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Autor: Irma Delgado Respeto, dar su lugar a cada persona
Definición y medios concretos para vivir la virtud del respeto
Respeto, dar su lugar a cada persona
Definición
El respeto es la virtud por la cual reconocemos
y tenemos presente de manera habitual la dignidad de las
personas, como seres únicos e irrepetibles, creados a imagen de
Dios, con inteligencia, voluntad, libertad y capacidad de amar; así
como sus derechos según su condición y circunstancias.
Meta:
· Descubrir y comprender que toda persona por el hecho
de serlo, es merecedora de respeto, independiente de su edad,
sexo, educación o cultura, desde el momento de la concepción
hasta la muerte.
· Percibir y vivir el respeto
que merecen las personas por sus circunstancias, condiciones y autoridad
que ejercen, por ejemplo los padres, jefes , autoridades civiles,
los ancianos, etc.
· Aceptar que toda persona tiene la misma dignidad
y merece el mismo respeto en cualquier momento o circunstancia
de su vida; y comprometerse al mismo tiempo en el
trabajo de enriquecimiento y ennoblecimiento de la dignidad personal propia
y de los demás, viviendo de acuerdo con ella y
respetándola en toda circunstancia.
· Descubrir el propio valor y dignidad como
persona y vivir de acuerdo con ello, como medio para
respetar a los demás.
· Comprender, aceptar y promover el verdadero valor
y dignidad de las personas basados en el SER; comprometiéndose
en la construcción de sí mismos según esta verdad y
valorando a los demás de acuerdo con ello.
· Distinguir en cada
persona su dignidad y verla como criatura única e irrepetible,
con capacidad de conocer y amar a Dios, y a
pesar de todos su errores y carencias, inmensamente amada por
Dios y la cual merece todo mi respeto y comprensión.
¿Por
qué debemos fomentar la virtud del respeto?
· Porque el respeto es
la primera condición para la convivencia entre las personas, e
implica el reconocimiento de la dignidad de cada una. El
respeto a los demás nos ayuda a saber participar y
crecer con ellos.
· Porque todo lo que pensemos, hagamos y digamos
debe ir de acuerdo con nuestra dignidad. En esto se
manifestará el respeto hacia nosotros mismos.. El respeto a nosotros
mismos nos permite ser mejores como personas, y nos ayuda
a crecer en la virtud, ya que nos conducirá a
buscar lo bueno y a descartar lo que nos pueda
hacer daño.
· Porque en nuestra sociedad se piensa erradamente que debemos
regirnos por nuestros gustos y caprichos, aún a costa de
pasar por encima de los demás. Esta visión y forma
de vivir impide establecer relaciones interpersonales positivas y lleva a
la soledad y el vacío.
· Porque en algunos ambientes materialistas de
nuestra sociedad, se piensa que vale más y merece más
respeto el que más tiene, y no el que
más es. Esto lleva a poner los ideales e ilusiones
en lo material y elimina el sentido trascendente y la
posibilidad de una realización y felicidad más profundas.
· Porque hay algunos
derechos que no proceden de ninguna obra realizada por el
hombre, sino de su dignidad como persona humana, y hay
otros que adquiere por su manera de vivir y
de pensar, al ennoblecer su dignidad.
Vivir el respeto significa
· Ver
a la otra persona como otro yo. Tratar a las
personas como a mí me gusta que me traten.
· Tratar
a los demás, sin distinción, con amabilidad.
· No hablar mal
de nadie, no burlarme, no criticar, no ignorar a nadie.
· Saber
escuchar y ayudar cuando alguien requiera de mi ayuda. No
hablar solamente yo ni querer imponer mis gustos o caprichos.
· Saber
ceder, no querer imponer siempre mi voluntad, respetar la opinión
de los demás.
· Respetar el esfuerzo y cuidar el trabajo de
los demás.
· Desarrollar al máximo mis cualidades para ser cada
vez mejor persona. Nunca pensar que valgo por lo que
tengo sino por lo que so
· Respetar la intimidad y los
sentimientos de los demás.
· Ser alegre, generoso y bondadoso, ya que
los demás merecen lo mejor de mí por la dignidad
que tienen.
