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Autor: P. Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net Vocabulario de José para enseñar a Jesús
¡Con qué amor san José enseñaría todo lo que sabía al Niño Jesús!
Vocabulario de José para enseñar a Jesús
Vocabulario de José para enseñar a Jesús P. Fernando Pascual
En el
País de la fantasía, donde la ciencia no comprende nada
y donde los niños son felices, acaban de encontrar un
viejo manuscrito.
Los entendidos que lo han analizado consideran que es
auténtico, así que lo comunicamos a la prensa para conocimiento
del mundo. Para leerlo, dicen, hay que hacerse como niños.
Los que se creen grandes quizá comprenderán poco. Esperamos que
al menos puedan sentir, allá muy dentro, la necesidad de
hacerse hoy un poco como niños.
El manuscrito, según parece, fue
un vocabulario que preparó san José para dar clases al
Niño Jesús. Está escrito en arameo y en griego. Lo
reproducimos en castellano tal como aparece en la edición crítica
publicada en estos días.
Alegría: lo que sentimos María y yo
cuando te vemos.
Amigo: es aquel que hace lo que quiere
su amigo. Es el que da la vida por el
que ama. Es el que no piensa en sí, sino
en el otro. Entonces, Jesús, amigos de verdad hay pocos.
O, mejor, hay uno: tú...
Amor: eso que tú eres y
que quieres que seamos todos los hombres y mujeres del
planeta.
Banquete: una fiesta por algo grande. En los cielos hay
banquete siempre que un pecador se convierte. ¿Cómo le haces
para que haya vino para tanta fiesta?
Cizaña: lo que siembra
un enemigo para estropear la cosecha. Dicen que hay mucha
cizaña por ahí, pero yo sólo veo trigo cuando miro
tus ojos frescos, dulces, serenos, limpios.
Cordero: un animal bueno,
manso, siempre listo para el sacrificio. Algunos dicen que un
poco tonto, pero no puede ser tonto: son tontos aquellos
seres inteligentes empobrecidos y egoístas, y el cordero es generoso
por naturaleza.
Cosecha: ese momento en el cual los hombres
recogemos lo que tu Padre nos dio. Se puede convertir
en un momento de alegría y solidaridad o de egoísmo
y rencillas.
Cruz: no quiero explicártelo. Lloro cada vez que
me entero que han crucificado a un bandido.
Divorcio: una
mala costumbre que permite destruir el proyecto de Dios respecto
del amor humano.
Egoísmo: un amor equivocado que no lleva
a nada. Creo que no entenderás nunca lo que es
pues tú eres lo contrario.
Estrella: para los científicos, algo
que tal vez ya no existe. Para ti y para
mí, un guiño de tu Padre que saluda a los
hombres y mujeres del planeta.
Lirio: una flor que se
viste mejor que Salomón. Una sonrisa al cielo, un momento
de paz y de ternura, una señal de tu Padre
que se cuida de todo. Dile de mi parte que
también crezcan árboles para no perder el trabajo de carpintero...
Lluvia:
lo que manda tu Padre sobre buenos y malos y
llena de goteras nuestra casa.
María:
el nombre más hermoso después del tuyo. Con ella vivo
y trabajo, sueño y sufro. Me ha revelado un poco
de tu misterio, y me ha dicho que tú eres
único.
Matrimonio: una vocación maravillosa desde la creación del mundo que
hace que hombre y mujer sean una sola carne y
que ayuden a tu Padre al nacimiento de nuevos hijos.
Misericordia:
no sabía lo que era hasta que tú naciste. Es
compasión, es cercanía, lavar al herido, limpiar al pecador, acoger
al fugitivo, perdonar al traidor. Es algo que tiene que
iniciar en la tierra con tu venida y que nos
puede hacer felices para siempre.
Moneda: lo que encuentra una mujer
que la pierde y lo que tendrás que usar para
pagar impuestos. Sirve mucho si se emplea para atesorar en
el cielo a base de limosnas. No sirve nada si
en nuestro corazón reina el egoísmo y la avaricia, y
la guardamos en un banco para aumentar los intereses y
disminuir la alegría del dar.
