La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net Del pecado a la gracia
Con su gracia, con su fuerza, su bondad, su mirada, podré dar el paso que me aparte de ese pecado que tantas veces me ha engañado.
Del pecado a la gracia
Si con el pecado entra el mal en el mundo
y avanza la muerte, con la conversión triunfa la gracia,
se regenera el mundo, la vida resplandece.
Vivimos como si lo
importante fuese la situación de la bolsa, el precio de
las hipotecas, la calidad de las naranjas importadas o la
cantidad de gasolina “limpia” que circula por nuestras carreteras.
Por eso
olvidamos que estamos en medio de una lucha tremenda, dura,
entre el pecado y la gracia. Dejamos de lado lo
decisivo, lo que vale más allá de las medidas humanas,
lo que conduce a la felicidad temporal y al cielo
eterno: la vida de gracia.
Porque la vida de gracia, por
la que nos unimos a Cristo y a la Iglesia,
se pierde cuando cedemos al pecado, cuando dejamos crecer nuestro
egoísmo, cuando seguimos la mentalidad del mundo, cuando acogemos las
tentaciones del maligno.
Pero esa vida de gracia puede recuperarse. Desde
un arrepentimiento profundo, desde una confesión sincera, desde la vida
de penitencia y de oración, desde la confianza en la
bondad divina, el pecado queda borrado por la misericordia divina.
Es entonces cuando avanza la dicha profunda de quien vuelve
a vivir en unión íntima con el Padre, el Hijo
y el Espíritu Santo.
Romper con el pecado debe ser, para
cada corazón cristiano, la principal urgencia, la empresa más importante,
el compromiso más profundo. Porque no podemos sentirnos tranquilos con
un cristianismo de “carnet” sin una vida auténticamente evangélica; porque
Dios desea que volvamos a sus brazos cada vez que
el mal haya dejado una herida en nuestro corazón incierto.
Dios
nos ayuda. Eso es la gracia: “el favor, el auxilio
gratuito que Dios nos da para responder a su llamada:
llegar a ser hijos de Dios (cf. Jn 1,12-18), hijos
adoptivos (cf. Rm 8,14-17), partícipes de la naturaleza divina (cf.
2 P 1,3-4), de la vida eterna (cf. Jn 17,3)”
(Catecismo de la Iglesia Católica n. 1997).
Más aún: la gracia
“es una participación en la vida de Dios. Nos introduce
en la intimidad de la vida trinitaria” (Catecismo n. 1997).
Este
momento que tengo entre mis manos es una nueva invitación
de Dios. Me espera, me anima, me impulsa, me llama.
Con
su fuerza, con su bondad, con su mirada, podré dar
el paso que me aparte de ese pecado que tantas
veces me ha engañado. Entraré entonces en un horizonte de
gracia, de amor, de alegría infinita: el del abrazo profundo
del Padre que acoge a uno de sus hijos más
enfermos.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la sección Acompañamiento y ayuda espiritual. Dudas acerca de la oración y la vida espiritual en general; problemas de fe y de cuestiones morales y éticas. En general, cualquier duda acerca del desarrollo espiritual y apostólico en tu vida
Ver todos los consultores