|
Si de la oscuridad me reclamaste con tu Pasión tras
verte escarnecido, ¡cuánto agradezco aquello que has sufrido, pues que
con ello, Amado, me salvaste! Si por tu
celo y amor no me dejaste, ya que de ti
fui siempre perseguido, tan solo es tuyo, Señor, lo conseguido,
pues con tu sangre y tus ojos me alcanzaste.
¡Cuánta miseria y lodo hay en mi vida! ¡Cuánto
sufriste, Amor, por no quererte! ¡Qué salvación me has dado
inmerecida! Vamos, Señor: dame pronto la muerte, ya
que por ella he de encontrar la Vida... Quiero morir,
Señor, ... para tenerte.
|