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Autor: José Noé Patiño | Fuente: Catholic.net El Pan Eucarístico
Juan 6, 52-59. Pascua. Cristo nos está esperando en la Eucaristía.
El Pan Eucarístico
Juan 6, 52-59
Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo
puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la
carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre,
no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne
y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le
resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida
y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne
y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en
él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha
enviado y yo vivo por el Padre, también el que
me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado
del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y
murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.» Esto
lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaúm.
Reflexión
El amor
lleva a darse. Cuando se trata de un amor como
el de Jesús, se llega hasta los extremos más insospechados,
hasta el “invento” de la Eucaristía. Cristo tiene que marcharse
de este mundo pero “inventa” el modo de quedarse para
siempre entre nosotros verdadera, real y substancialmente.
Todos nosotros hemos tenido
alguna vez esa experiencia, tan humana, de una despedida. Y
sobre todo, si se trata de dos personas que se
quieren, su deseo sería el de continuar juntos sin separarse,
pero no se puede.
El amor del hombre, por muy grande
que sea es limitado. Pero lo que nosotros no podemos,
lo puede Jesucristo. Él, perfecto Dios y perfecto Hombre, se
tiene que ir pero al mismo tiempo se queda, se
perdura, se eterniza en este mundo.
Cristo sabe que en muchos
sagrarios donde él mora estará solo la mayor parte del
día, experimentando la soledad. Mas Cristo se ha quedado por
nosotros, como prisionero por nuestro amor. Siempre esperando. Te está
esperando, me está esperando. Espera a todos y cada uno
de los hombres, para demostrarnos y desenmascararnos su amor. ¿Cómo
no pagar tanto Amor con amor?
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