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Autor: Ma Esther de Ariño | Fuente: Catholic.net Para los que se fueron...el mejor de los recuerdos
Dios conoce el corazón del ser humano, sabe de ese sufrir originado por "esa partida". El ha de poner en nuestro corazón el consuelo sobrenatural.
Para los que se fueron...el mejor de los recuerdos
La próxima semana conmemoraremos a los fieles difuntos, a nuestroa
seres queridos que se han ido.
Qué gratificante y consolador es
poder pensar, por el don de la fe y la
virtud de la esperanza, que aunque ya no estén a
nuestro lado los seres queridos, ellos viven con su propia
identidad en la presencia de Dios y abogan por nosotros.
A
ellos podemos acudir en nuestras dificultades para que por su
intercesión logremos y alcancemos la paz en las angustias o
penas por las que frecuentemente tenemos que atravesar en esta
vida.
Por esto y por muchas cosa más es que
la religión católica es tan completa y hermosa. Nada de
lo que hay en el corazón del hombre deja Dios
sin satisfacer.
El mayor de los anhelos de la humanidad
es no morir. Permanecer siempre, ser inmortal. Y esto es
lo que Cristo nos promete cuando nos dice: "Yo soy
el Camino, la Verdad y la Vida, el que cree
en mi, vivirá para siempre".
Cristo pasó por la muerte.
Murió, pero resucitó.. Vencedor de la muerte, soberano de la
Vida. Creer en la resurrección de los muertos ha sido,
desde sus comienzos, un elemento esencial de la Fe cristiana.
No hay reencarnación. Tenemos una sola vida desde nuestra concepción
hasta siempre. "La resurrección de los muertos es la esperanza
de los cristianos; somos cristianos por creer en ella" (
Tertuliano. 1-1).
Según la vida va pasando, los seres que amamos
van partiendo.... algún día sabemos que nos tocará a nosotros.
Como los árboles que en el otoño dejan caer sus
hojas, así de los troncos familiares y sus ramas las
personas se van. Ya no están con nosotros, los abuelos,
los tíos, los padres, el esposo o la esposa, a
veces algún retoño fresco y nuevo también le toca irse...tal
vez es entonces cuando más duele, cuando más difícil es
la disponibilidad para la aceptación.
Dios conoce el corazón del
ser humano, sabe de ese sufrir originado por "esa partida",
a veces sorpresiva y si tomando ese dolor se lo
entregamos, El ha de poner en nuestro corazón el consuelo
sobrenatural, pues de no ser así, hay separaciones tan dolorosas
que humanamente no serían soportables.
Un día de noviembre, un
día triste y gris, lleno del vacío que dejan los
seres queridos cuando se van, leí algo que trajo a
mi alma consuelo profundo e inolvidable.
Decía así: "No es que
se han muerto, se fueron antes... Lloras a tus muertos
con un desconsuelo tal que pareciera que tu eres eterno.
Tu impaciencia se agita como loba hambrienta, ansiosa de devorar
enigmas. ¿Pues no has de morir tu un poco después
y no has de saber por fuerza la clave de
todos los problemas que acaso es de una diáfana y
deslumbradora sencillez? Déjalos siquiera que sacudan el polvo del camino.
Déjalos siquiera que restañen en el regazo del Padre las
heridas de los pies andariegos. Déjalos siquiera que apacienten sus
ojos en las verdes praderas de la paz... El tren
aguarda, ¿por qué no preparas tu equipaje?
Esta será más
práctica y eficaz tarea. El ver a tus muertos es
de tal manera cercano e inevitable, que no debes alterar
con la menor festinación las pocas horas de tu reposo.
Ellos en un concepto cabal del tiempo, cuyas barreras transpusieron
de un solo ímpetu, también te aguardan tranquilos. Tomaron únicamente
uno de los trenes anteriores.... No es que se hayan
muerto: se fueron antes"
Se fueron antes y nos dejaron el
vacío profundo y doloroso de su partida pero al mismo
tiempo la inexorable verdad de que un día también nosotros
partiremos y de esa partida lo único y más importante
es la imagen que dejaremos a los que se quedan,
el recuerdo del testimonio que dimos de nuestro paso por
esta vida, de nuestra ternura, de nuestra comprensión, de nuestro
amor...
De eso, solamente de eso es de lo que
nos debemos de preocupar: del ejemplo de amor a Dios,
de honestidad, de misericordia y bondad que dejaremos como el
mejor de los recuerdos.
Te invitamos a rezar la Novena
por los Fieles Difuntos durante los nueve días anteriores a
la fiesta que celebraremos el 2 de noviembre.
Unete a nuestras
oraciones enviándo los nombres de los difuntos a quienes deseas
que encomendemos. Rezaremos todos juntos por ellos. Si deseas escribir
los nombres y tus intenciones, entra aquí..
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