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Autor: José Barros Guede | Fuente: Ecclesia
El humanismo cristiano
La fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es el humanismo cristiano, que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad, acogiendo a una y a otra como un don de Dios
 
El humanismo cristiano
El humanismo cristiano
Miércoles, 22 de julio de 2009

El papa Benedicto XVI afirma como conclusión de su encíclica, Caritas in veritate: “la fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es el humanismo cristiano que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad, acogiendo una y otra como un don permanente de Dios”. Con esta frase, el Papa sintetiza y resume toda su encíclica de un gran contenido social, económico, político, laboral y religioso dando respuestas al desarrollo y progreso humano actual.


Ante ello, nos preguntamos ¿ qué es y en qué consiste el humanismo cristiano? . El humanismo, en general, es una doctrina y una actitud cultural, de origen grecolatino y renacentista, que revindica la dignidad, los derechos, las libertades, el desarrollo y el progreso de los seres humanos en este mundo. Es ateo o agnóstico si excluye a Dios, y es religioso si incluye a Dios reconociendo e experimentado su existencia.
Ahora bien, dentro de humanismo religioso, el humanismo cristiano cree en la providencia de Dios Padre, espera la salvación del mundo por medio de su Hijo unigénito, Jesucristo, y propugna la caridad en la verdad, es decir, el amor fraterno o fraternidad humana, como ley fundamental del Cristianismo, para el progreso y desarrollo integral del ser humano y de la humanidad, dando respuestas a los temas del hambre, miseria, pobreza, guerras, violencia, injusticia, desigualdad, analfabetismo y enfermedades endémicas que padece y sufre.
El papa Benedicto XVI inicia su encíclica diciendo: “La Caridad en la verdad es la principal fuerza impulsora del autentico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad. Tiene su origen en Dios, Amor eterno y Verdad absoluta. La caridad es la vía maestra de la doctrina social de la Iglesia, ella da verdadera sustancia a la relación con Dios y con el prójimo. No sólo es el principio de las micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el pequeño grupo, sino tambien de las macro-relaciones, como son las relaciones sociales económicas y políticas”.

Reconoce: “La Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecer y no pretende mezclarse con la política de los Estados”. Pero, dice que, como enseña la encíclica “Populorum progressio” del papa Pablo VI: “La Iglesia por medio la caridad cristiana como la fuerza principal, en todo su ser y obrar, tiende a promover el desarrollo integral del hombre en todas sus dimensiones y la de los pueblos subdesarrollados para que salgan del hambre, miseria, enfermedades endémicas y analfabetismo, participen en el proceso económico internacional y se consoliden en regímenes democráticos que aseguren la libertad y la paz, porque considera al desarrollo como una vocación de la vida del hombre”.

A continuación, Benedicto XVI expone el pensamiento y la acción del humanismo cristiano sobre el desarrollo integral del hombre y de los pueblos, vivificado en la caridad verdadera, es decir, en la fraternidad humana, reflexionando y concretando sus efectos beneficiosos y positivos en las siguientes cuestiones sociales, laborales, económicas, jurídicas, políticas y religiosas actuales:


El desarrollo humano


Sobre la cuestión del desarrollo del hombre y de los pueblos, pobres y ricos, enseña: “No basta progresar sólo desde un punto de vista económico y tecnológico. El desarrollo necesita ser ante todo auténtico e integral. El salir del atraso económico, algo en sí mismo positivo, no soluciona nada la problemática compleja de la promoción del hombre, ni en los países protagonistas de estos adelantos, ni en los países económicamente ya desarrollados, ni en los que todavía son pobres”.
Sigue: “En nuestra época, el Estado se encuentra con el deber afrontar las limitaciones que pone a su soberanía el nuevo contexto modelo económico-comercial y financiero internacional, caracterizado tambien por una creciente movilidad de capitales financieros y los medios de producción materiales e inmateriales. El mercado, al hacerse global, ha estimulado, sobre todo, en países ricos la búsqueda en áreas en las que emplazar la producción a bajo coste con el fin de reducir los precios de muchos bienes, aumentar el poder adquisición y acelerar el índice de crecimiento, centro en un mayor consumo en el mercado interior.

Continúa: “Consecuentemente, el mercado ha estimulado nuevas formas de competencia entre Estados con el fin de atraer nuevos centros productivos de empresas extranjeros, adoptando diversas medidas, como una fiscalidad favorable y la falta de reglamentación del mundo del trabajo. Estos procesos han llevado a la reducción de la red de la seguridad social a cambio de la búsqueda de mayores ventajas en el mercado global con grave peligro para los derechos de los trabajadores, para los derechos fundamentales del hombre y para la solidaridad en las tradiciones del Estado social”.


