La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: . | Fuente: Fides La Iglesia combate contra las formas moderas de esclavitud
La Iglesia combate contra las formas moderas de esclavitud, mediante sus convicciones, con enseñanzas y acciones, inspirada por el Evangelio del amor y de la compasión del Señor y de la dignidad de cada persona humana utilizando los medios a su disposició
La Iglesia combate contra las formas moderas de esclavitud
Lo ha destacado el Arzobispo Agostino Marchetto, Secretario del Pontificio
Consejo para los Migrantes e Itinerantes, en una conferencia sobre
el tema “Migraciones y nuevas esclavitudes”, tenida recientemente en Roma,
en el Convenio del Consejo Nacional Forense.
La Iglesia, afirmó
el Arzobispo, “invita a todas las personas de buena voluntad
a responder al vigoroso llamado de la Instrucción Erga Migrantes
Caritas Christi a ‘ser promotores de una verdadera y propia
cultura de la acogida’ y, para los cristianos, a responder
a la invitación de San Pablo de ‘acogeos mutuamente como
os acogió Cristo para gloria de Dios’.”
Para tener una idea
de la dimensión del fenómeno migratorio mundial, Mons. Marchetto recordó
que los migrantes internacionales son más o menos 200 millones.
El número de personas por las que se preocupa la
UNHCR (Alto Comisariato de las Naciones Unidas para los Refugiados)
llega a cerca de 32,9 millones. De estos, 9,9 millones
son refugiados, 12,8 millones son evacuados internos y 5,8 son
apátridas. Otros 4,2 millones de refugiados están bajo la UNRWA
(Agencia de las Naciones Unidas para el socorro y la
ocupación de los prófugos palestinos en el cercano oriente).
Las
Naciones Unidas definen la trata de seres humanos como “el
reclutamiento, el transporte, la transferencia, el alojamiento o la acogida
de personas”, a través de medios impropios como la amenaza,
el recurso a la fuerza u otros medios de cohersión,
el secuestro, el fraude, el engaño, el abuso de poder
o el uso del estado de vulnerabilidad “con fines de
explotación”. Ello incluye también la prostitución u otras formas de
explotación sexual, el trabajo forzado, la esclavitud o prácticas análogas,
incluso la exportación de órganos.
“La entrada en vigor del Protocolo
sobre la trata de personas, en diciembre del 2003, ha
planteado importantes retos tanto en términos de conceptos como de
aplicación de la ley –destacó Mons. Marchetto–. Ello ha introducido
en la legislación internacional el concepto de explotación, hasta entonces
poco conocido, que puede ser laboral o sexual”. Según el
reporte global del ILO sobre el trabajo forzado, al menos
12,3 millones de personas viven en condiciones de esclavitud. También
según el ILO “hay tres tipos de esclavitud moderna: la
impuesta por el Estado, la que entra en el ámbito
del comercio sexual organizado por privados, y la explotación económica
también operada por privados”. Entre los esclavos modernos 2,4 millones
son víctimas de la trata, otros 7,4 son explotados por
privados, mientras 2,5 millones están sometidos a trabajos forzados por
parte del Estado o de grupos militares. Las cifras muestran
que el trabajo forzado del que son responsables el Estado
o las fuerzas armadas corresponde a cerca del 20% de
todos los esclavos de hoy. De los restantes 9,8 millones,
1,4 millones (11%) son explotados por medio de la prostitución
(entre quienes son víctimas del tráfico y quienes no lo
son) y 7,8 millones (un estupefaciente 63%) están sometidos a
esclavitud por razones económicas. En todo caso, poco menos de
la mitad de todo el tráfico (43%) está destinado a
la explotación sexual con fines comerciales, y casi un tercio
(32%) con fines económicos. Un cuarto (25%) con fines mixtas
o indeterminadas, y sabemos que entre los objetivos del tráfico
está también la exportación de órganos.
Más de la mitad (56%)
de todas las víctimas de la explotación con fines comerciales
son mujeres adultas y jóvenes, mientras los hombres, adultos y
jóvenes, son poco menos de la mitad (44%). En la
explotación para prostitución, en cambio, las mujeres constituyen casi la
totalidad (98%). Se estima, además, que los niños representan entre
el 40 y el 50% de las víctimas. “La Iglesia
no es indiferente o silenciosa en relación con las formas
modernas de esclavitud”, puso en evidencia Mons. Marchetto, citando varios
documentos desde el Concilio Ecuménico Vaticano II hasta la Instrucción
Erga Migrantes Caritas Christi, que habla del tráfico de seres
humanos como de “un nuevo capítulo de la esclavitud”, y
subraya, entre otras cosas, la importancia de una solución jurídica.
Ella, en efecto, reconoce la relación que existe entre tráfico
y migración, y por tanto alienta “la ratificación de los
instrumentos internacionales legales que aseguran los derechos de los migrantes,
de los refugiados y de sus familias”.
El Secretario del
Pontificio Consejo para los Migrantes e Itinerantes ha resaltado que
“la Iglesia está comprometida en varios países en la asistencia
a las víctimas de la trata, haciéndose presente entre ellos,
con la escucha, el apoyo, la ayuda para escapar a
la violencia sexual, creando refugios seguros, ayudándoles a integrarse a
la sociedad del país que los acoge o a regresar
a su lugar de origen de manera sostenible. En los
países en los que se verifica una explosión de conflictos
violentos, la Iglesia se preocupa también por la recuperación de
los niños-soldado mediante actividades para favorecer su reinserción socio-económica en
la sociedad, pero también para sanar las heridas de estos
ex combatientes y las familias o comunidades que los reciben.
La Iglesia está también comprometida en la promoción de actividades
de prevención o de concientización”.
“No debemos olvidar, sin embargo –observa
el Arzobispo–, que la causa principal de este horrendo fenómeno
de las nuevas formas de esclavitud es sobre todo la
enorme brecha económica existente entre países ricos y pobres y
entre ricos y pobres al interior de un mismo país,
que empuja a mucha gente a dejar, de una manera
u otra, su propia tierra en búsqueda de oportunidades mejores
en el exterior”
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR