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Catequesis sobre el Matrimonio

Autor: Arquidiócesis de Guadalajara
La catequesis sobre el Matrimonio va más allá que prepararse sólo para la boda, sino para toda la vida matrimonial.
Indice:
• Introducción general
Introducción catequesis sobre el matrimonio
1.- Aspecto antropológico
2.- Formación cristiana
3.- Vida familiar
4.- Aspectos jurídicos y celebrativos

Catequesis sobre el Matrimonio
Autor: Arquidiócesis de Guadalajara

Capítulo 22: Administración del hogar










UNIDAD 3 Vida Familiar

TEMA 17 Cooperadores del amor de Dios Creador
TEMA 18 Paternidad responsable
TEMA 19 Los métodos para la paternidad responsable
TEMA 20 Los hijos y la familia cristiana
TEMA 21 Hogar abierto y solidario
TEMA 22 Administración del hogar
TEMA 23 Crisis en el matrimonio

TEMA 22 Administración del hogar

OBJETIVO


Ofrecer a las parejas algunos elementos que les ayuden a planificar su vida matrimonial en lo referente al aprovechamiento de sus recursos en general y de manera especial con relación a la sana administración del dinero y el tiempo.

NOTA PEDAGOGICA


Conviene que este tema sea expuesto por una pareja experimentada y se respalden los conceptos con experiencias concretas.

VEAMOS


Realizaremos la dinámica llamada: "La distribución de nuestro dinero y tiempo".
De manera personal en las siguientes dos listas, enumeren los elementos ahí señalados, dándole el número 1 al que consideren de mayor importancia, el número 2 al que le siga en importancia y así sucesivamente hasta llegar al número 12.

DINERO

- Alimentos
- Ropa
- Casa
- Diversiones
- Ahorro
- Comodidades
- Imprevistos
- Transporte/automóvil
- Limosna o ayuda social
- Gastos personales
- Regalos
- Otros gastos

TIEMPO

- Trabajo
- Diversiones
- Descanso
- Deportes
- Amigos
- Familia
- Parientes
- Dios
- Estudios
- Salud e higiene
- Conservación del hogar
- Otras actividades

Después se comparten los resultados con su pareja, para que viendo las similitudes y diferencias partan de ellas, para iniciar un momento diálogo. Este diálogo puede ser ampliado más tarde por la pareja.

PENSEMOS

La recesión económica en que vivimos ha traído graves consecuencias en nuestros hogares. Al no poder satisfacer sus necesidades básicas no sólo materiales (alimentación, vivienda, salud, vestido), sino también psicológicas (afecto, seguridad, realización personal) y de valores (paz, justicia, libertad, solidaridad) se generan en los hogares situaciones conflictivas de angustia, frustración, desesperanza, desconfianza, impotencia y resentimiento.

Lamentablemente, muchas de nuestras acciones y deseos responden a falsas necesidades creadas por la publicidad, por los medios de comunicación (ver DP 1066) o por costumbres aprendidas que vivimos sin pensar y ni cuestionar.

Por eso, siempre debemos de estar atentos para reflexionar sobre aquello que se nos ofrece. Es preciso tener una conciencia crítica, esto es, una conciencia creativa, cuestionadora, auténticamente personal, que sepa discernir, preferir, hacer opciones libres y responsables y, así, podamos tomar decisiones más claras y acertadas. De esta manera lograremos evitar la angustia, la desesperación y la ansiedad que surgen de falsas necesidades no satisfechas.

La base de la felicidad en el matrimonio es el amor maduro y recíproco mediante el cual la pareja se entrega por completo; pero algunos factores, aunque de carácter externo y secundario, como son la administración de los recursos con que cuentan y especialmente del dinero y el tiempo son, en la práctica, de gran importancia. Muchos de los problemas de la pareja se deben a un mal planteamiento de estos aspectos.

Para lograrlo un buen planteamiento al respecto es importante tornar en cuenta lo siguiente:

- Aprovechar en forma óptima nuestros recursos.
- Administrar correctamente el dinero.
- Organizar inteligentemente el tiempo.
Cuando no lo hacemos así, la depresión y el desorden se iniciarán desde el interior de nuestro hogar.