La movilidad laboral


Sobre la movilidad laboral asociada a una desregulación generalizada, manifiesta: “Ha sido un fenómeno importante, no exento de aspectos positivos porque estimula la producción de nueva riqueza y el intercambio entre culturas diferentes, sin embargo, cuando las incertidumbres sobre las condiciones de trabajo a causa de la movilidad y la desregulación se hace endémica surgen formas de inestabilidad sicológica, de dificultad para crear caminos propios coherentes en la vida, incluido del matrimonio. Como consecuencia se producen situaciones de deterioro humano y de desperdicio social Debemos tener en cuenta que la persona humana es principal capital, el autor, el centro y el fin de la vida económica, social y empresarial”.


La inseguridad alimenticia


Sobre la inseguridad alimenticia en muchos países pobres, enseña: “Debe ser planteada en una perspectiva a largo plazo, eliminando las causas estructurales que lo provocan y promoviendo el desarrollo agrícola de los países más pobres mediante inversiones en infraestructuras rurales, sistemas de riego, transportes, organización de los mercados, formación y difusión de las técnicas agrícolas apropiadas, capaces de utilizar del mejor modo los recursos humanos, naturales y socio-económicos para asegurar así su sostenibilidad a largo plazo…, e implicando a las comunidades locales”


El derecho a la vida


Sobre el derecho a la vida, expresa: “La situación de la pobreza no solo provoca todavía en muchas zonas un alto índice de mortalidad infantil, sino que en muchas partes del mundo persisten prácticas de control demográfico por parte de los gobiernos que con frecuencia difunden la contraconcepción y llegan a imponer incluso el aborto; y porque en países económicamente desarrollados, las legislaciones contrarias a la vida están muy extendidas y han condicionando ya las costumbres y la praxis, contribuyendo a difundir una mentalidad antinatalista…, y aceptar la eutanasia como presiones de grupos nacionales e internacionales que revindican su reconocimiento jurídico”.


La libertad religiosa


Sobre la negación de la libertad religiosa, hoy día, muy estrechamente unida con el desarrollo, afirma que existe: “Porque se mata frecuentemente en nombre sagrado de Dios. La violencia frena el desarrollo auténtico e impide la evolución de los pueblos hacia un bienestar socio-económico, como ocurre especialmente con el terrorismo de inspiración fundamentalista, que causa dolor, devastación y muerte, bloquea el diálogo y desvía grandes recursos de su empleo pacífico y civil”.


La indiferencia religiosa y el ateismo práctico


Sobre la programación de la indiferencia religiosa o del ateismo práctico de muchos países, indica: “contrasta con las necesidades del desarrollo de los pueblos, sustrayéndolos de bienes espirituales y humanos. Dios es el garante del verdadero desarrollo del hombre en cuanto, habiéndolo creado a su imagen, funda tambien su dignidad trascendente y alimenta el anhelo constitutivo de ser más. El ser humano no es un átomo perdido en el universo, sino una criatura de Dios, a quien El ha querido dar un alma inmortal. Cuando el Estado promueve, enseña o incluso impone formas de ateismo práctico priva a sus ciudadanos de la fuerza moral y espiritual indispensable para comprometerse en el desarrollo humano integral”.


La relación entre el saber y la caridad


Sobre la relación entre el saber y la caridad, expresa: “La caridad no excluye el saber, más bien lo exige, lo promueve y lo anima desde dentro”. Sin el saber, el hacer es ciego, y el saber es estéril sin el amor. En efecto, el que está animado de una verdadera caridad es ingenioso para descubrir las causas de la miseria para encontrar los medios de combatirla para vencerla con la intrepidez. Las exigencias del amor no contradicen las de la razón. El saber humano es insuficiente y las conclusiones de las ciencias no podrán indicar por sí solas la vía hacia el desarrollo integral del hombre”.


La moral y la investigación científica


Sobre la moral y la investigación científica, indica: “Deben crecer juntas, y la caridad debe animarlas en un conjunto interdisciplinario armónico. Pablo VI vio con claridad que una de las causas del subdesarrollo es una falta de sabiduría, de reflexión, de pensamiento capaz elaborar una síntesis orientadora. La excesiva sectorización del saber y el cerrarse de las ciencias humanas a la metafísica, las dificultades del diálogo entre las ciencias y la teología no solo dañan el desarrollo del saber, sino tambien el desarrollo de los pueblos. Es indispensable ampliar nuestro concepto de razón y de uso”.
Las nuevas soluciones económicas




Sobre las nuevas soluciones económicas, afirma: “Han de buscarse, a la vez, en el respeto de las leyes propias y al a luz de visión integral del hombre que refleje los diversos aspectos de la persona humana, considerada por la mirada purificada de la caridad. La dignidad de la persona humana y las exigencias de la justicia, requieren, sobre todo hoy, que las opciones económicas no hagan aumentar de una manera excesiva y moralmente inaceptable las desigualdades, y que se sigan buscando como prioridad el objetivo de acceso al trabajo por parte de todos o lo mantengan… Reducir el nivel de tutela de los derechos de los trabajadores y renunciar a mecanismos de redistribución del crédito con el fin de que el país adquiera mayor competitividad internacional, impiden consolidar un desarrollo duradero. Esto exige una nueva y más profunda reflexión sobre el sentido de la economía y de sus fines”, además de una revisión con amplitud de miras del modelo de desarrollo, para corregir sus disfunciones y desviaciones”.


