La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: P. Sergio A. Córdova LC | Fuente: Catholic.net El misterio del amor más bello
Mateo 28, 16-20. Santísima Trinidad. Cada vez que nos persignamos a lo largo del día, invocamos el nombre bendito de la Trinidad.
El misterio del amor más bello
Mateo 28, 16-20
Por su parte, los once discípulos
marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.
Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús
se acercó a ellos y les habló así: «Me ha
sido dado todo poder en el cielo y en la
tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes
bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y
del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que
yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy
con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».
Reflexión
Hace
apenas dos semanas celebrábamos la solemnidad de la Ascensión del
Señor, y la Iglesia nos ofrece en el Evangelio de
hoy un pasaje que bien podría servir también para la
fiesta de la Ascensión: son las últimas recomendaciones que Jesús
hace a sus discípulos antes de subir al cielo. Pero
aquí está el núcleo del mensaje: “Id y haced discípulos
de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre
y del Hijo y del Espíritu Santo”. ¡Somos cristianos porque
fuimos bautizados en el nombre de la Santísima Trinidad! Desde
la pila de nuestro bautismo somos hijos de nuestro gran
Padre Dios, que se nos dio a conocer en tres
personas distintas.
Muchas veces, cuando no entendemos alguna cosa, un poco
en plan de broma decimos que “es más oscuro que
el misterio de la Santísima Trinidad”. Y, sin embargo, nada
es más cercano a nuestra vida cristiana que este maravilloso
dogma. Cuantas veces nos persignamos a lo largo del día,
invocamos el nombre bendito de la Trinidad. ¿Y qué otra
cosa decimos, sino: “En el nombre del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo”? Además, cada vez que rezamos
el Gloria, hacemos un acto de adoración y de glorificación
a la Trinidad Santísima: “Gloria al Padre y al Hijo
y al Espíritu Santo”. Pero, tal vez no somos muy
conscientes de este misterio. Sabemos que Dios es Uno y
Trino a la vez, pero no mucho más...
El verdadero amor,
el amor más bello, más hermoso y noble es el
amor puro y casto, el amor que sabe olvidarse de
sí mismo y renunciar al propio egoísmo, al propio capricho
y al placer desordenado para pensar en el bien y
en la felicidad auténtica de la persona amada.
Desafortunadamente la
sociedad está muy secularizada estamos bombardeados de hedonismo, de
sexo y de erotismo... ¡Da una pena enorme ver a
tantos jóvenes, en la flor de la vida, ya con
ideas erróneas sobre el amor y con comportamientos a veces
tan desviados! Por eso hay que proponerle a los jovenes
estas ideas para tratar de sembrar así en su corazón
valores nobles y sentimientos generosos. Y como los jóvenes aman
lo bello y lo grande, responden a estos ideales de
un modo positivo.
Pues la Santísima Trinidad es el misterio del
amor de Dios; del amor más puro y más hermoso
del universo. Más aún, es la revelación de un Dios
que es el Amor en Persona, según la maravillosa definición
que nos hizo san Juan: “Dios es Amor” (I Jn
4, 8). Siempre que nos habla de Sí mismo, se
expresa con el lenguaje bello del amor humano. Todo el
Antiguo y el Nuevo Testamento son testigos de ello. Dios
se compara al amor de un padre bueno y a
la ternura de la más dulce de las madres; al
amor de un esposo tierno y fiel, de un amigo
o de un hermano. Y en el Evangelio, Jesús nos
revela a un Padre infinitamente cariñoso y misericordioso: ¡Con qué
tonos tan estupendos nos habló siempre de Él! El Buen
Pastor que carga en sus hombros a la oveja perdida;
el Padre bueno que hace salir su sol sobre justos
e injustos, que viste de esplendor a las flores del
campo y alimenta a los pajarillos del cielo; el Rey
que da a su hijo único y lo entrega a
la muerte por salvar a su pueblo; o esa maravillosa
parábola del hijo pródigo, que nos revela más bien al
Padre de las misericordias, “al padre con corazón de madre”
–como ha escrito un autor contemporáneo–, con entrañas de ternura
y delicadeza infinita.
Éste es el misterio del amor más bello,
el misterio de la Santísima Trinidad: las tres Personas divinas
que viven en esa unión íntima e infinita de amor;
un amor que es comunión y que se difunde hacia
nosotros como donación de todo su Ser. Y porque nos
ama, busca hacernos partícipes de su misma vida divina: “Si
alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre lo
amará, y vendremos a él y en él haremos nuestra
morada” (Jn 14, 23). Y también porque nos ama, busca
el bien supremo de nuestra alma: la salvación eterna. ¡Éste
es el núcleo del misterio trinitario!
Ojalá que todas las veces
que nos persignemos y digamos: “En el nombre del Padre
y del Hijo y del Espíritu Santo”, lo hagamos con
más atención, nos acordemos de que Dios es Amor y
de que nos ama infinitamente; agradezcamos ese amor y vivamos
llenos de confianza, de alegría y de felicidad al sabernos
sus hijos muy amados. Y, en consecuencia, tratemos de dar
a conocer también a los demás este amor de Dios
a través de la caridad hacia nuestros prójimos: “Todo el
que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios,
porque Dios es Amor”.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la sección Acompañamiento y ayuda espiritual. Dudas acerca de la oración y la vida espiritual en general; problemas de fe y de cuestiones morales y éticas. En general, cualquier duda acerca del desarrollo espiritual y apostólico en tu vida
Ver todos los consultores