Mientras mayores sean la comunión y la participación de la pareja en el matrimonio, más se acercarán ambos a la formación de un verdadero hogar (ver CIC 2224).

Algunas manifestaciones de la comunión son:

- El respeto a la dignidad personal.
- La acogida cordial.
- La solidaridad profunda.

Manifestaciones de la participación son:

- La disponibilidad.
- La búsqueda del bien común.
- El cumplimiento de las responsabilidades de cada uno de los miembros de la familia.

Lo anterior se va logrando en la medida en que ambos practiquen el arte de la comunicación, esto es, una actitud de apertura al otro que implica disponibilidad generosa para compartir, es decir, para dar y para recibir.

La práctica de la buena comunicación entre la pareja, disuelve las barreras, favorece la comprensión recíproca, facilita la solución de los conflictos e inclusive contribuye a prevenirlos, facilita la cooperación para el logro del bien común y hace que la convivencia sea agradable, fructífera y enriquecedora.

- La Administración del dinero en general
Es cierto que el dinero no hace la felicidad, pero si proporciona algunas facilidades y satisfactores para disfrutar la felicidad.

Jesucristo no condenó el dinero, ni a los ricos; condenó el mal uso del dinero y a los malos ricos, advirtiéndonos del peligro de ser esclavos del dinero y vivir sólo en función del mismo. Si esto nos sucede, quiere decir que han entrado en nuestro corazón la avaricia y la ambición desmedida que llevan al hombre a marginar de su vida a Dios.

Para que el factor económico no sea causa de dificultades, sino que, por el contrario ayude a la unión de la pareja, se necesitan desde el principio del noviazgo como condiciones básicas:

- Una gran confianza mutua.
- Una lealtad total.
- Una sinceridad continua en este aspecto.

La pareja, desde que inicia su relación de noviazgo, debe darse a conocer con franqueza, tanto en lo que son, como en lo que tienen.

Un noviazgo fundado, consciente o inconscientemente, en lo que la persona tiene y no en lo que es en sí misma, excluye el amor maduro e interpersonal (que es lo único que puede complementar y dar felicidad a la pareja) y la conduce al vacío íntimo de los que aceptan así engañar y engañarse.

Al conocerse la pareja durante el noviazgo para saber si su modo de ser garantiza la deseada complementación, la necesaria paz y unión. No deben dejar de examinar hasta qué punto hay posibilidades de buen equilibrio entre las necesidades, exigencias, ideales y conceptos que uno y otro tienen respecto al dinero y a las cosas de orden material.

El noviazgo es el tiempo de ayudarse y educarse mutuamente en la sensata administración del dinero, evitando en este sentido la tacañería, el despilfarro, la ambición desmedida de valores materiales y la indiferencia a todo progreso económico.

Cuando el noviazgo se formaliza y se plantea en serio el matrimonio, la pareja debe hablar con precisión sobre la base económica con que cuentan: cuáles son los ingresos que tienen y de qué ahorros disponen para los gastos de la boda y la instalación del nuevo hogar.

Es entonces, desde el noviazgo, cuando deben empezar a conocer como llevarán la administración general de los bienes. El éxito económico en algunos matrimonios se debe a la habilidad natural de uno de ellos para la administración y los negocios.

En ésto, como en todo lo demás, en la vida de cada pareja, debe haber una amorosa complementación y no una competencia, según las diversas aptitudes de cada uno.

a) El trabajo
Dios, como Padre amoroso de todos, ha provisto a este mundo de lo necesario para que vivamos felices. En el mundo encontramos todos los bienes necesarios y abundantes para que las personas y los demás seres vivientes realicemos nuestro ciclo vital.

El ser humano deberá buscar y lograr su sustento mediante la obtención y transformación de esos bienes a través del trabajo diario (ver Gén 3, 17). “La propiedad de un bien hace de su dueño un administrador de la Providencia para hacerlo fructificar y comunicar sus beneficios a otros, ante todo a sus próximos" (CIC 2404).

Durante el noviazgo deben decidir libremente respecto a la vida laboral de cada uno. De ordinario, damos por hecho el que el hombre salga a trabajar fuera del hogar y la mujer se ocupe del trabajo doméstico. Sin embargo, debemos tener en cuenta que dentro de la actual situación cultural, social y económica en que vivimos, tanto el hombre como la mujer tienen el derecho y la necesidad de superarse en todos los aspectos de su desarrollo integral como personas, y esto incluye tanto el aspecto laboral, como el intelectual; así como también ambos tienen el deber de contribuir a lograr un sano equilibrio y bienestar económico en la relación como pareja y familia.