El progreso


Sobre el progreso sostiene: “Sigue siendo un problema abierto, que se ha hecho más agudo y perentorio por la crisis económica-financiera que se está produciendo. La novedad principal ha sido el estallido de la interdependencia interplanetaria, ya comúnmente llamada globalización. Pablo VI ya lo había previsto parcialmente, pero es sorprendente el alcance y la impetuosidad de su auge. Surgido en los países económicamente desarrollados, este proceso ha implicado por su naturaleza a todas las economías, Ha sido el motor principal para que regiones enteras superan el subdesarrollo, y de por sí una gran oportunidad. Sin embargo, sigla guía de la caridad en la verdad, este impulso planetario puede contribuir a crear riesgo d daños hasta ahora desconocidos y nuevas divisiones en la familia humana”.


La realidad del pecado original


Sobre el pecado original, enseña: “A veces, el hombre moderno tiene la errónea convicción de ser el único autor de sí mismo, de su vida y de la sociedad. La sabiduría d ela Iglesia ha invitado siempre a no olvidar la realidad del pecado original, ni siquiera en la interpretación de os fenómenos sociales y en la construcción de la sociedad. Ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal, da lugar a graves errores en el dominio de la educación, de la política, de la acción social y de las costumbres. Hace tiempo que la economía forma parte del conjunto de ámbitos en que se manifiesta los efectos perniciosos del pecado. Creerse autosuficiente y capaz de eliminar por si misma el mal de la historia ha inducido al hombre a confundir la felicidad y salvación con formas inmanentes de bienestar material y actuación social”.


El mercado

Sobre el mercado, manifiesta: “ El mercado es la institución económica que permite el encuentro entre personas, como agentes económicos que utilizan el contrato como norma de sus relaciones y que intercambian bienes y servicios d consumo para satisfacer sus necesidades y deseos. El mercado está sujeto a los principios de la llamada justicia conmutativa, que regula precisamente la relación entre dar y recibir. En efecto, si el mercado si se rige únicamente por el principio de equivalencia del valor de los bienes que se intercambia, no llega a producir la cohesión social que necesita para su buen funcionamiento. Sin formas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su función económica. Hoy, precisamente esta confianza ha fallado, y esta pérdida de confianza es realmente algo grave”.


La actividad económica


Sobre la actividad económica, expresa: “debe estar ordenada al bien común, que es responsabilidad sobre todo de la comunidad política. La Iglesia sostiene siempre que la actividad económica no debe considerarse antisocial. La economía y las finanzas al ser instrumentos pueden ser mal utilizados cuando quien los gestiona tiene sólo referencias egoístas. De esta forma se pueden transformar medios de por sí buenos en perniciosos. El sector económico no es ni éticamente neutro, ni inhumano ni antisocial por naturaleza. Es una actividad del hombre y precisamente porque es humana debe estar articulada e institucionalizada éticamente. No solo no se pueden olvidar o debilitar los principios tradicionales de la ética social, como la transparencia, la honestidad y la responsabilidad, sino que en las relaciones mercantiles el principio de gratuidad y la lógica del don, como expresiones de fraternidad, pueden y deben tener espacio en la actividad económica ordinaria”.


La empresa


Sobre la empresa, afirma: “La gestión de la empresa no puede tener en cuenta únicamente el interés de su propietarios, sino tambien el de todos los otros sujetos que contribuyen a la vida de la empresa: trabajadores, clientes, proveedores de los diversos elementos de producción, la comunidad de referencia. Se ha de evitar que el empleo de los recursos financieros esté motivado por la especulación y ceda a la tentación de buscar únicamente un beneficio inmediato, en vez de la sostenibilidad de la empresa a largo plazo, su propio servicio a la economía real y la promoción, en modo oportuno y adecuado, de iniciativas tambien en los países necesitados de desarrollo”. El empresario ante de tener un significado profesional, tiene un significado humano. Es propio de todo trabajo visto como “actus personae” y por eso es bueno que todo trabajador tenga la posibilidad de dar la propia aportación a su labor, de modo que sea consciente de que está trabajanso en algo propio”.


