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| Pequeñas meditaciones del Vía Crucis para la Primera Semana de Cuaresma |
PRIMERA SEMANA DE CUARESMA
1ª Estación JESÚS ES CONDENADO A MUERTE
"Padre, me pongo
en tus manos. Haz de mí lo que quieras. Sea lo que
sea.
Lo acepto todo con tal que tu voluntad se cumpla en
mi y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Padre. No
deseo más.
Pongo mi alma en tus manos. Te la doy, Dios
mío, con todo el amor del que soy capaz. Porque para mí
amarte es darme entregarme en tus manos sin medida, con infinita confianza, porque
Tú eres mi Padre".
(Beato Charles de Foucauld)
2ª Estación JESÚS CARGA
CON LA CRUZ
"Nada se ha inventado sobre la tierra más
grande que la cruz. Hecha está la cruz a la medida
de Dios, de nuestro Dios.
Y hecha está también a la medida
del hombre... Hazme una cruz sencilla, carpintero..., sin añadidos ni ornamentos, que se
vean desnudos los maderos, desnudos y decididamente rectos: los brazos en abrazo
hacia la tierra, el astil disparándose a los cielos.
Que no haya
un sólo adorno que distraiga este gesto, este equilibrio humano de
los mandamientos. Sencilla, sencilla.... hazme una cruz sencilla, carpintero.
Aquí cabe crucificado nuestro
Dios, nuestro Dios próximo, nuestro pequeño Dios, el Señor, el Enviado Divino, el Puente Luminoso, el
Dios hecho hombre o el hombre hecho Dios, el que pone
en comunicación nuestro pequeño recinto planetario solar con el universo de la
luz absoluta.
Aquí cabe... crucificado... en esta cruz... Y nuestra pobre y
humana arquitectura de barro... cabe... ¡crucificada también!"
(León Felipe)
3ª Estación JESÚS
CAE POR PRIMERA VEZ
"En la cruz está la vida y
el consuelo y ella sola es el camino para el cielo. En
la cruz está el Señor de cielo y tierra y el
gozar da mucha paz, aunque haya guerra.
Todos los males destierra
de este suelo y ella sola es el camino para el
cielo. Es una oliva preciosa la santa cruz, que con su aceite
nos unta y nos da luz.
Alma mía, toma la cruz
con gran consuelo. Que ella sola es el camino para el
cielo".
(Santa Teresa de Jesús)
4ª Estación
JESÚS SE ENCUENTRA CON MADRE EN LA VÍA DOLOROSA
"Por el
rastro de la sangre que Jesús dejaba va caminando su Madre: quiebra el
corazón miralla.
Las palabras que decía son de mujer lastimada, y cuando mira
la sangre por el suelo derramada, acrecienta los suspiros con dolor y ansia
extraña.
Dice que va con prisiones y con soga a la garganta, y
como un ciervo herido que con sed va a buscar agua.
Está mirando
a su hijo, que el alma se le arrancaba, que casi no
le conoce, dícele de esta manera, la cara desfigurada con la voz llorosa
y mansa:
¡Oh cordero sin mancilla!
¡Oh cordero que quitabas los pecados con
tu muerte del mundo que tanto amabas! Y estando en la cruz
clavado, vio a su Madre fatigada, y no la pudo hablar sino sólo
una palabra".
(Juan López de Ubeda)
5ª Estación EL CIRINEO AYUDA A
JESÚS A LLEVAR LA CRUZ
“¡Ven, dulce cruz, así quiero decirlo!
¡Jesús mío, dámela siempre.
Si mis sufrimientos llegaran a ser
demasiado pesados, ayúdame a llevarlos...
Mira como extiende las manos
Jesucristo en la cruz para abrazarnos.
-¡Ven!
-¿Dónde?
-A los
brazos de Jesús, dulce refugio y consuelo.
-¡Buscad!
-¿Dónde?
-En los
brazos de Jesús.
