|
¿Señor, porque nos cuesta
tanto darte todo, entregarnos totalmente a Ti? Tu nos diste
hasta la última gota de Tu preciosísima sangre y a
cambio nos pides todo nuestro amor. Te diste como nuestro
alimento y nos pides alimentar a tus pobres.
Escondido en
un pedacito de pan. Te quedas en silencio esperando nuestra
visita, nuestras palabras de amor, de agradecimiento y de arrepentimiento.
Tu el Dueño del Tiempo nos pides que te entreguemos
todo nuestro tiempo para hacer con él lo que Te
plazca. Tu la Sabiduría misma nos pides todos nuestros pensamientos
para Ti y nos pides humildad y sencillez y nos
dices que los conocimientos que nos hagan falta Tu nos
los darás en el momento indicado. Tú, el Amor Infinito
nos pides amarte con todo nuestro corazón, con toda nuestra
mente, con toda nuestra alma, con toda nuestra voluntad, con
todas nuestras fuerzas, y con Tu mismo amor amarnos los
unos a los otros como Tú nos amas.
Tú nuestra
Fortaleza nos haces débiles para que no podamos hacer nada
sin Ti, para que puedas ser glorificado a través de
esas debilidades. Tú el Arquitecto y Planeador de todo nos
pides no hacer planes porque los Tuyos son mejores, ya
están hechos y ya están funcionando; solo tenemos que buscar
nuestro lugar dentro de esos planes y ponernos a trabajar.
Ayúdanos Señor a morirnos de verdad para nosotros mismos, y
a ya no vivir nosotros sino Tú dentro de nosotros
para así poder cumplir este maravilloso plan y no entorpecerlo
con nuestros propios deseos que no nos llevan a ninguna
parte. Nuestra disposición es buena, Señor, pero imperfecta haz lo
que haga falta para perfeccionarla. Así Sea
|