La globalización


Sobre la globalización, escribe: “Ha de entenderse ciertamente como un proceso socio-económico, pero no esta la única dimensión. La superación de las fronteras no es solo un hecho material, sino tambien cultura en sus causas y efectos. La verdad de la globalización como proceso y su criterio ético fundamental viene dados por la unidad de la familia humana Oponerse ciegamente a la globalización sería un actividad errónea, preconcebida, que acabaría por ignorar un proceso que tiene tambien aspectos positivos, con el riesgo de perder una gran ocasión para aprovechar las múltiples oportunidades de desarrollo que ofrece. El proceso de globalización, adecuadamente entendido y gestionado, ofrece una gran oportunidad de redistribución de riqueza, pero si se gestiona mal, puede aumentar la pobreza y la desigualdad, contagiando además con una crisis a todo e mundo”.
Los derechos y deberes


Sobre los derechos y deberes, afirma: “Se aprecia con frecuencia una relación entre a reivindicación de derecho a lo superfluo, e incluso a la trasgresión y al vicio en la sociedades opulenta, y carencia de agua potable, instrucción básica y cuidados sanitarios elementales en ciertas regiones de mundo subdesarrollado y tambien el la periferia de las grandes ciudades. Dicha relación consistente en que los derechos individuales desvinculados de un conjunto de deberes que le de un sentido profundo, se desquician y dan lugar a una espiral de exigencias prácticamente ilimitada y carente de criterios. La exacerbación de los derechos conduce al olvido de los deberes. Los deberes delimitan los derechos porque remiten a un marco antropológico y ético. Por este motivo, los deberes refuerza los derechos y reclaman que se los defienda y promueva como un conjunto al servicio del bien”.


El crecimiento demográfico


Sobre el crecimiento demográfico, escribe: “No es correcto considerar al aumento de la población como la primera causa del subdesarrollo, incluso desde el punto de vista económico, baste pensar, por lado, en la notable disminución de la mortalidad infantil y el aumento de la edad media que se produce en los países económicamente desarrollados y, por otra, en los signos de crisis que se perciben en las sociedades en las que se constata una preocupante disminución de la natalidad. Obviamente, se ha de seguir prestando la debida atención a una procreación responsable, que, por otra parte, es una contribución efectiva al desarrollo humano integral. El ejercicio de la sexualidad no puede quedar reducido a un mero hecho hedonista y lúdico, del mismo modo que la educación sexual no se puede limitar a una instrucción técnica, con la única preocupación de proteger a los interesados de eventuales contagios o de riesgo de procrear”.
Continúa: “Esto equivaldría a empobrecer y descuidar el significado profundo de la sexualidad. La disminución de nacimientos, a veces por debajo del índice llamado de reemplazo generacional, pone en crisis incluso a los sistemas de seguridad social, aumenta los costes, merma la reserva el ahorro y, consiguiente los recursos financieros par las inversiones, reduce la disponibilidad de los trabajadores cualificados y disminuye la reserva de los cerebros a los que recurrir para las necesidades de la nación. En esta perspectiva, los Estados a establecer políticas que promuevan la centralidad y la integridad de la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, célula principal y vital de la sociedad”.


Necesidad de la ética en la economía


Sobre la necesidad de la ética en economía, expresa: “La economía tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento, no de una ética cualquiera, sino de una ética amiga de la persona”. Hoy se habla mucho de ética en el campo económico, bancario y empresarial. Surgen centros de de estudio y programas formativos de “busines ethies”, se difunde en el mundo desarrollado el sistema de certificaciones éticas: Los bancos proponen cuentas y fondos de inversión llamados éticos. Se desarrolla una finanza ética, sobre todo mediante el microcrédito, y más en general, la microfinanciación. Dichos procesos son apreciables y merecen un amplio apoyo”.
Continua: “Conviene, sin embargo elaborar un criterio de discernimiento válido, pues se nota un cierto abuso del adjetivo ético, que usado de manera generalizada, puede abarcar contenidos completamente distintos, hasta el punto de hacer pasar por éticas decisiones y pociones contrarías a la justicia y al verdadero bien del hombre. La Iglesia ofrece una aportación específica, que se funda en la creación del hombre a semejanza de Dios, algo que comporta la inviolable dignidad de l apersona humana, así como el valor trascendente de las normas morales naturales”.


Necesidad de la ética en la empresa


Sobre la necesidad de la ética en la empresa, enseña: “Parece que la distinción hasta ahora más difundida entre empresas destinadas al beneficio y las organizaciones sin ánimo de lucro ya no refleja la realidad, ni es capaz de orientar eficazmente el futuro. En estos dos últimos decenios, ha ido surgiendo un amplia zona intermedia entre los tipos de empresas, compuesta por empresas tradicionales que, sin embargo, suscriben pactos de ayuda a países atrasados. No se trata de un tercer sector, sino de una nueva y amplia realidad compuesta, que implica al sector privado y público y que no excluye el beneficio, pero lo considera instrumento para objetivos humanos y sociales Es de desear que estas nuevas formas de empresas encuentren en todos los países tambien un marco jurídico y fiscal adecuado”.