-Avecillas del nido abandonado, vivid, morid,
descansad
aquí, ¡quedaos!
-¿Dónde?
-En los brazos de Jesús crucificado"
(La
Pasión según San Mateo de Bach)
6ª Estación LA VERÓNICA ENJUGA
EL ROSTRO DE JESÚS
"Ahí la tenéis con su paño de
lágrimas levantándolo entre los dedos.
Parece la hija de un fotógrafo antiguo
y mediocre, mostrando la negativa de un retrato mal hecho.
¿Quién
es?...¿Quién es ese del retrato?
¿A quién se parece? Se parece a
mucha gente; se parece a ese transeúnte; se parece al mal ladrón; se
parece a mí...; se parece a todos los hombres de la
tierra.
Es una fotografía muy mal hecha, pero a mí me gusta
mucho; está revelada con una extraña mixtura de sudor, de lágrimas y sangre".
(León
Felipe)
7ª Estación JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
"Calor de Dios en
sangre redentora y en río de piedad en tu costado.
Bajo tu
cruz quédeme arrodillado con ansia y gratitud siempre deudora. Conózcate, mi Cristo,
en esta hora de tu perdón si beso apasionado, de ardiente labios
de tu pie clavado, sea flecha de amor y paz de
aurora.
Conózcate en tu Vía Dolorosa, y conozca, Señor, en los fulgores, de
tus siete palabras, mi caída.
Que en esa cruz pujante y
misteriosa pongo, sobre el amor de mis amores, el amor entrañable de
mi vida"
(Martín Alonso)
8ª Estación JESÚS ENCUENTRA A LAS MUJERES DE
JERUSALÉN
"¿Quién colocó mentira sobre el suelo para las descansadas avenidas? ¿Para qué
fe sin luz ansias mullidas arropan al dolor con terciopelo?
Quien cabalgue
amargura vaya a pelo con las roncas esquelas doloridas, fluyéndole la sangre
por las bridas sobre las ancas de la bestia en celo.
De
rodillas aquellos los que ignoren que pueden encontrarte en una rosa o
en la terrible soledad espesa...
Que es muy fácil, Señor que
aquí te lloren con una bienvenida presurosa y la sangre rotundamente ilesa"
(Pilar
Paz Pasamar)
9ª Estación JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
"Cristo, cristal purísimo que
no se rompe nunca. Cristo, creo en tu cruz que nutre
nuestra arteria.
Bebo debajo de tu trono de espinas, duermo en tu
ala siempre viva, y no hay porque pedirte por los hombres porque
todos los hombres están en tu memoria, en tu luz desbordante
con que nos amas sin méritos.
Sé que te desvives hasta
morir, de nuevo, en cada instante, por los son que son
ingratos con los otros.
Cristo, cristal purísimo que no se rompe nunca. Cristo,
creo en tu cruz que nutre nuestra arteria".
(Gloria Fuertes)
10ª Estación JESÚS ES
DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
"¡Qué vergüenza le daría al Cordero santo
el verse, siendo tan honesto y casto, desnudo entre tanta gente!
¡Ay, divina
Madre suya! Si ahora llegáis a verle en tan miserable estado, ¿quién ha
de haber que os consuele?
Mirad, Reina de los cielos, si el
mismo Señor es este, cuyas carnes parecían azucenas y claveles. Más ¡a
Madre de piedad que sobre la cruz le tienden para tomar la
medida por donde los clavos entren!"
(Félix Lope de Vega y Carpio)
11ª
Estación JESÚS ES CRUCIFICADO
"¿Quién cuando cala el clavo, traspasada la
albura, tiene poder de hacer que la madera no sufra
al ser -cuidado puesto en ellos- ¡ay!, extraído...?
Y si el
clavo es luz, ¿cómo sacarlo? Sacar se puede de una vez
la espina sepultada en la carne; pero clavos macizos, clavos de amor,
¡no pueden, no, sacarse!
Hay un destrozo en la toda la
madera y se derrama a un lado, como un río, toda la
savia en flor, toda la albura.
