La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Pedro García Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net 6. La primera misión. Chipre, y adentrándose en Asia.
Allí los llevaba el afán no de hacerse ricos con sus minas de cobre, sino el de conquistar para el Señor Jesús aquella isla prometedora.
El Papa Benedicto XVI estableció el Año del Apóstol San
Pablo, comprendido entre las fechas 28 de Junio del 2008
al 29 de Junio del año 2009, para conmemorar el
Bimilenario del nacimiento de Pablo, el hombre más providencial que
Dios regaló a la Iglesia naciente.
En las meditaciones de los
lunes y martes realizaremos un modesto programa que pretende dar
a conocer la vida del Apóstol y exponer en forma
sencilla la doctrina cristiana de sus cartas inmortales, las catorce
clásicas, incluida la de los Hebreos, la cual contiene claramente
de principio a fin el pensamiento paulino, y encontrar
por nosotros mismos las enseñanzas que Pablo nos transmite
a todos. Pedro García Misionero Claretiano.
_________________________
El puerto de Seleucia
presenció aquel día primaveral del año 45 una escena hasta
entonces nunca vista:
-¡Adiós, hermanos!...
Lo decían a gritos
entre abrazos, besos y lágrimas, los cristianos venidos de Antioquía,
que distaba 25 kilómetros.
Habían venido para dar la despedida
a los primeros misioneros de la Iglesia, Bernabé y Pablo,
los cuales se dirigían a Chipre, cien kilómetros adentro del
mar Mediterráneo.
Allí los llevaba el afán no de
hacerse ricos con sus famosas minas de cobre, sino el
de conquistar para el Señor Jesús aquella isla prometedora, patria
del mismo Bernabé (Hch 13,4-52. 14,1-28)
Había mucha paz en la
isla, gobernada por el procónsul Sergio Paulo, un romano inteligente,
que se mostró interesado en la doctrina de Jesús expuesta
por Pablo.
Sin embargo, se metió de por medio Satanás.
Un mago judío, llamado Elimas, se presentaba cada día al
procónsul con sus impertinencias: - No le hagas caso a
este judío renegado!...
Hasta que Pablo ya no aguantó más:
- ¡Cállate, hijo del diablo! Estás repleto de todo
engaño y de toda maldad. ¿Hasta cuándo vas a persistir
en torcer los caminos del Señor? Para que escarmientes, te
vas a quedar ciego temporalmente sin poder ver la luz
del sol...
Y sigue la narración de Los Hechos: Al
instante cayeron sobre él oscuridad y tinieblas e iba dando
vueltas buscando quién le llevase de la mano.
Aunque el
castigo de Dios iba a ser sólo temporal, el procónsul
Sergio Paulo, visto el portento, abrazó la fe del Señor
Jesús.
No dicen nada más los Hechos sobre la evangelización
de Chipre, pero fue muy fecunda a lo largo de
los 250 kilómetros que atraviesan la isla de oriente a
occidente. De hecho, Bernabé volverá allí en un viaje
posterior para confirmar en su fe a los creyentes.
Ahora, dejada
la isla, ¡a lanzarse a la conquista del interior del
Asia Menor! Resultaba toda una aventura el atravesar las montañas
del Tauro hasta llegar a la llanura de Antioquía de
Pisidia, distante más de 160 kilómetros...
Caminos ásperos, a lo
más de herradura, que subían hasta una altura de 1.200
metros… Caminar siempre al acecho de los ladrones y bandoleros,
tan famosos en la región… Dormir, después de un día
agotador, sólo en el suelo de posadas míseras… Un viaje
así, de unos siete días, se hace únicamente empujados por
un gran ideal.
Al fin alcanzaron la planicie en la
que pastaban innumerables rebaños de cabras, y llegaron a Antioquía
de Pisidia, cuya evangelización tiene una importancia tan especial porque
nos muestra lo que va a ser la evangelización de
todas las ciudades misionadas por Pablo:
Un ir primero
a la sinagoga de los judíos;
Un exponer la
historia del Antiguo Testamento, que preparaba la venida del Cristo;
Unaceptar el Evangelio sólo algunos pocos judíos;
Un
pasarse Pablo a los gentiles; y un tener que escapar
de la persecución judía, aunque dejando en la ciudad bien
establecida la Iglesia.
En todas partes se va a repetir
el mismo esquema
La Iglesia conquistó en Antioquía muchos adeptos.
