La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: P Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net Una invitación... de Jesús
Entre las postales o los mensajes que me lleguen durante estos días, el más importante viene del Corazón de Cristo.
Una invitación... de Jesús
Llega la Navidad. Para algunos, un tiempo de descanso. Para
otros, momentos de inquietud: salen a la luz tensiones y
problemas que uno, a veces, puede ocultar gracias al trabajo.
Para los cristianos, un momento de fiesta: ¡nace el Salvador!
Para
Dios, ¿qué es la Navidad? Dios no tiene tiempo, lo
sabemos. Pero entró en el tiempo. Jesús sigue siendo Hombre
en el cielo: cada Navidad “recuerda” que es su “cumpleaños”.
Ese
día (lo hace todos los días, pero también en Navidad)
mirará al mundo con cariño inmenso. Buscará, como hace más
de 2000 años, a la oveja perdida. Pensará en su
pueblo, en su raza, en quienes viven en Tierra Santa
entre odios tristes, angustias profundas, lágrimas por los fallecidos y
los ausentes.
Mirará el corazón de cada hombre, de cada mujer,
para mendigar algo de cariño. Más aún, para ofrecer su
Amor, para derramar bálsamos de ternura, para vendar heridas profundas,
para animar buenos deseos que no acaban de hacerse realidad.
Me
mirará también a mí, con mi historia, con mis penas,
con mis esperanzas, con mis angustias, con mi generosidad. Querrá
decirme que sintió frío porque quería calentar mi corazón egoísta,
que pasó sed porque venía a darme agua viva, que
conocerá el hambre porque se convertirá en el Pan que
se inmola por el mundo.
Entre las postales o los mensajes
que me lleguen durante estos días, el más importante viene
del Corazón de Cristo. Me invita a abrir el Evangelio,
a descubrir que los pobres son llamados al banquete, a
recordar que el pecador no es condenado, a vivir en
la alegría profunda del perdón divino. Me buscará, aunque tenga
que pasar entre abrojos, para tomarme sobre sus hombros, para
llevarme nuevamente a casa, para sentarme en un banquete eterno.
Llega
la Navidad. La invitación de Dios descansa sobre mi mesa
de trabajo o en lo más profundo de mi espíritu
hambriento de esperanzas. Es una invitación sencilla y perfumada, amable
y sugestiva, bondadosa y humilde. Como todo lo que viene
de Dios, que abraza a los que se hacen como
niños, a los que viven con la sencillez propia de
quienes se sienten muy amados.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la sección Acompañamiento y ayuda espiritual. Dudas acerca de la oración y la vida espiritual en general; problemas de fe y de cuestiones morales y éticas. En general, cualquier duda acerca del desarrollo espiritual y apostólico en tu vida
Ver todos los consultores