Qué facilita la vivencia de esta virtud
· La comprensión, pues
nos ayuda a entender al otro y encontrar en él
el valor que tiene como persona, independientemente de sus fallos
o errores.
· La virtud de la caridad manifestada en benedicencia, amabilidad,
alegría y bondad.
· El descubrir nuestra propia dignidad como hijos de
Dios y reconocer esta misma dignidad en los demás.
· La convivencia
y el trato con otras personas que ayuda a descubrir
lo bueno que tienen y a saber escuchar y ceder.
· La
sensibilidad y delicadeza de espíritu para reconocer abusos y malos
tratos a la dignidad de otros.
· La virtud de la generosidad
que nos lleva a pensar en los otros antes que
en nosotros mismos.
· Reconocer mi propia dignidad y cuánto me ama
Dios por ser quien soy. Ver que los demás son
iguales a mí en esto.
· Darme cuenta que yo también recibo
de los demás un trato respetuoso, y que lo hacen
porque reconocen en mí esa dignidad como ser humano.
· Ser agradecido
con los demás, no acoger los favores y atenciones como
obvios y debidos a mi persona.
Qué dificulta la vivencia de
esta virtud
· Una falsa concepción de la persona humana en la
cual se le valora por el tener y no por
el ser.
· El egoísmo e individualismo que lleva a buscar la
satisfacción de los propios gustos o caprichos, sin atender al
respeto de la propia dignidad y de la de los
demás.
· El ambiente materialista y utilitario, que lleva a valorar a
las personas por lo que tienen o por lo que
puedan ser útiles para mí.
· Falta de sensibilidad ante las necesidades
de los demás.
· La sociedad que tiende a ver la masa,
y no a la persona.
Para promover la virtud del respeto
en el despacho
1. Dar siempre ejemplo de amabilidad y buen trato
con todos, independientemente del grado de amistad o simpatía que
se pueda tener hacia las demás personas. Propiciar un ambiente
de alegría, cordialidad y acogida.
2. Saber respetar las decisiones y opiniones
de los miembros de la firma, siempre y cuando vayan
de acuerdo con su dignidad de personas humanas.
3. No permitir
por ningún motivo la crítica, burla, actitudes prepotentes o juicios
a ninguna persona.
4. Tener un trato especialmente amable y delicado a
las personas que trabajan conmigo o para mí. Pedir las
cosas por favor, dar las gracias, ayudar en lo que
se pueda aunque no sea nuestra obligación o responsabilidad.
5. Promover actitudes
de sensibilización ante las necesidades de los demás por medio
de la ayuda material y la oración.
Para saber amar y
respetar a cada persona, Jesús en el Evangelio de San
Marcos, nos enseña cómo debemos tratar a todas las personas:
(Mc 10 42-44).
"Pero a ustedes que me
escuchan les digo: amen a sus enemigos, hagan el bien
a los que los odian, bendigan a los que los
maldicen, oren por los que les calumnian. Al que te
hiera en una mejilla, ofrécele también la otra; y a
quien te quite el manto, no le niegues la túnica.
Da a quien te pida, y a quien te quita
lo tuyo no le reclames. Traten a los demás como
quieran que ellos les traten a ustedes. Si aman a
los que les aman, ¿qué mérito tienen? También los pecadores
aman a quienes los aman. Si hacen el bien a
quien se los hace a ustedes, ¿qué mérito tienen? También
los pecadores hacen lo mismo. Y si prestan a aquellos
de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores
se prestan entre ellos para recibir lo equivalente. Ustedes amen
a sus enemigos, hagan bien y presten sin esperar nada
a cambio; así su recompensa será grande, y serán hijos
del Altísimo. Porque Él es bueno para los ingratos y
malos. Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso." (Lc
6, 27-36).
"No juzguen y Dios no les juzgará; no condenen,
y Dios no les condenará; perdonen, y Dios les perdonará.
Den y Dios les dará. Les verterán una buena medida,
apretada, rellena, rebosante; porque con la medida con que midan,
Dios les medirá a ustedes." (Lc 6, 37-38).
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