Conviene además que tanto el hombre como la mujer, no pierdan de vista el valor del trabajo doméstico, no solamente en lo económico, sino también en la armonía y sano ambiente de convivencia que debe prevalecer en el hogar, así como en el desarrollo y reconocimiento de las habilidades de cada uno de ellos. Ambos pueden y deben colaborar en las labores domésticas.

b) Hacer un presupuesto
El presupuesto es una distribución realista y equilibrada entre los ingresos y los gastos. Puede hacerse anual, semestral, trimestral, bimestral o mensual.

Se debe realizar tomando como base el período anterior: los ingresos, los gastos, los incrementos de precios, algunas situaciones familiares (nacimiento de un hijo, ingreso del hijo a la escuela y otros), etc.

Los gastos se pueden dividir en tres categorías:

- Gastos necesarios. Son aquellos de los que no podemos prescindir: la mensualidad de la compra o renta de casa, alimentación, ropa, mantenimiento de la vivienda, servicios (electricidad, gas, agua, teléfono), transporte (camiones o mantenimiento del automóvil), gastos médicos, educación, periodos de descanso, etc.

- Gastos útiles. Son aquellos que mejoran el estado de las cosas y las personas: aparatos electrónicos (televisor, estéreo, video, etc.), discos o casetes, juguetes, libros recreativos, suscripciones a revistas o diarios, reparación de muebles o electrodomésticos, mejoras a la vivienda, etc. De estos gastos se debe saber prescindir en caso necesario para no crear una necesidad artificial.

- Gastos superfluos. Son los que sólo deberíamos permitirnos una vez cubiertos los gastos necesarios y los útiles, así como el ahorro para imprevistos. En esta categoría podríamos mencionar: viajes de placer, objetos de lujo, organización de fiestas, membresías de clubes, etc.

Algunas familias, con un positivo sentido de fraternidad y solidaridad, ponen en su presupuesto un apartado para el compartir cristiano con el más necesitado (limosna, ayuda social, etc.). "Dios bendice a los que ayudan a los pobres y reprueba a los que se niegan a hacerlo" (CIC 2443).

La planeación del presupuesto siempre debe ser motivo de unión y diálogo, nunca de discusión y desacuerdo.

La buena realización del presupuesto nos lleva a la seguridad económica de la que se derivan la paz y la tranquilidad en el aspecto económico.

DINAMICA


Podríamos llamar a esta dinámica: "Mi... nuestro presupuesto".
1º Personalmente contestamos las siguientes preguntas:

- ¿Cuáles son tus ingresos mensuales?
- ¿Cuáles son tus gastos mensuales?
(escribe cuánto gastas en cada cosa: ropa, transporte, ahorro, recreación, estudio, etc.)

2º Ahora compartan con su pareja las respuestas.

3º A continuación, en pareja, elaboren un presupuesto común:

- ¿Cuáles serán sus ingresos una vez casados?
- ¿Cuál será la forma en que organizarán sus gastos?(renta, alimentos, ropa, pago de servicios, diversiones, ahorro, etc.)

c) Atenerse al presupuesto.

Para facilitar el control del presupuesto existen varias opciones. Por ejemplo: cada uno puede anotar en una libreta sus ingresos y gastos, los que posteriormente deberán transcribir a un cuaderno común de ingresos y gastos donde harán su balance periódico; pueden también a diario ir anotando en el cuaderno común los ingresos y gastos que cada uno o entre ambos realizaron; etc. Sin un control fiel de ingresos y gastos todo presupuesto es inútil.

Debemos separar primero, del total de nuestros ingresos, lo que se destinará a los gastos necesarios y al ahorro (banco, inversión, alcancía, etc.), lo que reste podremos utilizarlo en los otros gastos. Deben de tomar en cuenta que existen gastos que no se realizan mensualmente, sino bimestral, semestral o anualmente.

