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Autor: Buenaventura Acero | Fuente: Catholic.net Los poderes de Jesús
Marcos 11, 27-33. Tiempo Ordinario. A veces no reconocemos su poder y autoridad, pero tampoco su amor y su bondad.
Los poderes de Jesús
Marcos 11, 27-33
Vuelven a Jerusalén y, mientras paseaba por el
Templo, se le acercan los sumos sacerdotes, los escribas y
los ancianos, y le decían: «¿Con qué autoridad haces esto?,
o ¿quién te ha dado tal autoridad para hacerlo?» Jesús
les dijo: «Os voy a preguntar una cosa. Respondedme y
os diré con qué autoridad hago esto.El bautismo de Juan,
¿era del cielo o de los hombres? Respondedme». Ellos discurrían
entre sí: «Si decimos: "Del cielo", dirá: "Entonces, ¿por qué
no le creísteis?" Pero ¿vamos a decir: "De los hombres?"»
Tenían miedo a la gente; pues todos tenían a Juan
por un verdadero profeta. Responden, pues, a Jesús: «No sabemos».
Jesús entonces les dice: «Tampoco yo os digo con qué
autoridad hago esto».
Reflexión:
Aquellos hombres habían visto sus milagros, pero no
pueden reconocerle. Todo el pueblo acude a Él y los
enfermos vuelven curados... Y sin embargo, sus oídos están sordos,
y la luz que a todos ilumina y sana, parece,
en su caso, haberles cegado.
No reconocerán su poder, ni
su autoridad, pero lo más grave es que tampoco verán
su amor y su bondad. La razón la profetiza el
mismo Jesús: “Vosotros no queréis venir a mí para tener
vida. (...) Nadie puede venir a mí, si el Padre
que me ha enviado no lo atrae (Jn 5, 40.44).
A los hombres nos cuesta reconocer el derecho que Dios
tiene a ser el dueño de nuestras vidas y a
meterse en nuestros asuntos. Como sucedía con los escribas, celosos
de su propia autoridad, no permitimos a Jesús entrar en
ciertas parcelas de nuestra vida, sin darnos cuenta que con
esta actitud impedimos al Señor su acción. Porque Él se
adapta a nuestra libertad, y sólo puede hacernos más felices
si renovamos nuestra fe, si acudimos a la oración humilde
del que se siente necesitado, y si confiamos en que
su gracia y poder divinos unidos a nuestras pobres fuerzas
pueden lograr lo que deseamos de corazón.
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