Muerte: ese misterio que termina con
nuestras vidas. Ese dolor que separa a la madre de
uno de sus hijos. Esa pena que hará llorar a
Marta y María. Esa experiencia por la que pasarás tú
un día. Pero... ¿puede morir el amor? Un día resucitarás,
y nosotros contigo. La muerte, entonces, será vencida.
Mujer: es algo
maravilloso, como tu Madre. Es esa joya de la creación
que sirve como santuario de la vida y como calor
del hogar. Es esperanza, belleza y ternura. Es... Jesús, me
callo: siempre me quedo corto cuando pienso en tu Madre.
Nazaret:
es el pueblo donde fuiste concebido. Ahora es tu casa,
pero me parece que se ha quedado pequeño. Tu casa
es el mundo, tu cetro es la tierra, tu corona
son las estrellas, y tu cama... un poco de paja.
Aún no entiendo cómo lo más grande se puede contentar
con un poco de pan de pobres.
Niños: los que pueden
entrar en el Reino de los cielos. Los que acogen
tu venida. Los que no se complican. Los que confían
en sus padres como tú en el Padre.
Nube: una señal
de esa lluvia bendita con la que tu Padre prepara
los campos para la siembra.
Oveja: vale mucho tanto si está
en el rebaño como si escapa por ahí. Sé que
irás a buscar la perdida, Jesús, pero no te olvides
de cuidar también a las 99 que se quedan en
el redil (no sé si me harás caso, pues veo
que amas mucho a tu Padre).
Pájaro: un animal que vuela
y que siempre tiene algo para comer. No trabaja como
tu Madre y yo para que en casa esté siempre
todo listo. ¿Por qué tu Padre quiere tanto a los
pájaros? Quizá para enseñarnos a volar, a pensar en el
cielo, en medio de las mil aventuras de la vida
que tienen siempre nuestros ojos en el suelo.
Pan: lo que
comes todos los días y lo que convertirás en tu
Cuerpo antes de la Pascua y a lo largo de
los siglos.
Pecado: eso que nos hace tanto daño a los
hombres pero que Dios puede borrar desde que tú viniste
al mundo.
Pobreza: para algunos, una maldición, un fracaso. Para tu
Madre y para mí, no puede haber pobreza desde que
tú estás en casa...
Templo: era el lugar donde nos encontrábamos
con Dios. Desde que tú naciste hay en el mundo
alguien mucho más importante que el Templo...
Tentación: esa prueba por
la que pasamos todos los hombres y que nos invita
a construir la vida sin Dios.
Trabajo: lo que hago yo
y lo que tú harás cuando puedas coger la sierra
y el martillo. Lo que trae el pan para la
casa y la dignidad para la familia. Lo que se
convierte en nuestra colaboración a la generosidad infinita de tu
Padre que da comida a los gorriones y azadas a
los hombres.
Vida: lo que corre por tus venas, lo que
trabaja en tus células, lo que impulsa tu corazón y
lo que te permite amar de modo humano. Vida es
un suspiro de tu Padre, una poesía de tu Madre,
tu llanto en la noche de Navidad y tu victoria
(que es victoria nuestra) al salir del sepulcro un domingo
de Pascua.
Viento: eso que sopla y no sabemos si
viene de Estados Unidos o de China. Para ti, ya
lo sé, es como el Espíritu, que nos lleva a
ser buenos y a vivir tu Evangelio.
Vino: lo que bebemos
los días de fiesta y lo que convertirás en tu
Sangre.
Postdata: Estas líneas están inspiradas en una obra de José
María Pérez Lozano (1926-1975) titulada Dios tiene una
O. Pérez Lozano era como un niño grande, y, desde
el cielo, no puede sentir envidia si un escritor principiante
imita, aunque sea malamente, la frescura de su poesía de
cristiano enamorado y de padre de familia numerosa...
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