Autor: P. Clemente González | Fuente: Catholic.net El grano de trigo
Juan 12, 24-26. Fiesta San Lorenzo. Es necesario dejar de ser grano, renunciar, para dar el mejor fruto. El distintivo de todo verdadero cristiano es el amor.
El grano de trigo
Del santo Evangelio según san Juan 12, 24-26
En aquel tiempo
Jesús dijo a sus discípulos: en verdad, en verdad os
digo que si el grano de trigo no cae en
tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da
mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y
el que odia su vida en este mundo, la guardará
para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me
siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor.
Si alguno me sirve, el Padre le honrará.
Oración introductoria
Señor,
ayúdame a servirte siempre y en todo. A saber vivir
sostenido por tu amor, dispuesto a dejarme cribar con una
confianza ilimitada en tu Providencia, por un amor apasionado y
abrazado a tu cruz.
Petición
Señor, dame la generosidad para pasar mi
vida sirviendo a los demás.
Meditación del Papa
Aquí el Señor
insiste en la correlación entre la muerte de la semilla
y el "mucho fruto" que dará. El grano de trigo
es él, Jesús. El fruto es la "vida en abundancia",
que nos ha adquirido mediante su cruz. Esta es también
la lógica y la verdadera fecundidad de toda pastoral vocacional
en la Iglesia: como Cristo, el sacerdote y el animador
deben ser un "grano de trigo", que renuncia a sí
mismo para hacer la voluntad del Padre; que sabe vivir
oculto, alejado del clamor y del ruido; que renuncia a
buscar la visibilidad y la grandeza de imagen que hoy
a menudo se convierten en criterios e incluso en finalidades
de la vida en buena parte de nuestra cultura y
fascinan a muchos jóvenes. Queridos amigos, sed sembradores de confianza
y de esperanza, pues la juventud de hoy vive inmersa
en un profundo sentido de extravío. Con frecuencia las palabras
humanas carecen de futuro y de perspectiva; carecen incluso de
sentido y de sabiduría. Se difunde una actitud de impaciencia
frenética y una incapacidad de vivir el tiempo de la
espera. Sin embargo, esta puede ser la hora de Dios:
su llamada, mediante la fuerza y la eficacia de la
Palabra, genera un camino de esperanza hacia la plenitud de
la vida. Benedicto XVI, 21 de julio de 2009.
Reflexión
Jesucristo
dice: "Si el grano de trigo no muere, no dará
fruto". El grano que quiera seguir como grano, que le
tenga miedo a la humedad, que no esté dispuesto a
desaparecer como grano, ¿cómo ha de dar fruto? Si el
grano muere, nacerá una nueva planta. Si es de maíz,
dará muchos elotes, que tendrán muchos granos cada uno. Pero
es necesario dejar de ser grano para dar todo ese
fruto.
Así, Jesucristo habría de morir para darnos un gran fruto:
la salvación de nuestras almas, el perdón de los pecados,
la apertura nuevamente del Cielo para nosotros, la vida eterna,
la gracia santificante, recobrar nuevamente la amistad con Dios. Todo
ello es parte del fruto que Jesucristo dará al morir
como grano de trigo en la cruz.
Luego, inmediatamente, el mismo
Jesús dice: "El que se ama a sí mismo, se
pierde; el que se aborrece a sí mismo en este
mundo, se asegura para la vida eterna".
Estas palabras son muy
importantes para un cristiano, para un verdadero seguidor de Jesucristo,
para todos aquellos que quieren imitarle en sus vidas. Él
nos dice que las personas que son egoístas, que piensan
en su comodidad, en su bienestar, en su placer, olvidándose
de los demás no obtendrán la vida eterna. Si pasarán
esta vida con placer, con comodidad, cumpliéndose todos sus caprichos,
pero perderán los más importante, la vida eterna. Aquél que
busca lo mejor para sí mismo, que no le importa
dañar a los demás, u ofenderlos, o maltratarlos con tal
de lograr sus placeres no vivirá con el Señor la
vida eterna. Cambia el placer que se va pronto, que
dura "nada", por toda la vida eterna.
Por el contrario, quien
no se interesa por los placeres, por las comodidades, por
cumplir sus caprichos y egoísmos, quien piensa en los demás,
se entrega por ellos y los ama, ese alcanzará lo
más importante, lo que nunca ha de acabarse: la vida
eterna.
Y Jesucristo que nos dice esas palabras, es el primero
en darnos el ejemplo: pues Él ha de ofrecer su
vida, ha de perderla, ha de morir, para darnos la
vida eterna, para perdonarnos los pecados, para darnos la salvación.
"El que se aborrece a sí mismo". Nuestro Señor, un
verdadero ejemplo de amor por nosotros. No le importó morir,
ni sufrir tanto, ni ser despreciado, abofeteado, escupido, azotado, ridiculizado,
golpeado, coronado de espinas, despreciado, crucificado y ajusticiado en la
cruz, con tal de buscar nuestro bien. ¡Eso es amor!
¡Eso es amar al prójimo! ¡¡Eso es vivir la ley
de Dios: amar a Dios y al prójimo! Por eso
nuestro Señor será capaz de decirnos: “Ámense como yo los
he amado” ¡Hasta dar la vida por los demás!
Recordemos lo
que decían de los primeros cristianos hace ya dos mil
años: "¡Miren cómo se aman!". Los pueblos paganos quedaban maravillados
por el amor con que se trataban entre sí los
cristianos y el amor con que trataban a todos los
demás. El verdadero cristiano ha de ser como Jesucristo: Nadie
tiene mayor amor que el que da su vida por
sus amigos. ¿Acaso Jesucristo no hizo eso en la cruz
por todos y cada uno de nosotros? Imitémosle.
El auténtico cristiano,
el verdadero católico es quien ama al prójimo y no
se preocupa de sí mismo. Tengamos cuidado de los placeres,
de las comodidades, de los caprichos, de los deseos, pues
lo único que hacen es convertirnos en el centro de
nuestro amor: nos buscaremos a nosotros mismos.
Quien verdaderamente ama a
su prójimo pensará en ellos continuamente: el esposo, en su
esposa; la esposa, en el esposo; los padres, en los
hijos; el ciudadano, en sus conciudadanos; el maestro, en sus
alumnos;
El mundo pagano se distingue por el egoísmo. El mundo
cristiano se ha de distinguir por el amor. ¿Cuál mundo
estamos construyendo? ¿Soy pagano o soy cristiano? El mundo pagano
termina con la muerte. El mundo cristiano empieza con la
vida eterna.
Jesucristo muere en la cruz para perdonarnos los
pecados, para darnos nuevamente la amistad con Dios, nos vuelve
a abrir las puertas del Cielo, nos hace partícipes de
la vida eterna, nos da su gracia. El Señor nos
enseña: "El que se ama a sí mismo, se pierde;
el que se aborrece a sí mismo en este mundo,
se asegura para la vida eterna", y "Si el grano
de trigo no muere, no dará fruto". El distintivo de
todo verdadero cristiano es el amor.
Sabemos que por mucho tiempo
que pueda vivir un hombre en la tierra, no será
más que una gota en medio de la inmensidad del
océano, un punto en medio de la eternidad. ¿No será
preferible dejar un poco las comodidades de aquí para entrar
en la eternidad por la puerta grande?
¿Cuántas veces pensamos en
ella? ¿La tenemos como una realidad? ¿O sólo es algo
lejano e imaginario? Los santos mártires, como San Lorenzo, nos
ponen ante los ojos el valor de la vida futura.
Antes de padecer los sufrimientos a los que le sometieron
-ser quemado vivo- reflexionó unos instantes y optó por Cristo
a pesar de todo. Porque sabía muy bien qué encontraría
después de su muerte.
Propósito
Darme el tiempo para escuchar a las
personas con las que convivo diariamente: oír, comprender, acompañar, sin
buscar alguna ventaja personal.
Diálogo con Cristo
Generosidad, valentía,
fe, perseverancia, paciencia, tenacidad, celo apostólico y humildad son las
virtudes que deben abonar la semilla de mi vida, para
que dé el fruto para lo cual fue creada. Señor,
dame tu gracia para dejar a un lado todo lo
que me aparte de cumplir tu voluntad.
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Hoy celebramos la Fiesta de San Lorenzo , diácono y mártir
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Definitivamente no hay amor mas grande que el que Jesùs mostro por nosotros, y que grandes enseñanza nos dejò para poder poner en pràctica en nuestra vida,pero como siempre nosotros nos revelamos y no seguimos sus sabias enseñanzas, Señor te doy gracias porque por tu infinita bondad y misericordia permites que estas enseñanzas lleguen a mi para poderlas poner en pràctica.
Definitivamente hay que pensar que la otra vida es la verdadera y es una gran realidad que muchas veces ignoramos, pero debemos morir a nuestro egoismo a nuestras malas inclinaciones, pensar mas en el projimo, en el necesitado, ser un verdadero testimonio para los demas.
gracias, esta reflexion es edificante para todo cristiano,amare mucho mas al projimo y me aborrecere cada dia buscare dar mas amor sobre todo al que ne hace daño.bendiciones.
Pensemos en nuestra muerte sin miedo, imaginemos solo que depende de nosotros en vivir como buenos cristianos el dar ese fruto que tanto anhelamos, que nuestra muerte sea el fruto de haber pensado en los demas como nuestros verdaderos hermanos en Cristo
Esta lectura y su reflexión caen muy bien hoy martes que se rezan los misterios dolorosos; a mi en lo personal estos misterios y en especial esta reflexión del Amor de Dios que dio a su Hijo para nuestra salvación me hacen sentirme tan pequeño, pero a la vez tan grande; tan pequeño porque es poco lo que hago como ser humano en el tema del verdadero amor y tan grande porque se que ese Dios también pensó en mi para salvarme y lo único que tengo que hacer es tener FE y ser fiel a esa fe.
Gracias!!!
en estos momentos me sentia destrosado estube en misa y ber el comportamiento de mis hermanos me destroso fue insultado golpeado y escupido y seguimos asiendolo al encontrar este sitio y ber la bendicion tan grande que encontre en el evangelio so mequeda desirles que dios los siga bendisiendo GRACIAS DE TODO CORAZON
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