Está en el corazón la
punta fiera y está haciendo más daño que la herida; pero qué
bien guardar este tesoro y no sacarle nunca, nunca, nunca, pues
no hay mano que le alcance a sacar sin el
destrozo: dejadla donde está, y que su sitio sea en la luz
del fondo, donde en punta se diamante se recorta y relumbre
y donde brilla en gran constelación suya la carne.
¡Dejad el clavo
del amor adentro!
No vengáis, no, por él...¡El clavo es uno con
el tuétano, y es uno con el hueso y la
carne, y tiene el brillo y el fulgor del golpe, y es
uno con el alma y el espíritu!
(Bernardo Casanueva)
12ª Estación JESÚS
MUERE EN LA CRUZ
"Muere Jesús del Gólgota en la cumbre con
amor perdonando al que le hería, siente deshecho el corazón María del
dolor de la inmensa pesadumbre.
Se aleja con pavor la muchedumbre cumplida
ya la santa profecía; tiembla la tierra; el iluminar del día cegando
en tal horror, pierde su lumbre.
Se abren las tumbas, se
desgarra el velo, y a impulso del amor grande y fecundo parece
estar la cruz, signo de duelo, cerrando augusta, con el pie
al profundo y con la excelsa cabeza abriendo el cielo y con
los brazos abarcando el mundo".
(Antonio Almendros Aguilar)
13ª Estación JESÚS MUERTO
EN LOS BRAZOS DE SU MADRE
"Estaba en la honda agonía al
pie de la cruz llorosa la Madre, Virgen María, y de la
cruz afrentosa el hijo muerto pendía.
Y porque culpa tan fea ofrenda tan
suave borre, la hirviente sangre gotea, y en el peñasco que corre avaro
el viento la orea.
Allí por tierra postrada, Moribunda y desolada, la castísima
María, con el suplicio abrazada, la ardiente sangre bebía.
Y parado el mundo
entero asombrado la miraba, que sola en dolor tan fiero, a su Dios
muerto lloraba al pie del santo madero.
-¡Ella llora y yo pequé...!
Madre
amorosa, perdón, que yo le crucifiqué, yo su sangre derramé y manché la
creación.
Yo le robé de tus brazos, si respeto a su deidad; le
até con estrechos lazos para arrancarle, es verdad, las entrañas en pedazos.
¡Tú
llorando, Madre mía, cuando una lágrima tuya el mundo rescataría cuando el tiempo
le concluya en el postrimero día!
¡Tus ojos llorosos tanto cuando al sol
prestan su luz! ¡Oh Madre, por tal quebranto, que me salve a
mí tu llanto, al pie de la santa cruz".
(José
Zorrilla)
14ª Estación JESÚS ES DEPOSITADO EN EL SEPULCRO
"¿En qué piensas
Tú, muerto, Cristo mío? ¿Por qué ese velo de cerrada noche de
tu abandonada cabellera negra de Nazareno cae sobre tu frente?
Miras dentro
de Ti, donde está el Reino de Dios; dentro de Ti,
donde alborea el sol eterno de las almas vivas.
Blanco tu cuerpo
está como el espejo del padre de la luz, del sol
vivífico; blanco tu cuerpo, al modo de la luna que muerta ronda
en torno de su madre nuestra cansada vagabunda tierra; blanco tu cuerpo
está como la hostia del cielo de la noche soberana, de ese
cielo tan negro como el velo de tu abundosa cabellera negra de
Nazareno.
Que eres, Cristo, el único Hombre que sucumbió de pleno grado, triunfador
de la muerte, que a la vida por Ti quedó encumbrada.
Desde entonces por Ti nos vivifica esa tu muerte, por Ti la
muerte se ha hecho nuestra madre, por Ti la muerte es
el amparo dulce que azucara amargores de la vida, por Ti el
hombre muerto que no muere, blanco cual luna de la noche.
Es sueño, Cristo, la vida y es la muerte vela.
