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Autor: . | Fuente: ACI Justicia y caridad deben prevalecer en economía, dice experto vaticano
El capitalismo no funciona sin una base ética. Las cosas caen cuando sus fundamentos no están en principios morales.
Justicia y caridad deben prevalecer en economía, dice experto vaticano
ROMA, 24 Ago. 09
El Revisor Internacional de la Prefectura
de los Asuntos Económicos de la Santa Sede, Thomas Hong-Soon
Han, resaltó que para los cristianos no puede valer solamente
la lógica del "mayor provecho al más bajo costo posible";
pues nada debe hacer que en las operaciones económicas se
sacrifiquen las exigencias de la justicia y la caridad; como
explica el Papa Benedicto XVI en la encíclica Caritas in
veritate.
En una entrevista concedida a L´Osservatore Romano, el experto coreano
puso como ejemplo la necesidad de alguien de Iglesia de
construir un edificio cualquiera: "Lo que se ofrece no debe
valorarse considerando solamente la conveniencia económica. Es necesario considerar las
propuestas de una determinada compañía y ver cuáles son las
condiciones de trabajo, el nivel de salarios, en resumen ver
cómo se realiza concretamente la justicia en la organización de
la actividad productiva".
Si por ejemplo, prosigue, "se verifican situaciones de
explotación de los trabajadores, es evidente que aceptar lo propuesto
significaría para la Iglesia hacerse corresponsable –aunque sea solo indirectamente–
de esta lógica injusta. Por ello una oferta de este
tipo debe ser rechazada. Así, este es el único modo
de presión que tenemos para convencer a los responsables de
una empresa para que respeten las condiciones de la justicia
y la caridad".
Thomas Hong-Soon advierte además que es "fácil ceder
a la tentación de obtener primero que nada condiciones favorables
desde el punto de vista económico. A veces esto viene
justificado en nombre de las exigencias de la caridad: el
alivio de un sector – se dice– puede significar mayor
disponibilidad para otras actividades sociales y humanitarias. Pero se olvida
que en todo caso ´la caridad exige la justicia´ como
escribe el Papa en la Caritas in veritate".
Luego de explicar
que su labor consiste en revisar los balances económicos de
la Santa Sede, el experto explica que la Iglesia debe
promover la "misionariedad" en la economía, es decir, "dando ejemplo
especialmente en términos de sobriedad y solidaridad. Lo importante es
ser fieles a la enseñanza evangélica sin dejarse convencer por
la lógica del mundo".
Al referirse luego a la actual crisis
económica global, el coreano afirma que el origen de la
misma es "un déficit moral. El capitalismo no funciona sin
una base ética. Las cosas caen cuando sus fundamentos no
están en principios morales. En los billetes de dólares está
escrito In God we trust, ´Confiamos en Dios´. Por eso,
si el mercado se basa únicamente en el interés egoísta
y no ´confía en Dios´, falla".
Seguidamente precisa que si bien
la Iglesia no condena al capitalismo en sí mismo, también
afirma que "la economía de mercado debe dirigirse hacia un
fin con un sentido en el que al centro esté
la persona y su dignidad. La Caritas in veritate es
muy clara al respecto".
Luego de resaltar que, en última instancia,
las personas son las responsables de las estructuras económicas, Hoog-Soon
exhorta a "formar las conciencias con los valores evangélicos. Esta
es la tarea principal de la doctrina social de la
Iglesia y a esto apunta la nueva encíclica de Benedicto
XVI".
"La lógica del provecho debe conciliarse con la del amor
y la justicia. La productividad debe ser orienta al bien
de las personas, sobre la base de la caridad y
según los criterios de solidaridad. En resumen, una economía guiada,
con reglas claras. Llamémosla como queramos: economía de comunión, por
ejemplo. Al final no es asunto de etiquetas sino de
hechos. Hace falta actuar correctamente, no limitarse a discusiones teóricas.
La Iglesia y los cristianos deben ser los primeros en
hacerlo".
Finalmente, el revisor internacional precisa que la Iglesia "no es
una ONG o un ente caritativo. La acción de los
cristianos se basa en la caridad, pero nace de la
verdad: Caritas in veritate. No podemos prescindir de la encarnación
de un Dios que se ha hecho hombre por amor
a los hombres. Esta es la caridad perfecta. La verdad
de nuestra fe adquiere más credibilidad si testimonia el amor".
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