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La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que está solo con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo de ella.
La Conciencia Moral
En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre
una ley que él no se da a sí mismo,
sino a la que debe obedecer y cuya voz resuena,
cuando es necesario, en los oídos de su corazón, llamándole
siempre a amar y a hacer el bien y a
evitar el mal... El hombre tiene una ley inscrita por
Dios en su corazón... La conciencia es el núcleo más
secreto y el sagrario del hombre, en el que está
solo con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo
de ella.
“La conciencia es el núcleo más secreto y el
sagrario del hombre, en el que está solo con Dios,
cuya voz resuena en lo más íntimo de ella” .
La conciencia moral es un juicio de la razón por
el que la persona humana reconoce la calidad moral de
un acto concreto.
Para el hombre que ha cometido el
mal, el veredicto de su conciencia constituye una garantía de
conversión y de esperanza.
Una conciencia bien formada es recta
y veraz. Formula sus juicios según la razón, conforme al
bien verdadero querido por la sabiduría del Creador. Cada cual
debe poner los medios para formar su conciencia.
Ante una
decisión moral, la conciencia puede formar un juicio recto de
acuerdo con la razón y la ley divina o, al
contrario, un juicio erróneo que se aleja de ellas.
El
ser humano debe obedecer siempre el juicio cierto de su
conciencia.
La conciencia moral puede permanecer en la ignorancia o
formar juicios erróneos. Estas ignorancias y estos errores no están
siempre exentos de culpabilidad.
La Palabra de Dios es una
luz para nuestros pasos. Es preciso que la asimilemos en
la fe y en la oración, y la pongamos en
práctica. Así se forma la conciencia moral.
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