Mientras la
tierra sueña solitaria, vela la blanca luna; vela el Hombre desde su
cruz, mientras los hombres sueñan; vela el Hombre sin sangre, el
Hombre blanco como la luna de la noche negra; vela el Hombre
que dio toda su sangre porque las gentes sepan que son
hombres".
(Miguel de Unamuno)
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SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA
1ª Estación JESÚS EN EL HUERTO
DE LOS OLIVOS
"Pase este cáliz de mí si es posible, Padre
eterno; mas no se haga la mía, tu voluntad obedezco.
Crecieron tanto las ansias, que fue
menester que luego, rompiendo un ángel los aires, bajase a darle consuelo.
¡Ay,
Jesús de mis entrañas, cómo habéis venido a tiempo, que os consuelen
siendo Dios las criaturas que habéis hecho!
¿A dónde estáis, Virgen pura, que
a vuestra falta los cielos un ángel a Cristo envían? Llegad, y
esforzadle presto.
Decidle: Dulce Hijo mío, cuando ayunasteis, vinieron mil ángeles a esforzaros con
soberano sustento.
Cuando nacisteis, bajaron dos mil ejércitos bellos; y cuando vais a
morir, uno solo viene a veros.
Limpiadle, Virgen piadosa, la sangre con los
cabellos; y pues le deja su Padre, vea a su Madre a
lo menos.
Id vos con ella, alma mía, entrad también en el
huerto, no sospechen que os quedáis con el que viene a prenderlo.
Decidle:
Dulce Jesús, aquí estoy al lado vuestro, para padecer con vos, no para
negaros luego.
Vámonos presos los dos, pues vais por mis deudas preso; cinco
mil son los azotes; muchos son, partir podemos".
(Félix Lope de
Vega y Carpio)
2ª Estación JESÚS ES TRAICIONADO POR JUDAS
Y ES ARRESTADO
"Vive de amor aquel que, en frágil vaso, un
tesoro divino, humilde, guarda.
¡Oh Jesús! ¡Oh mi bien! ¡Cuál desfallezco!
No
tengo, como el ángel, fuertes alas, y caigo a cada paso;
pero al punto Tú vienes hacia mí, Tú te levantas y me
abrazas, tal vez, y otra vez, luego... desfallezco de amor, como
la Amada".
(Santa Teresa de Jesús)
3ª Estación JESÚS ES
CONDENADO POPR EL SANEDRÍN
"Lo vi muy bien, aquel niño judío que estaba
esperando a que abriesen los hornos crematorios de Auschwitz...
Lo vi muy
bien, llevaba una túnica ligera ceñida con un cordón de esparto.
Tenía
doce años, la misma edad de Cristo, cuando se escapa de su
casa a discutir con los doctores del templo.
Puede que aquel niño fuese
el mismo Cristo... El Hombre que todos crucificamos.
(León Felipe)
4ª Estación JESÚS
ES NEGADO POR PEDRO
"Pastor, que con tus silbos amorosos me despertaste
del profundo sueño; tú que hiciste cayado de este leño en que
tiendes los brazos poderosos;
vuelve los ojos a mi piadosos, pues te
confieso por mi amor y dueño, y la palabra de seguirte
empeño tus dulces silbos y tus pies hermosos.
Oye, Pastor, que por
amores mueres, no te espante el rigor de mis pecados, pues tan
amigo de rendidos eres; espera, pues, y escucha mis cuidados; pero, ¿cómo
te digo que me esperes, si estás, para esperar, los pies
clavados?"
(Félix Lope de Vega y Carpio)
5ª Estación JESÚS ES JUZGADO
POR PILATOS
"Porque para entrar en estas riquezas de la sabiduría
de Dios- escribe fray Juan de la Cruz-, la puerta
es la cruz, que es angosta. Y desear pasar por
ella es cosa de pocos".
En la cruz, escribió asimismo
Santo Tomás de Aquino, se nos dan "ejemplos de todas
las virtudes: amor, paciencia, humildad, obediencia, desapego de las cosas
materiales".