Nunca debe descuidarse el ahorro. Con frecuencia existen necesidades urgentes o imprevistas (enfermedad, reparaciones, etc.) Además debe siempre tomarse en cuenta que existen ilusiones que como esposos van a tener (viaje de descanso, arreglo o compra de la casa, automóvil, etc.) y que llevando atinadamente su presupuesto podrán realizar.

Estas metas, aunque materiales, unen a los esposos; como todo interés común para alcanzarlos se presupone que realizarán un ahorro sistemático. Sin embargo, el ahorro no debe convertirse en avaricia, pues pasaría de servidor a tirano, mientras que la pareja pasará a ser esclava del dinero.

No debemos volvernos esclavos del presupuesto, pero tampoco debemos de ignorarlo. Cualquier cambio razonable debe hacerse.

La imprevisión de las necesidades materiales conduce también a la frustración de la felicidad de la pareja, no hay amor con el estómago vacío, ni paz con deudas encima, ni un hogar tranquilo con desorden.

d) Gastos antes de la boda.
Conviene que desde un principio los novios conserven su independencia en todo lo que respecta a su boda. Las orientaciones de sus papás, familiares y amigos, deben ser bien recibidas, pero evitando una excesiva intromisión en lo referente a la elección del templo, de la casa, de los muebles, de la fiesta y demás aspectos, ya que eso sentaría malos precedentes en contra de la libertad de la pareja y del lugar que se les debe dar como responsables de un nuevo hogar.

Son los dos novios, de común acuerdo, los que deben decidir y elegir lo suyo.
Ya desde los gastos de la boda, han de atenerse al sano realismo que se ajusta con sencillez a lo que se tiene, sin querer aparentar más por pura vanidad. Es una tontería contraer desde un principio deudas de compras excesivas o innecesarias o una fiesta carísima o un viaje de bodas muy costoso. Lo ideal es pagar todo al contado. Por esto al principio, basta una casa o apartamento chico, que no requiera muchos muebles. Esto trae consigo un ahorro en los gastos y además un ambiente de mayor intimidad y no esa sensación de vacío que produce una casa grande en donde no hay todavía más que dos habitantes.

En el amueblado y compra de objetos decorativos es aconsejable esperar hasta después de la boda, ya que habrá cosas que probablemente recibirán de parte de parientes y amigos.

Ambos, deben tener ya, ropa y accesorios de uso personal, al menos para uno o dos años.
En todo lo que se refiere a compras deben de recordar que ahorrar no significa comprar lo más barato, porque pronto tendrá que ser reparado o reemplazado, generando nuevos gastos; al comprar algo deben adquirir aquello que sea más durable y les proporcione un mejor servicio, excluyendo a la hora de elegir el artículo, lo lujoso, y lo superfluo.

Recuerden siempre que en cuanto a la preparación a la vida de matrimonio, no deben centran sus preocupaciones en reunir lo necesario para la boda y el amueblado del nuevo hogar, sino en aspectos más importantes como la estructuración de un amor maduro y la progresiva adaptación de los dos para una mejor complementación.

e) En la vida común.
Cuándo dos personas se unen en matrimonio ya no pueden decir "este es mi dinero" o "estas son mis cosas", pues todo pasa a ser de los dos, pasa de un "mi" a un "nuestro". Es así como lo material se convierte en motivo de unión y no de separación.

Lo ideal es que los recién casados conserven el mismo nivel de vida que de solteros, pero si no ocurre así, no deben afligirse.
A veces, las costumbres de alimentación crean problemas, para aminorarlos es conveniente que ambos conozcan los gustos del otro. Quien sea responsable de la cocina debe intentar dar gusto a su cónyuge y éste no ser demasiado exigente. Sería conveniente que en ocasiones compartieran esta responsabilidad.

La responsabilidad y la colaboración son dos virtudes básicas para que el hogar marche bien en lo material y en lo económico.
No se puede reducir la función del esposo a sólo ser un buen proveedor, ni la de la esposa a realizar el trabajo doméstico, muchas veces como sirvienta.

Es frecuente el caso en el que la mujer, para realizar gastos de la casa, hurte el dinero al esposo, (en ocasiones porque es tacaño, otras porque se embriaga, etc.), y tenga sentimientos de culpa porque ha robado, y se acusan en confesión de ello.

