La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Pedro García. Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net 1. El hombre que se presenta. Formación judía y griega
¿Quién es Pablo?... Un judío perfecto y helenizado, que, hecho cristiano, se convierte en la figura más notable de la Iglesia.
El Papa Benedicto XVI estableció el Año del Apóstol San
Pablo, comprendido entre las fechas 28 de Junio del 2008
al 29 de Junio del año 2009, para conmemorar el
Bimilenario del nacimiento de Pablo, el hombre más providencial que
Dios regaló a la Iglesia naciente.
En las meditaciones de los
lunes y martes realizaremos un modesto programa que pretende dar
a conocer la vida del Apóstol y exponer en forma
sencilla la doctrina cristiana de sus cartas inmortales, las catorce
clásicas, incluida la de los Hebreos, la cual contiene claramente
de principio a fin el pensamiento paulino, y encontrar por
nosotros mismos las enseñanzas que Pablo nos transmite a todos.
Pedro García Misionero Claretiano.
____________________________________
¿Quién es Pablo?... Podríamos calificarlo con estas
palabras: Un judío perfecto y helenizado, que, hecho cristiano, se
convierte en la figura más notable de la Iglesia.
¿Un
judío perfecto? Así es, y el mismo Pablo se gloría
de ello: Esos mis enemigos, “¿son judíos? ¿son israelitas? ¿son
descendientes de Abraham? ¡Pues, yo también! (2Co 11,22). “Hebreo e
hijo de hebreos, de la tribu de Benjamín, circuncidado al
octavo día de haber nacido, e intachable en cuanto a
la observancia de la Ley” (Flp. 3,5-6). “Soy judío nacido
en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad de
Jerusalén, instruido a los pies de Gamaliel, lleno de celo
por Dios” (Hch 22,3). “Viví como fariseo, conforme a la
secta más estricta de nuestra religión” (Hch. 26,5). A judío
no me gana nadie…
¿Ha podido Pablo decirnos más sobre
su condición judía?
Sin embargo, Pablo nació lejos de Palestina.
Su padre, o más probablemente su abuelo, emigró a Tarso
de Cilicia, enclavada en el Asia Menor, que era Provincia
Romana.
Aquí nació Pablo, judío tan judío, y venía al
mundo con ciudadanía romana en un país dominado completamente por
la cultura griega. Esa ciudadanía romana y esa cultura griega
le resultarían a Pablo providenciales.
Tarso era una ciudad importante, próspera,
muy culta. Entre calles cerradas por esbeltas columnas, pululaban los
filósofos que repartían baratamente sus doctrinas. Contaba con gimnasios, teatros,
academias, templos a los dioses de las tribus indígenas y
a las divinidades del Olimpo.
Judío ante todo, y
con estricta formación judía, Pablo aprende desde pequeñito a recitar
cada mañana el Shemá: Escucha, Israel: Yahvé es nuestro Dios,
el único Yahvé. Y amarás al Señor tu Dios con
todo tu corazón, con toda tu alma y con todas
tus fuerzas (Dt 6,4)
Niño precoz, desde los cinco años,
sentado a los pies del rabino en la escuela que
tiene establecida la sinagoga, aprende a leer el hebreo con
la Biblia.
En estos años primeros, toda la enseñanza se
reduce a escuchar las historias de Israel, las gestas de
su pueblo, las hazañas de sus héroes. Va a esa
escuela cada día por las calles bajo la guía del
“pedagogo”, un criado que lo lleva de la mano y
lo deja metido en la clase hasta que vuelva a
recogerlo.
A los diez años, entra en una nueva etapa de
formación. Ahora ya no son preciosamente las historias bíblicas lo
que ha de aprender y recordar, sino que entra a
saber la tradición oral de la Ley, con los innumerables
preceptos que los escribas y rabinos habían entretejido entorno a
la Ley propiamente de Dios: -¡No hagas esto! ¡No hagas
aquello! ¡Observa el sábado así! ¡Estos son los animales impuros
que no puedes comer!”...
Esta enseñanza no era nada nueva
para Pablo, el cual aprendía en las clases de
muchacho lo que había visto practicar desde siempre en su
familia intachable. Aprende la Biblia hebrea y también la traducción
griega de los Setenta, que llegará a sabérsela y citarla
prácticamente de memoria.