La cruz es la clave del evangelio, la llave
de la puerta santa del cielo.
La cruz es la
gran escuela del amor y la sabiduría de un Dios
clavado y abierto: "¿Pero cómo, clavado, enseñas tanto?/ Debe ser
que siempre estás abierto, ¡Oh Cristo, Oh ciencia eterna, Oh
libro santo!"
(Lope de Vega)
6ª Estación JESÚS ES FLAGELADO
Y CORONADO DE ESPINAS
"¡Oh Jesús, Viña Sagrada!, lo sabes, mi Rey
divino, soy un racimo dorado que han de arrancar para ti.
Exprimida en
el lagar del oscuro sufrimiento, yo te probaré mi amor.
Mi único gozo
será inmolarme cada día".
(Santa Teresita de Lisieux)
7ª Estación JESÚS CARGA CON
LA CRUZ
"No me mueve mi Dios para quererte el cielo
que me tienes prometido. Ni me mueve el infierno tan temido para
dejar por eso de ofenderte.
Tú mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido. Muéveme ver tu cuerpo tan
herido. Muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor,
y en tal manera, que aunque no hubiera cielo yo te
amará y aunque no hubiera infierno te temiera.
No me tienes
que dar porque te espere, porque aunque lo que espero no
esperara, lo mismo que te quiero, te quisiera".
(Anónimo siglo XVI)
8ª Estación
JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRINEO
"Tú me ofreces la
vida con tu muerte y esa vida sin Ti yo no la
quiero; porque lo que espero, y desespero, es otra vida en la
que pueda verte.
Tú crees en mi. Yo a Ti, para
creerte, tendría que morirme lo primero; morir en Ti, porque si en
Ti no muero no podría encontrarte sin perderte.
Que de tanto temer que te
he perdido, al cabo, ya no sé qué estoy temiendo; porque de
Ti y de mí me siento huido.
Mas con tanto dolor, que estoy
sintiendo, por ese amor con el que me has herido, que
vivo en Ti cuando me estoy muriendo".
(José Bergamín)
9ª Estación JESÚS ENCUENTRA
A LAS MUJERES EN JERUSALÉN
"Dame tu mano, María, la de
las tocas moradas. Clávame tu siete espadas en esta carne baldía.
Quiero ir
contigo en la impía tarde negra y amarilla. Aquí en mi torpe
mejilla quiero ver si se retrata esa lividez de plata esa lágrima que
brilla.
Déjame que te restañe ese llanto cristalino, y a la vera
del camino permite que te acompañe.
Deja que lágrimas bañe la orla negra
de tu manto a los pies del árbol santo donde tu fruto
se mustia.
Capitana de la angustia: no quiero que sufras tanto. Qué
lejos, Madre, la cuna y tus gozos en Belén:
- No, mi
Niño. No, no hay quien de mis brazos te desuna.
Y rayos
tibios de luna entre las pajas de miel le acariciaban la piel sin
despertarle.
Qué larga es la distancia y qué amarga de Jesús
muerto a Enmanuel. ¿Dónde está ya el mediodía luminoso en que Gabriel desde
el marco del dintel te saludó: - Ave, María? Virgen ya de
la agonía, tu Hijo es el que cruza ahí.
Déjame hacer junto
a ti ese augusto itinerario. Para ir al monte Calvario, cítame en Getsemaní.
A
ti, Doncella graciosa, hoy maestra de dolores, playa de los pecadores, nido en
el que el alma reposa.
A ti ofrezco, pulcra rosa, las jornadas
de esta vía. A ti, Madre, a quien quería cumplir mi humilde
promesa.
A ti, celestial princesa, Virgen sagrada María".
(Gerardo Diego)
10ª Estación JESÚS ES CRCIFICADO
"En esta
tarde, Cristo del Calvario, vine a rogarte por mi carne enferma;
pero, al verte, mis ojos van y vienen de mi cuerpo
a tu cuerpo con vergüenza.
