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Autor: . | Fuente: Fides Que los derechos humanos sean el eje vertebrador de la Pastoral Social, para la justicia y el bien c
Declaración final de los delegados de la Pastoral de los Derechos Humanos
Que los derechos humanos sean el eje vertebrador de la Pastoral Social, para la justicia y el bien c
Ciudad de Guatemala
Del 19 al 23 de octubre se llevó
a cabo en la Ciudad de Guatemala un Seminario-Taller sobre
Derechos Humanos organizado por el Departamento de Justicia y Solidariedad
(DEJUSOL) del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), en el que tomaron
parte unos treinta delegados de la Pastoral de Derechos Humanos
de la región de Centroamericana, Méjico, Panamá (CAMEXPA) y del
Caribe. Como se lee en la declaración final, el encuentro
permitió examinar “el estado actual de la dignidad de la
persona en CAMEXPA y el Caribe, detectando fortalezas, debilidades, ausencias,
omisiones, oportunidades, amenazas, agravios y atropellos”.
Los delegados han comprobado
como “ha crecido la conciencia y la convicción sobre la
necesidad de defender y promover los derechos y la dignidad
humana y fomentar la cultura de la vida”. Por lo
tanto la Pastoral de los Derechos Humanos “comienza a ser
asumida como eje vertebrador de la Pastoral Social, lo que
contribuye a mantener la esperanza de alcanzar la justicia y
el bien común que claman nuestros pueblos”. Sin embargo, también
se ha visto “un creciente deterioro en materia económica, social,
cultural y ambiental que perjudica gravemente la vida material y
espiritual de nuestros Pueblos”. En particular se constata un “incremento
en la violencia e inseguridad ciudadana”; “la vulnerabilidad de las
personas migrantes, la niñez y la juventud, las mujeres, los
Pueblos originarios y afrodescendientes, las personas de la tercera edad
o aquellas con capacidades diferentes”; faltan “políticas públicas” y no
es posible garantizar “la autodeterminación de los Pueblos”; aumenta además
“el creciente desempleo y la precarización de las condiciones de
trabajo”; y “la inseguridad alimentaria”, además hay una carencia “de
voluntad política para garantizar el total respeto de los derechos
humanos y promover y proteger la dignidad humana”. Ante estas
problemáticas, los participantes del Seminario - Taller individuaron una serie
de “desafíos” necesarios para superar “tanto en nuestras comunidades como
en la sociedad en su conjunto”. En lo específico se
trata de “convertir a los derechos humanos en eje vertebrador
de nuestras actividades pastorales”; “diseñar planos de formación en el
campo de los derechos y deberes humanos, en todos los
niveles educativos, teniendo en cuenta la complejidad de la sociedad
en la que vivimos”; “denunciar toda clase de atropellos que
se presentan en la vida de nuestros Pueblos”; “fortalecer el
estudio de la realidad, la planificación, evaluación y monitoreo de
programas y proyectos”; “desarrollar planes pastorales que integren la pastoral
de los derechos humanos, la reconciliación y la paz”. Además, se
lee siempre en la Declaración final del Seminario, es importante
“difundir los esfuerzos y programas para la promoción y defensa
de los DDHH”; “promover el diálogo y la articulación con
las demás organizaciones que trabajan en derechos humanos”; “incidir en
los espacios públicos, especialmente donde se generan las políticas públicas,
entre otros”.
La reflexión sobre estos problemas y desafíos –
escriben los participantes en el Seminario regional sobre Derechos Humanos
– no puede prescindir de la defensa de “la vida
en todas las etapas de la persona humana” y de
“un cambio de mentalidad en la manera de percibir y
apropiarse de la naturaleza, respetándola como elemento esencial para garantizar
la vida digna de nuestros Pueblos”. La Declaración concluye con
la invocación a la Virgen María, “madre y promotora de
la vida” para asumir “el compromiso misionero de hacer presente
la fuerza liberadora del Evangelio en todos los ámbitos de
la sociedad”.
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