La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: SS Juan Pablo II | Fuente: Catholic.net Adoración Eucarística de Juan Pablo II
SS Juan Pablo II. Adoración al Santísimo Sacramento.
Adoración Eucarística de Juan Pablo II
Señor Jesús:
Nos presentamos ante ti sabiendo que nos llamas y
que nos amas tal como somos.
"Tú tienes palabras de vida
eterna y nosotros hemos creído y conocido que tú eres
el Hijo de Dios" (Jn. 6,69).
Tu presencia en la Eucaristía
ha comenzado con el sacrificio de la última cena y
continúa como comunión y donación de todo lo que eres. Aumenta
nuestra FE.
Por medio de ti y en el Espíritu Santo
que nos comunicas, queremos llegar al Padre para decirle nuestro
SÍ unido al tuyo.
Contigo ya podemos decir: Padre nuestro.
Siguiéndote a
ti, "camino, verdad y vida", queremos penetrar en el aparente
"silencio" y "ausencia" de Dios, rasgando la nube del Tabor
para escuchar la voz del Padre que nos dice: "Este
es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia: Escuchadlo"
(Mt. 17,5).
Con esta FE, hecha de escucha contemplativa, sabremos iluminar
nuestras situaciones personales, así como los diversos sectores de la
vida familiar y social.
Tú eres nuestra ESPERANZA, nuestra paz, nuestro
mediador, hermano y amigo.
Nuestro corazón se llena de gozo y
de esperanza al saber que vives "siempre intercediendo por nosotros"
(Heb. 7,25).
Nuestra esperanza se traduce en confianza, gozo de Pascua
y camino apresurado contigo hacia el Padre.
Queremos sentir como tú
y valorar las cosas como las valoras tú. Porque tú
eres el centro, el principio y el fin de todo.
Apoyados
en esta ESPERANZA, queremos infundir en el mundo esta escala
de valores evangélicos por la que Dios y sus dones
salvíficos ocupan el primer lugar en el corazón y en
las actitudes de la vida concreta.
Queremos AMAR COMO TÚ, que
das la vida y te comunicas con todo lo que
eres.
Quisiéramos decir como San Pablo: "Mi vida es Cristo" (Flp.
1,21).
Nuestra vida no tiene sentido sin ti.
Queremos aprender a "estar
con quien sabemos nos ama", porque "con tan buen amigo
presente todo se puede sufrir". En ti aprenderemos a unirnos
a la voluntad del Padre, porque en la oración "el
amor es el que habla" (Sta. Teresa).
Entrando en tu intimidad,
queremos adoptar determinaciones y actitudes básicas, decisiones duraderas, opciones fundamentales
según nuestra propia vocación cristiana.
CREYENDO, ESPERANDO Y AMANDO, TE ADORAMOS
con una actitud sencilla de presencia, silencio y espera, que
quiere ser también reparación, como respuesta a tus palabras: "Quedaos
aquí y velad conmigo" (Mt. 26,38).
Tú superas la pobreza de
nuestros pensamientos, sentimientos y palabras; por eso queremos aprender a
adorar admirando el misterio, amándolo tal como es, y callando
con un silencio de amigo y con una presencia de
donación.
El Espíritu Santo que has infundido en nuestros corazones nos
ayuda a decir esos "gemidos inenarrables" (Rom. 8,26) que se
traducen en actitud agradecida y sencilla, y en el gesto
filial de quien ya se contenta con sola tu presencia,
tu amor y tu palabra.
En nuestras noches físicas y morales,
si tú estás presente, y nos amas, y nos hablas,
ya nos basta, aunque muchas veces no sentiremos la consolación.
Aprendiendo
este más allá de la ADORACIÓN, estaremos en tu intimidad
o "misterio".
Entonces nuestra oración se convertirá en respeto hacia
el "misterio" de cada hermano y de cada acontecimiento para
insertarnos en nuestro ambiente familiar y social y construir la
historia con este silencio activo y fecundo que nace de
la contemplación.
Gracias a ti, nuestra capacidad de silencio y de
adoración se convertirá en capacidad de AMAR y de SERVIR.
Nos
has dado a tu Madre como nuestra para que nos
enseñe a meditar y adorar en el corazón. Ella, recibiendo
la Palabra y poniéndola en práctica, se hizo la más
perfecta Madre.
Ayúdanos a ser tu Iglesia misionera, que sabe meditar
adorando y amando tu Palabra, para transformarla en vida y
comunicarla a todos los hermanos.
Amén.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la sección Acompañamiento y ayuda espiritual. Dudas acerca de la oración y la vida espiritual en general; problemas de fe y de cuestiones morales y éticas. En general, cualquier duda acerca del desarrollo espiritual y apostólico en tu vida
Ver todos los consultores