La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: . | Fuente: ACI Congregación para la Doctrina de la Fe emite nota sobre el aborto "terapéutico"
Clarificación confirmando las enseñanzas de la Iglesia sobre el mal llamado aborto "terapéutico", que "no ha sido ni nunca podrá ser" aceptado por la doctrina católica.
Congregación para la Doctrina de la Fe emite nota sobre el aborto "terapéutico"
ROMA, 10 Jul. 09
Corrigiendo una confusión generada por
recientes declaraciones de una autoridad vaticana, la Congregación para la
Doctrina de la Fe (CDF) emitió hoy una clarificación confirmando
las enseñanzas de la Iglesia sobre el mal llamado aborto
"terapéutico", que "no ha sido ni nunca podrá ser" aceptado
por la doctrina católica.
El documento es una respuesta, precisa, a
la "manipulación e instrumentalización" de un artículo publicado por Mons.
Rino Fisichella en L´Osservatore Romano del 15 de marzo de
2009, sobre el caso del aborto procurado a una niña
brasileña de 9 años que había sido violada por su
padrastro.
En el texto, Mons. Fisichella parecía criticar al Arzobispo
local Mons. José Cardoso Sobrinho, lo que generó críticas de
los medios seculares luego de confirmar que, de acuerdo a
las enseñanzas de la Iglesia, todos los involucrados en el
aborto, con excepción de la pequeña, estaban excomulgados.
La posición del
Arzobispo Fisichella creó, especialmente en América Latina, una ola de
artículos y editoriales señalando que la Iglesia había "suavizado" su
posición sobre el aborto, y fue usado incluso políticamente en
Nicaragua para tratar de revertir la prohibición a todo tipo
de abortos.
Como consecuencia, "diversas cartas, también de parte de altas
personalidades de la vida política y eclesial, han informado sobre
la confusión", dice el documento de la CDF.
"Al respecto, la
Congregación para la Doctrina de la Fe reitera que la
doctrina de la Iglesia sobre el aborto provocado no ha
cambiado ni puede cambiar. Tal doctrina está establecida en los
numerales 2270-2273 del Catecismo de la Iglesia Católica", tras lo
cual, la clarificación cita los numerales en su totalidad:
"La vida
humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde
el momento de la concepción. Desde el primer momento de
su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos
de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de
todo ser inocente a la vida. ´Antes de haberte formado
yo en el seno materno, te conocía, y antes que
nacieses te tenía consagrado´. ´Y mis huesos no se te
ocultaban, cuando era yo hecho en lo secreto, tejido en
las honduras de la tierra´".
"Desde el siglo primero, la Iglesia
ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta
enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es
decir, querido como un fin o como un medio, es
gravemente contrario a la ley moral.
No matarás el embrión mediante
el aborto, no darás muerte al recién nacido. Dios, Señor
de la vida, ha confiado a los hombres la excelsa
misión de conservar la vida, misión que deben cumplir de
modo digno del hombre. Por consiguiente, se ha de proteger
la vida con el máximo cuidado desde la concepción; tanto
el aborto como el infanticidio son crímenes abominables"
"La cooperación formal
a un aborto constituye una falta grave. La Iglesia sanciona
con pena canónica de excomunión este delito contra la vida
humana. ´Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre
en excomunión latae sententiae´, es decir, ´de modo que incurre
ipso facto en ella quien comete el delito´, en las
condiciones previstas por el Derecho. Con esto la Iglesia no
pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace
es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable
causado al inocente a quien se da muerte, a sus
padres y a toda la sociedad. El derecho inalienable de
todo individuo humano inocente a la vida constituye un elemento
constitutivo de la sociedad civil y de su legislación:
´Los
derechos inalienables de la persona deben ser reconocidos y respetados
por parte de la sociedad civil y de la autoridad
política. Estos derechos del hombre no están subordinados ni a
los individuos ni a los padres, y tampoco son una
concesión de la sociedad o del Estado: pertenecen a la
naturaleza humana y son inherentes a la persona en virtud
del acto creador que la ha originado. Entre esos derechos
fundamentales es preciso recordar a este propósito el derecho de
todo ser humano a la vida y a la integridad
física desde la concepción hasta la muerte´".
"Cuando una ley positiva
priva a una categoría de seres humanos de la protección
que el ordenamiento civil les debe, el Estado niega la
igualdad de todos ante la ley. Cuando el Estado no
pone su poder al servicio de los derechos de todo
ciudadano, y particularmente de quien es más débil, se quebrantan
los fundamentos mismos del Estado de derecho... El respeto y
la protección que se han de garantizar, desde su misma
concepción, a quien debe nacer, exige que la ley prevea
sanciones penales apropiadas para toda deliberada violación de sus derechos´".
La
CDF recuerda luego que "el Papa Juan Pablo II ha
reafirmado tal doctrina con su autoridad de Supremo Pastor de
la Iglesia en la Encíclica Evangelium vitae: ´Por tanto, con
la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus
Sucesores, en comunión con todos los Obispos —que en varias
ocasiones han condenado el aborto y que en la consulta
citada anteriormente, aunque dispersos por el mundo, han concordado unánimemente
sobre esta doctrina—, declaro que el aborto directo, es decir,
querido como fin o como medio, es siempre un desorden
moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano
inocente. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y
en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la
Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario
y universal".
Asimismo, el documento agrega que "en algunas situaciones difíciles
y complejas, vale la enseñanza clara y precisa de Juan
Pablo II" y cita nuevamente la encíclica Evangelium vitae: "es
cierto que en muchas ocasiones la opción del aborto tiene
para la madre un carácter dramático y doloroso, en cuanto
que la decisión de deshacerse del fruto de la concepción
no se toma por razones puramente egoístas o de conveniencia,
sino porque se quisieran preservar algunos bienes importantes, como la
propia salud o un nivel de vida digno para los
demás miembros de la familia. A veces se temen para
el que ha de nacer tales condiciones de existencia que
hacen pensar que para él lo mejor sería no nacer.
Sin embargo, estas y otras razones semejantes, aun siendo graves
y dramáticas, jamás pueden justificar la eliminación deliberada de un
ser humano inocente".
El texto también señala que "en cuanto a
la problemática de determinados tratamientos médicos para preservar la salud
de la madre es necesario distinguir bien entre dos casos
distintos: de una parte una intervención que directamente provoca la
muerte del feto, llamado algunas veces de modo inapropiado aborto
´terapéutico´, que no puede nunca ser lícita en cuanto es
el asesinato directo de un ser humano inocente; de otra
parte una intervención en sí misma no abortiva que puede
tener, como consecuencia colateral, la muerte del hijo".
Para finalizar, la
clarificación de la Congregación para la Doctrina de la Fe
precisa que "en cuanto a la responsabilidad de los operadores
sanitarios, es necesario recordar las palabras del Papa Juan Pablo
II" y cita por última vez a la Encíclica Evangelium
vitae: "su profesión les exige ser custodios y servidores de
la vida humana. En el contexto cultural y social actual,
en que la ciencia y la medicina corren el riesgo
de perder su dimensión ética original, ellos pueden estar a
veces fuertemente tentados de convertirse en manipuladores de la vida
o incluso en agentes de muerte. Ante esta tentación, su
responsabilidad ha crecido hoy enormemente y encuentra su inspiración más
profunda y su apoyo más fuerte precisamente en la intrínseca
e imprescindible dimensión ética de la profesión sanitaria, como ya
reconocía el antiguo y siempre actual juramento de Hipócrates, según
el cual se exige a cada médico el compromiso de
respetar absolutamente la vida humana y su carác ter sagrado".
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR