Autor: P . Clemente González | Fuente: Catholic.net Jesús bendice a los niños
Mateo 19, 13-15. Tiempo Ordinario. Somos felices cuando ponemos en Dios nuestra confianza como niños.
Jesús bendice a los niños
Del santo Evangelio según san Mateo 19, 13-15
En aquel
tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les
impusiera las manos y rezara por ellos, pero los discípulos
les regañaban. Jesús dijo: Dejadlos, no impidáis a los niños
acercarse a mí; de los que son como ellos es
el Reino de los Cielos. Les impuso las manos y
se marchó de allí.
Oración introductoria
Señor, inicio esta oración con la
humildad y docilidad de un niño que busca el abrazo
de su padre amoroso. Ayúdame a saber escucharte y a
recibir tu Reino con la sencillez de un niño.
Petición
Jesús,
concédeme el don de buscar la humildad voluntaria, motivado por
tu ejemplo.
Meditación del Papa
Jesús había dicho a sus discípulos que,
para entrar en el reino de Dios, deberían hacerse como
niños. Él mismo, que abraza al mundo entero, se hizo
niño para salir a nuestro encuentro, para llevarnos hacia Dios.
Para reconocer a Dios debemos abandonar la soberbia que nos
ciega, que quiere impulsarnos lejos de Dios, como si Dios
fuera nuestro competidor. Para encontrar a Dios es necesario ser
capaces de ver con el corazón. Debemos aprender a ver
con un corazón de niño, con un corazón joven, al
que los prejuicios no obstaculizan y los intereses no deslumbran.
Así, en los niños que con ese corazón libre y
abierto lo reconocen a él la Iglesia ha visto la
imagen de los creyentes de todos los tiempos, su propia
imagen. Queridos amigos, ahora nos asociamos a la procesión de
los jóvenes de entonces, una procesión que atraviesa toda la
historia. Juntamente con los jóvenes de todo el mundo, vamos
al encuentro de Jesús. Dejémonos guiar por él hacia Dios,
para aprender de Dios mismo el modo correcto de ser
hombres. Benedicto XVI, 16 de marzo de 2008.
Reflexión:
"Dejad que
los niños se acerquen a mí... y no se lo
impidáis". Las palabras de Jesús suenan como un ligero reclamo.
Para los adultos las "cosas de niños" representan un segundo
plano, no son importantes. Avanzando en años, y con la
experiencia de la vida, comienzan a ver las "cosas de
niños" como comportamientos superados. Por nuestra ansia de dejar atrás
todo infantilismo nos olvidamos de todo lo bueno que tiene
la niñez: como la pureza, la simplicidad, la sinceridad de
sentimientos, que son justamente las virtudes que Jesús valora más.
Si somos complicados, ambiguos o poco coherentes, ¿no será porque
no hemos sabido conservar el tesoro de nuestra infancia?
El Señor
ve en los niños el reflejo del Reino de los
Cielos, porque su conocimiento es todavía puro. Es un tabernáculo
interior donde el mal y el pecado no pueden penetrar.
La felicidad de los niños, su desenvoltura y su espontaneidad
no son sólo manifestación de inconsciencia, ingenuidad o infantilismo, como
diríamos nosotros.
Muchas personas viven siempre amargadas, demasiado angustiadas por
los problemas económicos, por la situación en el trabajo o
en la familia, incluso objetivamente difíciles. Creen tener el deber
de resolver todo solos, olvidando que Dios está siempre presente
y nos ayuda. Sin embargo, toma otra dimensión cuando miramos
a Dios. Somos más felices cuando ponemos en Él nuestra
confianza y nuestra seguridad. Si tuviésemos más fe, y dejásemos
a Él el timón de nuestra vida, encontraríamos de nuevo
la serenidad de nuestra infancia.
Propósito
Hacer una visita al Santísimo, o
una oración especial, para decirle a Dios que quiero obedecerle
siempre y en todo, renunciando, con plena confianza, a mi
propia voluntad.
Diálogo con Cristo
Jesucristo, dame la fe y la
confianza para creer con todo mi corazón que tu gracia
me basta. Enséñame a tener la docilidad de los niños
para no dudar ni darle vueltas a las cosas que
dispongas en mi camino. No permitas que me dé miedo
ser santo, que tema lanzarme y convertirme en un auténtico
discípulo y misionero de tu amor.
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Hermosa lectura, y la reflexión muy cierta, nuestra poca fé borra la sencillez de nuestra infancia, por eso Señor humildemente y con todo corazón te pido que aumentes mi poca fé, en nombre de Jesús,tu hijo amado, Amén.
Gracias,por el comentario,mi hijo esta saliendo de la ninez y esta callendo en esa desesperacion por obter cosas que para el son esenciales para mi son importantes pero no te van a cambiar de estado de animo,hay veces llega a un extremo intolerante,deja de ser nino,sigo llevandolo a la iglesia para poder ayudarlo a crecer a su paso,pero al mismo tiempo que su alma no se quede atras. g r a c i a s !!!!
El Evangelio de hoy causa en mi 2 emociones encontradas, la primera de esperanza y la segunda de angustia, doy gracias a Dios por que aun hay muchos niños inocentes y protegidos que serán hombres y mujeres de bien; pero es necesario tomar conciencia que cada día, vemos como se destruyen pequeñas y jóvenes vidas, inducidas a la violencia, el odio, los vicios, el desenfreno, etc; creando adultos prematuros que pierden el rumbo y dejan de distinguir el bien del mal. Lo mas grave es que muchas veces entre los causantes de este despropósito, están quienes se supone deberían velar por la seguridad y felicidad de los niños, ya bien por descuido, indiferencia, desobligacion, o inducción. Creo que la situación es muy dolorosa y muy alarmante, pero Dios puede con una sola gota de su sangre, librar al mundo de la malicia que destruye a los niños y a los jóvenes y se que nos escuchara si se lo pedimos desde el fondo de nuestro corazón sincero,¡¡Por favor cada día una oración por la protección, liberación y salvación de todos los niños y jóvenes del mundo¡¡ Pidamos a la Santísima Virgen los cubra con su manto para que sean protegidos y liberados de los vicios, guerras , violencia, hambre, maltrato, abuso, etc. Se que quizá nos parezca imposible, pero para Dios no hay imposibles y si lo pedimos de corazón y además cada uno de nosotros, en su ciudad, barrio o pueblo, puede ser luz de esperanza para un niño o joven que sufre, no permanezcamos indiferentes, por favor vamos en su auxilio ellos por si solos, no pueden defenderse; no escondamos la cabeza como el avestruz fingiendo que todo esta bien. ¡¡Cristo y nosotros mayoría aplastante¡¡.
Que Dios los bendiga
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