¿Cómo quejarme de mis pies cansados, cuando
veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías, cuando las tuyas
están llenas de heridas?
¿Cómo explicarte a ti mi soledad, cuando en
la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo
amor, cuando tienes rasgado el corazón?
Ahora ya no me acuerdo de
nada, huyeron de mi todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que
traía se me ahoga en la boca pedigüeña.
Y sólo pido no
pedirte nada. Estar aquí junto a tu imagen muerta e ir aprendiendo
que el dolor es sólo la llave santa de tu santa
puerta".
(Gabriela Mistral)
11ª Estación JESÚS PROMETE EL REINO AL
BUEN LADRÓN
"¡Oh maravillosa y nueva virtud! ¡Lo que no hiciste
desde el cielo servido de ángeles, hiciste desde la cruz
acompañado de ladrones!
Y no solamente la cruz, mas la
misma figura que en ella tienes, nos llama dulcemente a amor;
la cabeza tienes reclinada, para oírnos y darnos besos de
paz, con la cual convidas a los culpados, siendo tú
el ofendido;
los brazos tendidos, para abrazarnos; las manos agujereadas,
para darnos tus bienes; el costado abierto, para recibirnos en
tus entrañas;
los pies clavados,
para esperarnos y para nunca poder apartarte de nosotros.
De
manera, que mirándote, Señor, todo me convida a amor: el
madero, la figura, el misterio, las heridas de tu cuerpo;
y, sobre todo, el amor interior me da voces que
te ame y que nunca te olvide de mi corazón".
(San Juan de Avila)
12ª Estación JESÚS CRUCIFICADO, LA MADRE Y
E DISCÍPULO
"La tarde se oscurecía entre la una y las dos, que,
viendo que el Sol se muere, se vistió de luto el
sol.
Tinieblas cubren los aires, las piedras de dos en dos se rompen
unas con otras, y el pecho del hombre, no.
No cesan los
serafines de llorar con tal dolor que los cielos y la tierra conocen
que muere Dios cuando Cristo está en la cruz diciendo al Padre:
"Señor, ¿por qué me has abandonado?"
¡Ay Dios, qué tierna razón! ¿Qué
sentiría su Madre cuando tal palabra oyó viendo que Hijo dice que Dios
le desamparó?
No lloréis, Virgen piadosa, que, aunque se va vuestro amor, volverá
a verse con vos.
Pero como las entrañas que nueve meses vivió, verán
que corta la muerte fruto de tal bendición.
¡Ay Hijo! -la Virgen
dice-: ¿Qué madre vio como yo tantas espadas sangrientas traspasar su corazón?
¿Dónde está
vuestra hermosura? ¿Quién los ojos eclipsó donde se miraba el cielo como de
su mismo autor?
Partamos, dulce Jesús, el cáliz de esta pasión, que vos
le bebéis de sangre y yo de pena y dolor.
¿De qué
me sirve guardaros de aquel rey que os persiguió, si al fin
os quitan la vida vuestros enemigos hoy?
Esto diciendo la Virgen, Cristo el
espíritu dio. Alma, si no sois de piedra, llorad, pues la
culpa sois".
(Félix Lope de Vega y Carpio)
13ª Estación JESÚS MUERE
EN LA CRUZ
"¡Cristo de la Buena Muerte, el de la faz amorosa, tronchada,
como una rosa, sobre el blanco cuerpo inerte que en el madero
reposa!
¿Quién pudo de esa manera darte esta noble y severa majestad, llena
de calma? ¡No fue una mano, fue un alma, la que talló
tu madera!
Fue, Señor, el que tallaba tu figura, con tal celo, y
con tal ansia te amaba, que, a fuerza de amor, llevaba, dentro
del alma el modelo.
Fue el que tallarte sentía un ansia tan
verdadera, que en arrobos le sumía, y cuajaba en la madera lo
que arrobos veía.