El ambiente natural


Sobre el medio ambiente manifiesta: “El tema del desarrollo está tambien muy unido hoy a los deberes que nacen de la relación del hombre con el ambiente natural. Este es un don de Dios para todos, y su uso representa para nosotros una responsabilidad para con los pobres, las generaciones futuras y toda la humanidad. Cuando se considera a la naturaleza, y en primer lugar al ser humano, fruto del azar o del determinismo evolutivo, disminuye el sentido de la responsabilidad en las conciencias”.

Continúa: “El creyente reconoce en la naturaleza el maravilloso resultado de la intervención creadora de Dios, que el hombre puede utilizar para satisfacer sus necesidades materiales y espirituales respectando su equilibrio inherente ala creación misma. La naturaleza está a nuestra disposición no como un montón de desechos esparcidos al azar, sino como un don del Creador que ha diseñado sus estructuras intrínsecas para que el hombre descubra que se deben seguir para guardarla y cultivarla. Pero se ha de subrayar que es contrario al verdadero desarrollo considerar a la naturaleza como más importante que la persona humana misma. Esta actitud conduce a aptitudes paganas o de nuevo panteísmo”.


La energía


Sobre la energía, escribe: “El acaparamiento por parte de algunos Estados, grupos de poder y empresas de recursos energéticos no renovables, es un grave obstáculo para el desarrollo de los países pobres. Estos no tienen medios económicos ni para hacer a las fuentes energéticas no renovales ya existentes ni para financiar la búsqueda de fuentes nuevas y alternativas. La acumulación de recursos naturales, que en muchos casos se encuentran en países pobres, causa explotación y conflictos frecuentes entre las naciones y en su interior. Dichos conflictos se producen con frecuencia precisamente en el territorio de esos países, con graves consecuencias de muertes, destrucción y mayor degradación aún”.

Continúa: “La comunidad internacional tiene el deber imprescindible de encontrar los modos institucionales para ponderar el aprovechamiento de los recursos no renovables, con la participación de los países pobres con la participación de los países pobres y planificar así el futuro. Las sociedades tecnológicamente avanzadas pueden y deben desminuir el propio gasto energético, bien porque las actividades manufacturadas evolucionan, bien porque entre sus ciudadanos se difunde una mayor sensibilidad ecológica. Además, se debe añadir que hoy se puede mejorar la eficacia energética y al mismo tiempo progresar en la búsqueda de energías renovables. Pero tambien es necesaria una redistribución planetaria de los recursos energéticos de manera que tambien los piases que no los tienen, puedan aceder a ellos”.


Recursos necesarios para vivir dignamente


Sobre los recursos necesarios para vivir dignamente nosotros y las futuras generaciones, enseña: “En nuestra tierra hay lugar para todos: en ella toda la familia humana debe encontrar los recursos necesarios par vivir dignamente, con la ayuda de la misma naturaleza, don de Dios a sus hijos, con el tesón del propio trabajo y de la propia inventiva. Pero debemos considerar un deber muy grave el dejar a la tierra a las nuevas generaciones en estado en el que puedan habitarla dignamente y seguir cultivándola.

La protección del entorno, de los recursos y del clima requiere que todos los responsables internacionales actúen conjuntamente y demuestren prontitud para obrar de buena fe en el respeto a la ley y la solidaridad con las regiones más débiles del planeta. Uno de las mayores tareas de la economía es precisamente el uso más eficaz del de los recursos, no el abuso. Es necesario un cambio efectivo de mentalidad que nos lleve a adoptar nuevos estilos de vida, a tenor de los cuales la búsqueda de la verdad, y de la belleza y del bien y como la comunión con los demás hombres para un crecimiento común sean los elementos que determinen las opciones del consumo, de los ahorradores y de las inversiones”.


Necesidad de las relaciones entre personas y entre pueblos


Sobre la necesidad de las relaciones entre personas y pueblos, escribe: “Una de las pobrezas más hondas que el pueblo puede experimentar es la soledad. El hombre está alineado cuando vive solo o se aleja de la realidad cuando renuncia a pensar y creer en un fundamento. Toda la humanidad está alienada cuando se entrega a proyectos exclusivamente humanos, ideologías u utopías exclusivamente falsas. El desarrollo de los pueblos depende sobre todo de que se reconozcan como parte de la familia humana. Dicho pensamiento obliga a una profundización crítica y valorativa de la categoría de la relación. La criatura humana, en cuanto de naturaleza espiritual, se realiza en las relaciones interpersonales. Cuanto las viva de manera más auténtica, tanto más madura en la propia identidad. El hombre se valoriza no aislándose sino poniéndose en relación con otros y con Dios. Por tanto, la importancia de dichas relaciones es fundamental. Esto vale tambien para los pueblos”.


