Autor: P Clemente González | Fuente: Catholic.net No se dejen engañar
Lucas 21, 5-11. Tiempo Ordinario. Como cristianos trabajemos firme y constante por edificar su propia casa en roca firme.
No se dejen engañar
Lucas 21, 5-11
En aquel tiempo algunos ponderaban la belleza del
Templo, que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas.
Jesús les dijo: Esto que veis, llegarán días en que
no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida. Le
preguntaron: Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal
de que todas estas cosas están para ocurrir? Él
dijo: Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando
mi nombre y diciendo: "Yo soy" y "el tiempo está
cerca". No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y
revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero
estas cosas, pero el fin no es inmediato. Entonces les
dijo: Se levantará nación contra nación y reino contra reino.
Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá
cosas espantosas, y grandes señales del cielo.
Reflexión
No busquemos aterrarnos
mutuamente ni vivir en el miedo pensando en que el
tiempo está cerca y ya se acaba la figura de
este mundo con la venida del Justo Juez, Cristo. Y
no es así porque El mismo nos lo acaba de
decir: Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando
mi nombre y diciendo: "Yo soy" y "el tiempo está
cerca". ¿Quiere Cristo que vivamos atemorizados? No ¿Quiere que nos
la pasemos analizando cada guerra y cada peste e interpretándolo
todo bajo esta óptica terrorífica? No. Entonces, ¿qué quiere Cristo?
Quiere
que nos dejemos de cuentos de terror y de una
pasividad estéril y vivamos, sí, velando para cuando venga, pero
velando como siervos fieles, esto es, cumpliendo como el soldado
que tiene una misión en la vida. “Velar” por tanto
no es estar en estado de terror e infundiendo terror
en los demás, sino “trabajar” por hacer que cada día
más este Rey sea más adorado y amado por los
hombres; para que el imperio del amor triunfe sobre los
mezquinos deseos humanos.
¿Por qué el Templo será derruido? Por la
codicia de los hombres. ¿Por qué habrá guerras? Por el
odio de unos contra otros. ¿Por qué pestes, hambre, desolación?
Por culpa del pecado que no busca soluciones sino que
trae daños estériles.
Pero en cambio si el cristiano trabaja firme
y constante por edificar su propia casa en Roca firme;
si se empeña por trabajar en la viña del Señor
y sacar fruto abundante, el ciento por uno; si procura
que en su casa jamás falte el aceite para su
lámpara, no sea que venga el Esposo; si se esmera
en realizar cuanto le ha sido confiado por el Dueño,
como siervo trabajador; si, en fin, saca tiempo de debajo
de las piedras y hace del amor su tesoro, y
reproduce todos sus talentos, ¿le quedará tiempo para aterrarse por
el fin del mundo?
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gracias po ayudarme a saber poner el amor de Dios por encima de todas las cosas. Sabe el odio, el poder de destruir a los que no te caen bién, se lleva mucho en esta sociedad sin valores morales ni religiosos. Reciban mi saludo. Maribel
Publicado por: Isabel
Fecha: 2009-11-24 09:02:17
Sólo Dios sabe cuando vendrá por nosotros, son los medios masivos, quienes generan el terror del fin del mundo(2012)para lograr más consumismo. Lo mismo las sectas y agrupaciones que mas allá de propiciar un acercamiento con Cristo, prometen la salvación del mundo tomando el nombre de Dios, mientras sus falsos lideres generan riquezas. Nuestra misión es evangelizar para un mundo mejor en Cristo y María.
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