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Y es rezar -¡qué rezar!- decir: "te quiero", y lo es
-no lo iba a ser- decir: "me pesa"; y el "quiero
ver" del ciego, y el "límpiame" angustioso de la lepra; las lágrimas
sin verbo de la viuda; y el "no hay vino" en
Caná de Galilea.
Y es oración, con la cabeza gacha, después de
un desamor, gemir: "¡qué pena!".
Cualquier sincero suspirar del alma, cualquier contarle
a Dios nuestras tristezas, cualquier poner en Él nuestra confianza, -y esta
vida está llena de "cualquieras"- todo tierno decir a nuestro Padre, todo
es rezar...¡Y hay gente que no reza...!
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