La religión


Sobre la religión, enseña: “El mundo de hoy, está siendo atravesado por algunas culturas de trasfondo religioso, que no llevan al hombre a la comunión, sino que lo aíslan en búsqueda del bienestar individual, limitándose a gratificar las expectativas sicológicas. Tambien una cierta polarización de itinerarios religiosos de pequeños grupos, e incluso de personas individuales, así como el sincretismo religioso pueden ser factores de dispersión y de falta de compromiso. Al mismo tiempo, persisten a veces parcelas culturales y religiosas que encasillan la sociedad en castas sociales estáticas, en creencias mágicas que no respetan la dignidad de la persona, en aptitud de sumisión a fuerzas ocultas”.

Continúa: “Por este motivo, aunque es verdad que, por un lado, el desarrollo necesita de las religiones y de las culturas de los diversos pueblos, por otro lado, sigue siendo verdad tambien que es necesario un adecuado discernimiento. Dicho discernimiento deberá basarse en el criterio de la caridad y de la verdad. La religión cristiana y las otras religiones pueden contribuir al desarrollo solamente si Dios tiene un lugar en la esfera pública, con específica referencia a la dimensión cultural, social, económica y particular política”.

Sigue: “La negación del derecho a profesar públicamente la propia religión y a trabajar para que las verdades de la fe inspiren la vida pública, tienen consecuencias negativas sobre el verdadero desarrollo. La exclusión de la religión del ámbito público, así como, el fundamentalismo religioso por otro lado, impiden el encuentro entre las personas y su colaboración para el progreso de la humanidad. La razón necesita siempre ser purificada por la fe, y esto vale también para la razón política. A su vez, la religión tiene siempre necesidad de ser purificada por la razón para mostrar su auténtico rostro humano”.


La subsidiaridad


Sobre la subsidiariedad, indica: “Es ante todo una ayuda a la persona a través de la autonomía de los cuerpos intermedios. Dicha ayuda se ofrece cuando la persona y los sujetos sociales no son capaces de valerse por sí mismos. La subsidiariedad respeta la dignidad de la persona, en la que ve un sujeto capaz de dar algo a los demás. La subsidiariedad, al reconocer que la reciprocidad forma parte de la constitución íntima del ser humano, es el antídoto más eficaz contra cualquier asistencialismo paternalista. Por tanto, es un principio particularmente adecuado para gobernar la globalización y orientarla hacia un verdadero desarrollo humano. El gobierno de la globalización debe de ser de tipo subsidiario, articulado en múltiples niveles y planos diversos, que colaboren recíprocamente”.

Sigue: “El principio de subsidiariedad debe mantenerse íntimamente unido al principio de solidaridad y viceversa, porque así como la subsidiariedad sin solidaridad desemboca en el particularismo social, tambien es cierto que la solidaridad sin la subsidiariedad acaba en el asistencialismo que humilla al necesitado. Esta regla de carácter general se ha de tener muy en cuenta incluso cuando se afrontan los temas sobre ayudas internacionales. La ayuda principal que necesitan los países envías de desarrollo es permitir y favorecer cada vez más el ingreso de sus productos en los mercados internacionales”.


La cooperación al desarrollo


Sobre la cooperación al desarrollo, señala: “No debe contemplar solamente la dimensión económica, ha de ser una ocasión para el encuentro cultural y humano. Las sociedades tecnológicamente avanzadas no deben confundir el propio desarrollo tecnológico con una presenta superioridad cultural, sino que deben redescubrir, en sí mismas, virtudes a veces olvidadas, que las han hecho florecer a lo largo de la historia. Las sociedades en crecimiento deben permanecer fieles a lo que hay de verdaderamente humano en sus tradiciones, evitando que se superpongan a ellas las formas de la civilización tecnológica globalizada”.

Sigue: “La ayuda al desarrollo de los países pobres debe considerarse un verdadero instrumento de creación de riqueza. En esta perspectiva, los Estados económicamente más desarrollados harán lo posible por destinar mayores porcentajes de su producto interior bruto para ayudas al desarrollo, respetando los compromisos que se han tomado en el ámbito de la comunidad internacional. Lo podrán hacer tambien revisando sus políticas internas de asistencia y de solidaridad social, aplicando a ellas el principio de subsidiariedad y creando sistemas de seguridad más integrados, con la participación activa de las personas y de la sociedad civil”.

Continúa: “Otra posibilidad de ayuda al desarrollo podría venir de la aplicación de la llamada subsidiariedad fiscal que permitiría a los ciudadanos decidir sobre el destino de los porcentajes de impuestos que pagan al Estado. Otra solidaridad más amplia a nivel internacional en seguir promocionando, tambien en condiciones de crisis económica, un mayor acceso a la educación y formación completa de la persona. Un ejemplo de la importancia de este problema lo tenemos en el fenómeno del turismo internacional, que puede ser un notable factor de desarrollo económico y crecimiento cultural, pero que en ocasiones puede transformarse en una forma de explotación y degradación moral…, como es el caso del turismo sexual, o sin llegar a ese extremo, se plantea con frecuencia de una manera consumista y hedonista”.


