La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Buenaventura Acero | Fuente: Catholic.net Confesión de Pedro
Mateo 16, 13-19. Solemnidad de San Pedro y San Pablo. Ellos encontraron la fuerza para llevar a término su misión en la tierra
Confesión de Pedro
Mateo 16, 13-19
Llegado Jesús a la región de Cesarea de
Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los
hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron:
«Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que
Jeremías o uno de los profetas». Díceles él: «Y vosotros
¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres
el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le
dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te
ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi
Padre que está en los cielos. Y yo a mi
vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta
piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no
prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del
Reino de los Cielos; y lo que ates en la
tierra quedará atado en los cielos, y lo que
desates en la tierra quedará desatado en los cielos».
Reflexión
Cristo pregunta a sus apóstoles: ¿quién dice la gente que
soy yo? Pone esta pregunta sólo después de haber llevado
a término su misión de enseñar lo que el Padre
le ha dicho. Podría decirse que el caso ya está
expuesto y ahora llega el momento de pronunciar el juicio.
Sin embargo, la gente que ha visto y oído todas
las pruebas necesarias para reconocerlo como Mesías, no termina por
comprender sus signos. Es como si un velo cubriera sus
ojos y les impidiese dar una respuesta segura y convincente:
“Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.”
Para Pedro,
al igual que para Pablo tiempo después, Cristo fue un
auténtico enigma difícil de descifrar. Por ejemplo, ¿qué pensaría Pedro
al ver a su maestro caminando sobre las aguas? O
¿cuáles sentimientos fluirían es su corazón cuando escucha de Cristo
“sobre ti edificaré mi Iglesia” y más tarde le dice
“apártate de mí Satanás.”
Este misterio sobre Cristo lo
comprenderíamos mejor con los ojos de la fe que nos
da el Padre. Mientras la fe no sea le oxígeno
de nuestra vida, no seremos capaces de reconocer a Cristo
como el Mesías. Por esto Cristo le dice a Pedro
“dichoso Tú, Pedro, porque esto no te lo ha revelado
ningún hombre sino mi Padre que está en el cielo.”
El don de la fe se lo dona el Padre
a Pedro no por mérito de Pedro ni por sus
cualidades personales -era pescador- sino por su propia bondad Dios.
Es el don más precioso, el de reconocer a Dios
como Mesías, como la auténtica luz que guiará nuestros pasos
hacia la felicidad eterna. Y gracias a la fe Pedro
y Pablo encontraron la fuerza para llevar a término su
misión en la tierra.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la sección Acompañamiento y ayuda espiritual. Dudas acerca de la oración y la vida espiritual en general; problemas de fe y de cuestiones morales y éticas. En general, cualquier duda acerca del desarrollo espiritual y apostólico en tu vida
Ver todos los consultores