La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Pedro García, Misionero Claretiano La oración es un don
La oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada al cielo, un grito de reconocimiento y de amor.
La oración es un don
Hoy queremos hablar del gran regalo que Dios nos ha
hecho con la oración. El poder hablar con Dios es
una condescendencia divina que no la podemos comprender.
Cuando oramos,
cuando se abren nuestros labios para rezar, pensamos que somos
nosotros los que hemos tenido la iniciativa.
Y ha sido
Dios quien nos ha buscado, quien ha elevado nuestro pensamiento,
quien nos ha dictado las palabras, quien ha fomentado nuestros
sentimientos.
El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice claramente
que la oración es primero una llamada de Dios, y
después una respuesta nuestra. La oración es, por lo mismo
y ante todo, una gracia de Dios.
¿Es posible que
Dios tenga necesidad de nosotros? ¿Es posible que sea Dios
el que nos busque? ¿Es posible que sea Dios quien
salga a nuestro encuentro?...
Solamente el cristianismo sabe responder que
sí. Porque solamente Jesús nos ha dicho que Dios es
nuestro Padre, un Padre que nos ama. Y el padre
que ama, no puede pasar sin hablar con el hijo
querido.
¿Sabemos lo que nos pasa cuando queremos orar? Nos
ocurre lo mismo que a la Samaritana junto al pozo
de Jacob, como nos cuenta Juan en su Evangelio. ¿A
qué se redujo la petición de la Samaritana, aquella mujer
de seis maridos y siempre insatisfecha? Pues, a reconocer que
tenía sed. Y, por eso, pidió a Jesús: - ¡Dame,
dame de esa agua tuya, para que no tenga más
sed en adelante!
La pobre no se daba cuenta de
que había sido Jesús el primero que había pedido agua:
- ¡Mujer, dame de beber!... Y ella le daba al
fin el corazón, porque Jesús se había adelantado a pedírselo.
La
oración es una comunicación entre Dios y nosotros. Tenemos un
corazón inmenso, con capacidad insondable de amar y de ser
amados. Sólo Dios puede llenar esas ansias infinitas. Por eso
nos atrae, nos llama, y, si le respondemos con la
oración ansiosa, nos llena de su amor y de su
gracia.
Santa Teresa del Niño Jesús, tan querida de todos, lo
expresó de una manera maravillosa con estas palabras, que nos
trae el Catecismo de la Iglesia Católica: - Para mí,
la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada
lanzada al cielo, un grito de reconocimiento y de amor,
tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de
la alegría.
La otra Teresa, Teresa de Jesús, había dicho
lo mismo con otras palabras: - Oración, a mi parecer,
no es otra cosa que tratar de amistad con Aquél
que sabemos que nos ama.
¡Claro! Si Dios me ama,
es un amante que no puede pasar sin mí, y
por eso me busca. ¡Claro! Si yo amo a Dios,
no me aguanto sin El, y por eso lo busco.
¡Claro! Y, cuando nos encontramos, ¿qué hacemos? Como somos tan
amigos, nos ponemos a hablar amistosamente, y no hay manera
ni de que Dios deje de llamarme a la oración,
ni de que yo deje de suspirar por pasar en
oración todos los ratos posibles.
La oración resulta ser entonces el
termómetro que mide el calor del corazón. La oración resulta
ser entonces el metro que precisa la distancia que hay
entre Dios y yo. La oración resulta ser la balanza que
calcula con exactitud el peso de mi amor.
Porque todos valemos
lo que vale nuestro amor. Y nuestro amor vale lo
que vale nuestra oración. La oración no nace precisamente de nosotros,
sino de Dios. Es Dios el primero en llamar.
Es
Dios el primero en darnos sed y ansia del mismo
Dios. Es Dios el que impulsa nuestra oración, por el
Espíritu Santo que mora en nosotros. Por lo cual, la
oración es propiamente un don, un regalo de Dios. Y
así, tiene pleno sentido eso de la que la oración
no es una carga, sino un alivio; no una obligación
pesada ni aburridora, sino una ocupación deliciosa, la más llevadera
y la de mayor provecho durante toda la jornada...
Al
decirnos el Catecismo de la Iglesia Católica que Dios llama
incansablemente a cada persona al encuentro misterioso de la oración,
hemos de decir que la oración es una verdadera vocación.
¡Dios que nos llama a estar con Él!...
Así lo
entienden tantos y tantos cristianos, cuya principal ocupación es gastar
horas y más horas en la presencia de Dios.
Como aquel buen campesino, que decía: - No sé cómo
se puede rezar un Padrenuestro en menos de diez minutos.
Y como lo dijo con esta naturalidad e ingenuidad, le
preguntaron: - ¿Diez minutos le cuesta a usted rezar un Padrenuestro?
En ese tiempo, y haciéndolo en particular, se puede rezar
casi un Rosario. - Sí, es lo que hace mi
mujer. Es muy devota, y reza mucho. Pero yo prefiero
rezar menos y estar con mis ojos y mi corazón
clavados en Dios.
El buen hombre no se daba cuenta
de lo que nos estaba confesando. Había llegado a lo
que se llama la contemplación. Sin palabras, se pasaba las
horas en la presencia de Dios, pues en eso consiste
lo que llamamos vida de oración, o espíritu de oración,
que es uno de los mayores regalos que Dios hace
al alma, cuando ésta responde fiel a esa vocación de
la oración.
¡Señor! Si Tú nos llamas, ¿por qué no
te respondemos? ¡Qué felices que vamos a ser el día
en que nuestra ocupación primera sea ésta: pasarnos buenos ratos
hablando contigo!....
CIC. 2558-2560 y 2567.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
soy una de esas personas que dice que no sabe rezar y este articulo me ayudo y clarifico mucho el tema ademas de darme mucha esperanza y fuerzas para pedir ese don.
muchas gracias
Publicado por: Rita Schovelin
Fecha: 2009-11-12 13:51:29
Este articulo forma parte de un curso muy lindo para aprender a orar. Les recomiendo que lo sigan, no se van a aburrir, al contrario, se van a asombrar con tantas maravillas que nos dice Dios. El es un Padre cumplidor de lo que promete y nosotros somos sus hijos al igual que Jesus y nos quiere con El. Los convido a todos ya que el ocupa nuestras manos para poder escribir.
Consultores
de la sección Acompañamiento y ayuda espiritual. Dudas acerca de la oración y la vida espiritual en general; problemas de fe y de cuestiones morales y éticas. En general, cualquier duda acerca del desarrollo espiritual y apostólico en tu vida
Ver todos los consultores