Las migraciones


Sobre las migraciones, enseña: “Es un fenómeno que impresiona por sus grandes dimensiones, por los problemas sociales, económicos, políticos, culturales y religiosos que suscita, y por los dramáticos desafíos que plantea a las comunidades nacionales. Podemos decir que estamos ante un fenómeno social de marcada época, que requiere una fuerte y clarividente política de cooperación internacional para afrontarlo debidamente. Esta política hay que desarrollarla partiendo de una estrecha colaboración entre los países de procedencia y de destino de los emigrantes, y acompañada de normas internacionales. Todo emigrante es una persona humana, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables”.




El trabajo decente


Sobre la relación entre la pobreza y la desocupación, manifiesta: “Los pobres son en muchos casos el resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano, bien porque se limitan sus posibilidades, bien porque se devalúan los derechos que fluyen del mismo, especialmente el derecho al justo salario y la seguridad del trabajador y de su familia. Por esto, Juan Pablo II, el 1 de mayo del año 2000, con ocasión del jubileo de los trabajadores, lanzó un llamamiento para una coalición mundial a favor de un trabajo decente, alentando la estrategia de la Organización Internacional del Trabajo”.


Las organizaciones sindicales


Sobre las organizaciones sindicales, escribe: “Están llamadas a hacerse cargo de los nuevos problemas de nuestra sociedad superando las limitaciones propias de los sindicatos de clase. Me refiero, por ejemplo, a ese conjunto de cuestiones que los estudiosos de las ciencias sociales señalan en el conflicto entre persona trabajador y persona consumidora. Sigue siendo válida la tradicional enseñanza de la Iglesia que propone la distinción de papales y funciones entre sindicatos y política. Esta distinción permitirá a las organizaciones sindicales encontrar en la sociedad civil el ámbito más adecuado para su necesaria actuación en defensa y promoción del mundo del trabajo”.


Las finanzas


Sobre las finanzas, expresa: “Han de renovar necesariamente sus estructuras y modos de funcionamiento tras su mala utilización, que ha dañado a la economía real, vuelvan a ser instrumento encaminado a producir mejor riqueza y desarrollo. Toda la economía y las finanzas deber ser utilizadas de manera ética para crear las condiciones adecuadas para el desarrollo del hombre y de los pueblos. Los agentes financieros han de redescubrir el fundamento ético de su aptitud para no abusar de aquellos instrumentos sofisticados con los que se podría traicionar a los ahorradores.”.

Continúa: “Tanto una regulación del sector financiero capaz de salvaguardar a los sujetos más débiles e impedir escandalosas especulaciones, cuanto la experimentación de nuevas formas destinadas a favorecer proyectos de desarrollo, son experiencias positivas que se han de profundizar y alentar, reclamando la propia responsabilidad del ahorrador. Tambien la experiencia de la microfinanciación ha de ser reforzada y actualizada, sobre todo, en los momentos en que los problemas financieros pueden resultar dramáticos para los sectores más vulnerables de la población, que deben ser protegidos de la amenaza de la usura y la desesperación”.


Los consumidores


Sobre los consumidores, dice: “Deben ser constantemente educados para el papel que ejercen diariamente y que pueden desempeñar respetando los principios morales, sin que disminuya la racionabilidad económica intrínseca en el acto de compra. Es necesario abrir otras vías como, por ejemplo, formas de cooperación para las adquisiciones, como ocurre con las cooperativas de consumo que existen desde el siglo XIX. Además, es conveniente favorecer formas nuevas de comercialización de productos provenientes de áreas deprimidas del planeta para garantizar una retribución decente a los productores a condición de que se trate de un mercado transparente”.


La Organización de las Naciones Unidas


Sobre la Organización de las Naciones Unidas, manifiesta: “Se siente mucho la urgencia de la reforma, tanto de la Organización de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se de un concepto real al concepto de familia de naciones. Para gobernar la economía mundial, para sanear las economías afectadas por la crisis, para prevenir el empeoramiento y mayores desequilibrios consiguientes, para lograr un oportuno desarme integral, la seguridad alimenticia y la paz, para garantizar la salvaguardia del ambiente y regular los flujos migratorios, urge la presencia de una verdadera Autoridad política mundial, como ya fue esbozada por mi predecesor, el beato Juan XXIII”.
Continúa: “Esta Autoridad deberá estar regulada por el derecho, atenerse de manera concreta a los principios de subsidiaridad y solidaridad, estar ordenada a realizar el bien común, comprometerse en la realización de un auténtico desarrollo humano integral inspirado en los valores de la caridad en la verdad. Dicha Autoridad, además, deberá estar reconocida por todos, gozar del poder efectivo para garantizar a cada uno la seguridad, el cumplimiento de la justicia y el respeto de los derechos”.


