|
Señor, Tú sabes que tengo problemas, grandes o pequeños, pero
me preocupan, y sé que no puedo descansar bien a
causa de las perturbaciones de mi corazón.
Tengo un desaliento y
me siento preocupado, porque temo no encontrar una salida en
el camino de mi vida, y a veces me acuesto
y me duermo con una mueca de tristeza o con
una mala cara.
Por eso quiero derramar en Tu Presencia todas
mis inquietudes. Porque sé que, si quiero resolverlo todo con
mi mente y mis cálculos, no podré encontrar una salida
y siempre estaré inquieto, nunca podré tener todo previsto, todo
calculado, porque la vida siempre se nos escapa de nuestras
manos. Cuando quiero tener todo bajo control, salgo de un
problema y aparece uno nuevo.
Y Tú conoces, Señor, mi tristeza
de esta noche. Tú sabes lo que me está quitando
la alegría y el entusiasmo. Te lo entrego, Señor, lo
dejo en Tus Divinas Manos, porque quiero dormir en Tu
gozo y levantarme mañana con ganas de vivir.
Coloca en mi
corazón una nueva esperanza en medio del sueño, para que
mañana me levante con entusiasmo.
Dame la gracia de aceptar la
nueva aventura de cada día.
Te entrego lo que no puedo
ser, Señor, lo que me ha molestado, lo que me
ha entristecido en el día de hoy. Tómalo, Señor, y
no dejes que la tristeza penetre en mi alma. Amén.
|