La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Manipulación: para lograr "mis" objetivos
Los valores se van trasgiversando, hasta lograr que la mentalidad de la sociedad se adecue a éstos, producto de la manipulación.
Justicia, luchar por lo que debe ser
Una persona justa se esfuerza continuamente, para dar a los demás lo que les es debido, cumpliendo sus deberes y obligaciones.
La autoridad participada
Para que exista una comunidad de personas sana es importante ejercer la autoridad bajo el principio de subsidiaridad; de este manera se promoverá la corresponsabilidad
Prudencia, calma antes de cualquier decisión
La persona que vive la virtud de la Prudencia se distingue porque en su trabajo
y en sus relaciones con los demás, recoge una información que enjuicia interiormente de acuerdo con los criterios rectos y verdaderos.
Constancia, voluntad para lograr una meta
La constancia es la virtud que nos conduce a llevar a cabo lo necesario para alcanzar las metas que nos hemos propuesto, pese a dificultades
Lo que vale la pena
Lo que vale la pena" cuesta, y lo que cuesta exige dejar otras cosas que pueden ser más fáciles o más "productivas", pero menos valiosas.
Congreso en Roma advierte de la necesidad de reproponer el valor de la verdad
Es imperativo en nuestros días «restituir a la verdad su coherente situación en la vida de las personas para que puedan llegar a una existencia llena de sentido», advirtió el martes el rector de la Universidad Pontificia de Letrán en Roma, el obispo
Pido perdón
Cuando los clásicos de la antigüedad afirmaron que “errar es humano”, no necesitaron agudas argumentaciones para demostrarlo. Tampoco hoy nos haría falta recurrir a ellas.