El progreso tecnológico


Sobre la el progreso tecnológico, afirma: “El problema del desarrollo en la actualidad está estrechamente unido al progreso tecnológico y a sus aplicaciones deslumbrantes en el campo biológico. La técnica es un hecho profundamente humano vinculado a la autonomía de la libertad del hombre. En la técnica se manifiesta y confirma el dominio del hombre sobre la materia. La técnica permite dominar la materia, reducir riesgos, ahorrar esfuerzos, mejorar las condiciones de vida. La técnica, por tanto, se inserta en el mandato de cultivar y custodiar la tierra. La técnica atrae fuertemente al hombre, porque lo rescata de las limitaciones físicas y le amplía el horizonte. De ahí la necesidad apremiante de una formación para uso ético y responsable de la técnica”.


La comunicación social


Sobre los medios de comunicación social, expresa: “El sentido y finalidad de los medios de comunicación debe buscarse en su fundamento antropológico. Esto quiere decir que pueden ser ocasión no solo de humanización, no solo cuando, gracias al desarrollo tecnológico, ofrecen mayores posibilidades para la comunicación y la información, sino sobre todo cuando se organizan y se orientan bajo la luz de una imagen de la persona y el bien común que refleje los valores universales. Se necesitan que los medios de comunicación estén centrados en la promoción de la dignidad de la persona y de los pueblos, que estén expresamente animados por la caridad y se opongan al servicio de la verdad, del bien y de la fraternidad natural y sobrenatural”.


La bioética


Sobre la bioética, enseña: “En la actualidad, la bioética es un campo prioritario y crucial en la lucha cultural entre el absolutismo de la técnica y la responsabilidad moral, y en el que está en juego la posibilidad de un desarrollo humano e integral. Los descubrimientos científicos en este campo y las posibilidades de una intervención técnica han crecido tanto que parecen imponer la lección entre dos tipos de razón: una razón abierta a la trascendencia o una razón cerrada en la inmanencia”.
Continúa: “Es preciso afirmar que la cuestión social se ha convertido radicalmente en una cuestión antropológica, en el sentido que implica no sólo el modo mismo de concebir, sino tambien de manipular la vida, cada día más expuesta por la biotecnología a la intervención del hombre. La fecundación en vitro, la investigación con embriones, la posibilidad de la clonación y de la hibridación humana nacen y se promueven en la cultura actual del desencanto total, puesto que se ha llegado ya a la raíz de la vida”.
Sigue: “A la plaga difusa, trágica del aborto, podría añadirse en el futuro una sistemática planificación eugenésica de los nacimientos. Por otro lado, se va abriendo paso una mente eutanásica, manifestación no menos abusiva del dominio de la vida, que en ciertas condiciones ya no se considera digna de ser vivida. Detrás de estos escenarios hay planteamientos culturales que niegan la dignidad humana. A su vez estas prácticas fomentan una concepción materialista y mecanicista de la vida humana”.


El alma


Sobre el alma humana, escribe: “El problema del desarrollo está estrechamente relacionado con el concepto que tengamos del alma del hombre, ya que nuestro yo se ve reducido muchas veces a la psique, y la salud del alma se confunde con el bienestar emotivo. El desarrollo debe abarcar, además de un progreso material, uno espiritual, porque el hombre es uno en cuerpo y alma, nacido del amor creador de Dios y destinado a vivir eternamente. El ser humano se desarrolla cuando crece espiritualmente, cuando el alma se conoce así misma y la verdad que Dios ha impreso germinalmente en ella, cuando dialoga con sí miso y con su Criador”.
Continúa: “Lejos de Dios, el hombre está inquieto y se hace frágil. La alienación social y sicológica, y las numerosas neurosis que caracterizan las sociedades opulentas, remiten tambien a este tipo de causas espirituales. Una sociedad del bienestar, materialmente desarrollada, pero que oprime el alma, no está en sí misma bien orientada hacia un auténtico desarrollo. Las nuevas formas de esclavitud, como la droga, y la desesperación en que caen tantas personas, tienen una explicación no sólo sociológica o sicológica, sino esencialmente espiritual. No hay desarrollo pleno ni bien común universal sin el bien espiritual y moral de las personas, consideradas en su totalidad de alma y cuerpo”.


Conclusión


Concluye: “Por tanto, la fuerza más poderosa al servicio del desarrollo es el humanismo cristiano, que vivifique la caridad y que se deje guiar por la verdad, acogiendo a una y a otra como un don de Dios”.
Es decir, el humanismo cristiano consiste en fraternidad humana que es la fuerza más poderosa para el desarrollo humano.


José Barros Guede
A Coruña, julio del 2009
 
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