|
Oración inicial (estando todos arrodillados frente al sagrario):
Jesucristo, aquí nos
tienes reunidos a tu lado, nos sentimos tristes por el
dolor que nuestros pecados y los pecados de los hombres
te han causado. Dígnate purificar nuestros corazones. Ven y quédate
con nosotros. Enséñanos la verdad de tu Evangelio y la
misión de nuestra vida, a fin de que unidos a
Ti por la gracia santificante, podamos agradarte en todo y
ser apóstoles eficaces de tu Reino entre los hombres.
Después se
lee un pasaje del Evangelio poniéndose todos de pie y
se hace una pequeña reflexión acerca del mismo.
Al terminar la
reflexión, se rezan de rodillas las siguientes invocaciones:
Señor, creemos en
tí. (tres veces) Señor, esperamos en ti. Señor, te amamos. Señor, te adoramos. Señor, te
damos gracias. Jesucristo, creemos que eres el Hijo de Dios vivo. Jesucristo,
creemos que eres el Salvador de los hombres Jesucristo, creemos que
vendrás de nuevo a juzgar a vivos y muertos. Jesucristo, confiamos
en Ti porque eres el buen pastor que me llama
por mi nombre. Jesucristo, confiamos en Ti porque eres el amigo
que da su vida por sus amigos. Jesucristo, confiamos en Ti
porque eres la luz que ilumina nuestro camino. Jesucristo, te amamos
porque nos has amado Tú primero. Jesucristo, te amamos porque nos
has hecho hijos de Dios. Jesucristo, te amamos porque te has
quedado con nosotros en el sagrario
En seguida se hacen las
peticiones:
Por el misterio de tu encarnación, sálvanos Señor. Por tu nacimiento,
sálvanos Señor. Por tu Pasión y muerte, sálvanos Señor. Por tu Resurrección,
sálvanos Señor. En el día del juicio, sálvanos Señor.
Por nuestros padres,
hijos y hermanos, te rogamos Señor. Por nuestros amigos, te rogamos
Señor. Por nuestros enemigos, te rogamos Señor. Por los que sufren, te
rogamos Señor. Por los que no creen, te rogamos Señor. Por los
sacerdotes, te rogamos Señor. Por el Papa, te rogamos Señor. Porque seamos
fieles testigos tuyos, te rogamos Señor.
Se termina la hora eucarística
con la siguiente oración:
Padre Celestial, al invocar a tu Hijo,
modelo de nuestra vida, te pedimos nos concedas conocerlo y
entenderlo cada día más para que podamos vivir como fieles
discípulos suyos. Por Cristo Nuestro Señor,
Amén. |