Junto a la cultura judía, Pablo aprende
el griego en el trato con la gente, lengua que
después va a dominar a perfección. En ese trato con
los demás se va infiltrando dentro del muchacho tan despierto
lo mucho bueno que atesora la cultura griega. Oye al
azar a maestros griegos que repiten dichos de los antiguos
filósofos. Sabe cómo se desarrollan las carreras y competencias del
circo. Se entera de los misterios que practican las otras
religiones. No se contamina con nada inmoral, pero se le
quedan grabadas en la mente mil maneras de formas sociales
dignas de respeto e imitación.
A la par de esta formación
religiosa y humana, Pablo se ejercita en un oficio o
profesión. Los rabinos más famosos se gloriaban de ejercer a
la vez la profesión de Maestros de Israel junto con
el oficio de un trabajo manual. Como aquel Doctor de
la Ley que llevaba de adorno, colgado de una oreja,
un pequeño martillo que acreditaba su labor de carpintero…
Todos
los judíos conocían bien algunos principios clásicos. Como éste: “Es
hermoso el estudio de la Thorá, acompañado de una ocupación
profana”. Y este otro más severo: “Quien no enseña a
su hijo un oficio, le enseña a ser ladrón”.
Irrenunciable en
toda familia judía, el trabajo era una cosa sagrada, y
Pablo aprendió lo que era probablemente el oficio de su
padre, con taller propio: tejedor de lonas para tiendas de
campaña y piezas duras para vestir, destinadas sobre todo a
la gente campesina. Los numerosos rebaños de cabras, que pastaban
más allá de las montañas del Tauro, proporcionaban con su
pelo rígido material abundante para aquella industria.
A los quince
años se ha de meter Pablo en el estudio de
la Biblia con una doctrina ya superior. Y es ahora
cuando su padre ─que por lo visto era un judío,
si no rico, al menos bien acomodado─, le propone al
muchacho ir a Jerusalén, donde están las escuelas superiores y
más acreditadas del judaísmo. Podemos imaginarnos la ilusión enorme de
Pablo al encontrarse en la Ciudad Santa, en la que
escoge la escuela del respetadísimo rabbí Gamaliel, nieto del famoso
Hillel, que formó la escuela más prestigiosa, más moderada y
más seguida del pueblo.
Las clases se desarrollaban en casa
del Rabino, o más bien en la explanada del Templo.
Sentado el maestro en un pedestal y recostado en la
columna, tenía a sus pies sentados en el suelo a
los alumnos que escuchaban atentos, proponían, discutían y sacaban sus
propias conclusiones. Pablo va a resultar un alumno aplicadísimo y
un maestro consumado. La Biblia la va a dominar al
dedillo y la va a saber aplicar magníficamente en todas
sus enseñanzas.
¿Cuántos años siguió Pablo en Jerusalén como discípulo
de Gamaliel? No lo sabemos. Pablo fue a Jerusalén algo
antes del año 20, y estaría allí unos cinco años.
Para cuando Jesús inició su predicación el año 28, Pablo
ya había regresado a Tarso; por eso, es difícil que
Pablo conociera de vista a Jesús. Pablo volvió después a
la Ciudad Santa como maestro de la Ley, en la
cual empezaba a destacar de manera notable. De hecho, vamos
a encontrar a Pablo en Jerusalén, de manera cierta, el
año 34, cuando la muerte de Esteban.
Aquí nos quedamos
hoy: con un Pablo judío de la diáspora, muy formado
en la lengua y cultura griegas, pero, sobre todo, sobresaliente
en la cultura hebrea. Hubiese sido un gran Maestro de
Israel, de no haber venido después una intervención de Dios
tan fuera de serie...
Pablo era un judío excepcional, pero
abierto a todos los horizontes del mundo.
En adelante, vamos
a seguir paso a paso las andanzas de este coloso,
desde su conversión a Cristo hasta que veamos rodar su
cabeza por tierra en las afueras de Roma.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la sección Acompañamiento y ayuda espiritual. Dudas acerca de la oración y la vida espiritual en general; problemas de fe y de cuestiones morales y éticas. En general, cualquier duda acerca del desarrollo espiritual y apostólico en tu vida
Ver todos los consultores