La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: P. Cipriano Sánchez LC | Fuente: Catholic.net El comienzo de la Cuaresma
Cuaresma. Si busco a Dios, es el momento para caminar, para buscarlo, para encontrarlo y purificar mi corazón.
El comienzo de la Cuaresma
Miércoles de Ceniza
Hoy empezamos la Cuaresma a través de la
imposición de las cenizas, un símbolo que es muy conocido
para todos. La ceniza no es un símbolo de muerte
que indica que ya no hay vida ni posibilidad de
que la haya. Nosotros la vamos a imponer sobre nuestras
cabezas pero no con un sentido negativo u oscuro de
la vida, pues el cristiano debe ver su vida positivamente.
La ceniza se convierte para nosotros al mismo tiempo en
un motivo de esperanza y superación. La Cuaresma es un
camino, y las cenizas sobre nuestras cabezas son el inicio
de ese camino. El momento en el cual cada uno
de nosotros empieza a entrar en su corazón y comienza
a caminar hacia la Pascua, el encuentro pleno con Cristo.
Jesucristo
nos habla en el Evangelio de algunas actitudes que podemos
tener ante la vida y ante las cosas que hacemos.
Cristo nos habla de cómo, cuando oramos, hacemos limosna, hacemos
el bien o ayudamos a los demás, podríamos estar buscándonos
a nosotros mismos, cuando lo que tendríamos que hacer es
no buscarnos a nosotros mismos ni buscar lo que los
hombres digan, sino entrar en nuestro interior: “Y allá tu
Padre que ve en lo secreto te recompensará.”
Es Dios en
nuestro corazón quien nos va a recompensar; no son los
hombres, ni sus juicios, ni sus opiniones, ni lo que
puedan o dejen de pensar respecto a nosotros; es Nuestro
Padre que ve en lo secreto quien nos va a
recompensar. Que difícil es esto para nosotros que vivimos en
una sociedad en la cual la apariencia es lo que
cuenta y la fama es lo que vale. Cristo, cuando nosotros
nos imponemos la ceniza en la cabeza nos dice: “Tengan
cuidado de no practicar sus obras de piedad delante de
los hombres; de lo contrario no tendrán recompensa con su
Padre Celestial”. ¿Qué recompensa busco yo en la vida?
La Cuaresma
es una pregunta que entra en nuestro corazón para cuestionarnos
precisamente esto: ¿Estoy buscando a Dios, buscando la gloria humana,
estoy buscando la comprensión de los demás? ¿A quién estoy
buscando?
La señal de penitencia que es la ceniza en la
cabeza, se convierte para nosotros en una pregunta: ¿A quién
estamos buscando? Una pregunta que tenemos que atrevernos a hacer
en este camino que son los días de preparación para
la Pascua; la ceniza cae sobre nuestras cabezas, pero ¿cae
sobre nuestro corazón?
Esta pregunta se convierte en un impulso, en
un dinamismo, en un empuje para que nuestra vida se
atreva a encontrarse a sí misma y empiece a dar
valor a lo que vale, dar peso a lo que
tiene.
Este es el tiempo, el momento de la salvación, nos
decía San Pablo. Hoy empieza un período que termina en
la Pascua: La Cuaresma, el día de salvación, el día
en el cual nosotros vamos a buscar dentro de nuestro
corazón y a preguntarnos ¿a quién estamos buscando? Y la
ceniza nos dice: quita todo y quédate
con lo que vale, con lo fundamental; quédate con lo
único que llena la vida de sentido. Tu Padre que
ve en lo secreto, sólo Él te va a recompensar.
La
Cuaresma es un camino que todo hombre y toda mujer
tenemos que recorrer, no lo podemos eludir y de una
forma u otra lo tenemos que caminar. Tenemos que aprender
a entrar en nuestro corazón, purificarlo y cuestionarnos sobre a
quién estamos buscando.
Este es le sentido de la ceniza en
la cabeza; no es un rito mágico, una costumbre o
una tradición. ¿De qué nos serviría manchar nuestra frente de
negro si nuestro corazón no se preguntara si realmente a
quien estamos buscando es a Dios? Si busco a Dios,
esta Cuaresma es el momento para caminar, para buscarlo, para
encontrarlo y purificar nuestro corazón.
El camino de Cuaresma va a
ser purificar el corazón, quitar de él todo lo que
nos aparta de Dios, todo aquello que nos hace más
incomprensivos con los demás, quitar todos nuestros miedos y todas
las raíces que nos impiden apegarnos a Dios y que
nos hacen apegarnos a nosotros mismos. ¿Estamos dispuestos a purificar
y cuestionar nuestro corazón? ¿Estamos dispuestos a encontrarnos con Nuestro
Padre en nuestro interior?
Este es el significado del rito que
vamos hacer dentro de unos momentos: purificar el corazón, dar
valor a lo que vale y entrar dentro de nosotros
mismos. Si así lo hacemos, entonces la Cuaresma que empezaremos
hoy de una forma solemne, tan solemne como es el
hecho de que hoy guardamos ayuno y abstinencia (para que
el hambre física nos recuerde la importancia del hambre de
Dios), se convertirá verdaderamente en un camino hacia Dios.
Este ha
de ser el dinamismo que nos haga caminar durante la
Cuaresma: hacer de las mortificaciones propias de la Cuaresma
como son lo ayunos, las vigilias y demás sacrificios que
podamos hacer, un recuerdo de lo que tiene que tener
la persona humana, no es simplemente un hambre física sino
el hambre de Dios en nuestros corazones, la sed de
la vida de Dios que tiene que haber en nuestra
alma, la búsqueda de Dios que tiene haber en cada
instante de nuestra alma.
Que éste sea el fin de nuestro
camino: tener hambre de Dios, buscarlo en lo profundo de
nosotros mismos con gran sencillez. Y que al mismo tiempo,
esa búsqueda y esa interiorización, se conviertan en una purificación
de nuestra vida, de nuestro criterio y de nuestros comportamientos
así como en un sano cuestionamiento de nuestra existencia. Permitamos
que la Cuaresma entre en nuestra vida, que la ceniza
llegue a nuestro corazón y que la penitencia transforme nuestras
almas en almas auténticamente dispuestas a encontrarse con el Señor.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la sección Acompañamiento y ayuda espiritual. Dudas acerca de la oración y la vida espiritual en general; problemas de fe y de cuestiones morales y éticas. En general, cualquier duda acerca del desarrollo espiritual y apostólico en tu vida
Ver todos los consultores