicia y Paz", presentaron esta mañana el Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz 2007
La persona humana corazón de la paz
CIUDAD DEL VATICANO, 12 DIC 2006
El cardenal Renato Raffaele
Martino, y el obispo Giampaolo Crepaldi, respectivamente presidente y secretario
del Pontificio Consejo "Justicia y Paz", presentaron esta mañana en
la Oficina de Prensa de la Santa Sede el Mensaje
del Papa para la Jornada Mundial de la Paz 2007,
sobre el tema: "La persona humana, corazón de la paz".
El cardenal Martino afirmó que el mensaje de este
año "hay que leerlo e interpretarlo en continuidad con el
mensaje precedente. En el número 1, el Santo Padre afirma
que "respetando a la persona se promueve la paz, y
que construyendo la paz se ponen las bases para un
auténtico humanismo integral".
El mensaje, continuó, está estructurado
en tres partes: en la primera se resalta "el sentido
y el valor de la relación entre persona humana y
paz entendidas y propuestas por medio de categorías teológico-espirituales del
don y de la tarea; en la segunda, la verdad
de la persona humana en relación con el concepto nuevo
e innovativo de ecología de la paz; en la tercera,
la verdad de la persona humana con referencia a la
compleja realidad del respeto de sus derechos fundamentales, del derecho
humanitario internacional y de algunas responsabilidades inherentes a la acción
de las organizaciones internacionales. El Mensaje concluye con una invitación
a los cristianos a convertirse en agentes de paz".
"El reconocimiento del orden trascendente de las cosas es
la base sobre la que se fundamenta el diálogo interreligioso
y cultural para la promoción de la paz. (...) Para
que progrese el frente de la paz, la humanidad de
hoy debe tener en cuenta las normas del derecho natural,
que "no han de considerarse como directrices que se imponen
desde fuera, como si coartaran la libertad del hombre".
Más adelante, el Papa afirma que "algunos bienes no
son y no deben ser disponibles; se trata del derecho
a la vida y del derecho a la libertad religiosa;
el primero, porque es un don y el segundo pone
de manifiesto "la relación del ser humano con un Principio
trascendente".
Por lo que concierne al tema de
la igualdad de naturaleza de todas las personas, el Santo
Padre, dijo el purpurado, habla de "las desigualdades sociales y
de género, que son motivos preocupantes de inestabilidad en la
construcción de la paz".
En el apartado 9,
dedicado a la "ecología de la paz", el Papa se
plantea una serie de cuestiones que "evidencian cómo el problema
de la relación con la naturaleza esté estrechamente ligado con
la construcción, entre los seres humanos y las naciones, de
relaciones humanas ecológicas, es decir, respetuosas de la dignidad de
la persona y de sus necesidades auténticas".
"En
los apartados 10 y 11, el Santo Padre ofrece el
fundamento de la ecología de la paz y la base
para que crezca el "árbol de la paz". (...) Es
posible con la condición de que nos dejemos guiar por
"una visión correcta y lo más amplia posible de la
persona humana", porque la reducción del ser humano, de su
valor y su dignidad se pagan a menudo con el
conflicto".
"El mensaje del Papa -prosiguió el cardenal-,
afirma que la paz se hace difícil también por la
indiferencia hacia lo que constituye la verdadera naturaleza del ser
humano. (...) Una actitud semejante es muy peligrosa para la
paz, que no puede construirse sobre el vacío y la
indiferencia, porque en este caso el reconocimiento recíproco será solamente
formal, convencional y provisional".
En la tercera parte
del mensaje, que comprende los apartados del 12 al 15,
Benedicto XVI "afirma que una paz verdadera y estable presupone
el respeto de los derechos humanos anclados en una concepción
"fuerte" del ser humano. (...) Los derechos expresan las exigencias
de la naturaleza del ser humano, que brotan de la
Creación. Nos dicen qué necesita el ser humano en su
existencia para poder ser dignamente él mismo. Nos dicen cómo
debemos tratarlo, para mantenerlo en conformidad con su dignidad. Los
derechos humanos no soportan los continuos ataques de los que
son blanco, si no redescubren constantemente estos significados".
El Santo Padre recuerda a continuación, dijo el purpurado, "la
vocación original de los organismos internacionales y sobre todo de
las Naciones Unidas, apremiándolos a hacerse paladines de la promoción
de los derechos humanos. (..) Retorna también este año sobre
el valor del derecho humanitario internacional", con reflexiones "inspiradas por
el realismo y la confianza" y, por último, manifiesta su
preocupación "ante el hecho de que algunos países han manifestado
la voluntad de dotarse con armas nucleares".
"La
conclusión del mensaje de Benedicto XVI (...) está dedicada a
los católicos, invitados a ser incansables artífices de paz y
defensores de la dignidad del ser humano. (...) El sentimiento
de pertenencia eclesial se vive como una dedicación generosa hacia
todos, sobre todo hacia los que padecen pobreza y privaciones
y carecen del precioso bien de la paz".
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