Fue que ese rostro, Señor, y esa ternura al
tallarte, y esa expresión de dolor, más que milagros del arte, fueron milagros
de amor.
Fue, en fin, que ya no pudieron sus manos llegar
a tanto y desmayadas cayeron... ¡Y los ángeles te hicieron con sus manos
mientras tanto!
Por eso a tus pies postrado: por tus dolores herido de
un dolor desconsolado; ante tu imagen vencido
y ante tu Cruz humillado, siento
unas ansias fogosas de abrazarte y bendecirte; y ante tus plantas piadosas
quiero
decirte mil cosas que no sé cómo decirte... ¡Frente, qué herida de
amor, te rindes de sufrimientos
sobre el pecho del Señor, como los lirios
que, en flor, tronchan, al paso, los vientos! ¡Brazos rígidos y yertos,
por
tres garfios traspasados, que aquí estáis, por mis pecados, para recibirme,
abiertos; para esperarme, clavados!
¡Cuerpo llagado de amores, yo te adoro y yo
te sigo! Yo, Señor de los señores, quiero partir tus dolores, subiendo a
la Cruz contigo.
Quiero en la vida seguirte y por sus caminos
irte alabando y bendiciendo, y bendecirte sufriendo y muriendo, bendecirte.
Quiero, Señor, en tu
encanto, tener mis sentidos presos, y, unido a tu cuerpo santo, mojar tu
rostro con llanto, secar tu llanto con besos.
Quiero, en este santo
desvarío, besando tu rostro frío, llamarte mil veces mío... Cristo de la Buena
Muerte!
Y Tú, Rey de las Bondades, que mueres por tu bondad, muéstrame
con claridad la Verdad de las verdades que es sobre toda verdad.
Que
mi alma, en Ti prisionera, vaya fuera de su centro por la
vida bullangera: que no le lleguen adentro las algarazas de fuera;
que no
ame la poquedad de cosas que van y vienen; que adore la
austeridad de estos sentires que tienen sabores de eternidad;
que no turbe mi conciencia la
opinión del mundo necio; que aprenda, Señor, la ciencia de ver con
indiferencia la adulación y el desprecio;
que sienta una dulce herida de ansia
de amor desmedida; que ame tu Ciencia y tu Luz; que vaya,
en fin, por la vida como Tú estás en la Cruz:
de
sangre los pies cubiertos, llagadas de amor las manos, los ojos al
mundo muertos y los dos brazos abiertos para todos mis hermanos.
Señor, aunque
no merezco que tú escuches mi quejido, por la muerte que has
sufrido, escucha lo que te ofrezco y escucha lo que pido.
Al ofrecerte,
Señor, vengo mi ser, mi vida, mi amor, mi alegría, mi dolor; cuanto
puedo y cuanto tengo; cuanto me has dado, Señor.
Y a cambio
de esta alma llena de amor que vengo a ofrecerte, dame una
vida serena y una muerte santa y buena... ¡Cristo de la Buena
Muerte!
(José María Pemán)
14ª Estación JESÚS ES DEPOSITADO EN EL SEPULCRO
"¡Qué
dulce sueño en tu regazo, madre, soto seguro y verde entre
corrientes rugidoras, alto nido colgante sobre el pinar cimero,
nieve en quien
Dios se posa como el aire del estío, en un
enorme beso azul, oh, tú primera y extrañísima creación de su
amor!
... Déjame ahora que te sienta humana, madre de carne solo,
igual que te pintaron tus más tiernos amantes, déjame que contemple
tras tus ojos bellísimos los ojos apenados de tu Hijo
Jesús,
permíteme que piense que posas un instante esa divina carga y me
tiendes los brazos, me acunas en tus brazos, acunas mi dolor, nombre que
lloro.
Virgen María, madre, dormir quiero en tus brazos hasta que Dios despierte".
(Dámaso
Alonso)
SEGUNDA SEMANA TERCERA
SEMANA CUARTA SEMANA
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