Hasta que los judíos hicieron lo de siempre. Como muchas
mujeres, esposas de los hombres paganos más influyentes de la
ciudad, eran adictas a la sinagoga, los judíos pusieron en
ellas los ojos:
- Consigan de las autoridades romanas que
saquen de aquí a esos revoltosos…
Y ellas lo consiguieron,
como es natural.
Pero los discípulos, “mientras se llenaban de
gozo y del Espíritu Santo”, despedían a sus misioneros: -¡Animo!
Y hagan en Iconio lo mismo que aquí entre nosotros…
¡Y lo hicieron! ¡Vaya que si lo hicieron! Y lo
pudieron hacer porque en Iconio iban a detenerse “bastante tiempo”.
Muchos judíos y muchos paganos abrazaron la fe, sobre todo
al ver los milagros que obraban los dos enviados de
Dios.
Por más que la ciudad se dividió pronto en
dos. Los judíos rebeldes gritaban:
-¡A apedrearlos por blasfemos!...
Aunque
no lo consiguieron, por ser Iconio ciudad romana, y ser
también los dos apóstoles ciudadanos romanos.
Fueron expulsados, pero en
Iconio quedaba otra iglesia llena de vida y de fervor.
En
Listra, el nuevo puesto de misión, la evangelización se iba
a desarrollar de manera muy diferente. Era un pueblo campesino,
pagano todo. Los misioneros predican en las plazas, en las
calles, en el mercado, en las casas, en cualquier lugar.
Entre los oyentes, se hallaba sentado inmóvil un tullido de
nacimiento que escuchaba con suma atención la palabra. Pablo lo
mira fijamente, adivina que el pobrecito aceptaba la salvación por
la fe, y le grita con voz imperiosa:
- ¡Ponte
de pie!...
El paralítico se levanta de un salto y
comienza a caminar. Y vino lo inesperado. Por todas partes
se oía gritar:
-¡Dioses, dioses en forma humana han aparecido
entre nosotros! Uno, Bernabé tan silencioso y solemne, es Júpiter,
el dios soberano. Pablo, el que predica, es Mercurio.
Aquellos paganos y rudos campesinos pasaron de las palabras a
la acción.
-¿Son dioses? Entonces, hay que adorarlos y ofrecerles
sacrificios…
En el templo de Júpiter que se hallaba en
la entrada de la ciudad, el sacerdote dispuso toros para
el sacrificio, y la gente adornó las puertas con guirnaldas
y ramos de flores para solemnizar la celebración.
Pablo y
Bernabé que se enteran, rasgan sus vestiduras en señal de
dolor, y se precipitan hacia la gente gritando:
- Pero,
¿qué van a hacer? ¡Cuidado! Los sacrificios son sólo para
Dios! ¡No hagan esto, por favor! Porque nosotros no somos
dioses, sino hombres como todos ustedes y de su misma
condición…
La gente empezó a calmarse con estas palabras, aunque a
duras penas se mantuvieron sin ofrecer el sacrificio. Pero judíos
venidos de Antioquía de Pisidia y de Iconio se presentaron
revolviendo al pueblo: -¿Ven lo que hacen esos dos? ¡Quitarles a
sus dioses!...
Agarrado entonces Pablo, lo apedrean en medio de
la ciudad, y, dándolo por muerto, lo sacan a rastras
hasta las afueras donde lo dejan tendido para que se
lo coman los buitres y las fieras del campo. Se
echa encima la noche, y unos discípulos vienen a recoger
el cadáver para darle honrosa sepultura. Pero, contra toda esperanza,
Pablo daba señales de vida. Sano del todo milagrosamente, al
otro día salía tranquilo de la ciudad.
La primera misión apostólica,
después de evangelizar Derbe, había durado unos cuatro años. Los
dos apóstoles regresaron por las ciudades evangelizadas y animaban a
los discípulos con estas palabras:
- ¡Adelante! ¡Buen ánimo siempre!
Y “no olviden que es necesario pasar por muchas tribulaciones
para entrar en el Reino de Dios”.
Llegaron por fin
a Antioquía de Siria, de donde habían partido. El júbilo
de la comunidad cristiana era incontenible, cuando Pablo y Bernabé
“se pusieron a contar lo que Dios había hecho con
ellos y cómo había abierto a los gentiles las puertas
de la fe”.
La Iglesia estaba en marcha, y nadie
la podría ya detener…
Puedes encontrar todas las reflexiones anteriores de San Pablo en
esta dirección.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la sección Acompañamiento y ayuda espiritual. Dudas acerca de la oración y la vida espiritual en general; problemas de fe y de cuestiones morales y éticas. En general, cualquier duda acerca del desarrollo espiritual y apostólico en tu vida
Ver todos los consultores