Esto más que pecado de robo es una falta de confianza entre la pareja, puesto que el dinero es de la familia y no del que trabaja fuera del hogar, puesto que no habría ganado ese dinero sin el apoyo de su cónyuge que trabaja en casa.

La manía de lujo, derroche y exigencias injustificadas, produce un desnivel económico y por consecuencia problemas sicológicos y afectivos.

El trabajo excesivo con fines de lucro o como fuga puede ser motivo para hacer a un lado la convivencia con el cónyuge y los hijos e invertir los valores exponiendo al fracaso la felicidad del hogar.

- Administración del tiempo

El tiempo es la vida. Aprovecharlo es darle sentido a la vida.

En la familia es saludable aprovechar el tiempo, promoviendo la participación de todos los miembros, sin imposiciones, sino en común acuerdo.

Hay que saber distribuir el tiempo y planearlo. "Hay un tiempo para cada cosa, y un momento para hacerla bajo el cielo" (Ec 3, 1).
Si el día dura 24 horas, debemos de administrar esas horas para el trabajo, el descanso y el tiempo libre. La desorganización del tiempo puede traernos serios trastornos en la salud, en las relaciones y en la capacitación para afrontar la vida y disfrutarla.

Una manera de organizar nuestro tiempo pudiera ser la siguiente:

1) 8 horas de trabajo:
- Fuera del hogar.
- En el hogar.
- En la escuela.

2) 8 horas de descanso: - Sueño.

3) 8 horas de tiempo libre:
- Familia

a) Relaciones - Parientes.
- Amigos.
- Personal

b) Relación con Dios - Familiar
- Apostolado

c) Salud e higiene

d) Deportes y diversiones

e) Aficiones

f) Formación permanente

- Es necesario aprovechar el tiempo del trabajo para conseguir los bienes necesarios para la vida de la familia, para mantener el orden en el hogar y adquirir la formación básica necesaria para la vida.

- Es indispensable también tener el descanso necesario, tiempo dedicado al sueño reparador. El descuido de este tiempo puede traer trastornos serios en la salud, como incapacidad para rendir en el trabajo y dificultades en las relaciones personales y familiares.

- Al hablar de tiempo libre nos referimos a aquel que no dedicamos para conseguir recursos o al sueño reparador. Es el tiempo que disponemos para hacer muchas cosas y por lo mismo el más difícil de organizar, o el más fácil de perder. Son muchas las actividades que el hombre tiene para aprovechar este tiempo y que debe organizar de acuerdo a valores, necesidades y aficiones que ha de jerarquizar.

Esta jerarquización pueden hacerla en lo que respecta a cada uno individualmente, y en lo que se refiere a la familia en común; y en este caso supondrá un diálogo y un acuerdo. No debe haber imposición en la realización del tiempo libre de los demás, pero sí una formación y orientación para su aprovechamiento.

La planeación del tiempo se puede hacer: a largo plazo, a corto plazo y para una actividad inmediata.

DINAMICA

A continuación vamos a hacer un pequeño ejercicio sobre la administración de nuestro tiempo:

Siguiendo los parámetros del esquema anterior, vamos a poner, de manera personal, el número de horas que le dedicamos en promedio a diario a cada uno de ellos.
Posteriormente los compartimos con nuestra pareja e iniciamos un diálogo partiendo de las siguientes preguntas:

- ¿Qué aspectos son a los que dedicas más tiempo?
- ¿Qué aspectos tienes más descuidados?
- ¿A qué urgiría dedicarle más tiempo?
- ¿Cuánto es el tiempo muerto o perdido por falta de organización?

Es, pues, deber de los padres crear un ambiente de familia animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres que favorezcan la educación interpersonal y social de los hijos, formando así personas conscientes unidas en comunidad de fraternidad para fomentar el desarrollo común.

La oración, el trabajo y la actividad educadora de la familia, como célula social, deben, pues, orientarse a cambiar las estructuras injustas, por la comunión y participación entre los hombres y por la celebración de la fe en la vida cotidiana (ver GE 3; Med. 3,5; DP 587).

ACTUEMOS


Después de que hemos reflexionado sobre la importancia de la sana administración del dinero y del tiempo

- ¿Qué compromiso debemos tomar entre nosotros, como pareja?
- ¿Cuándo vamos a realizar nuestro compromiso?
- ¿Cómo vamos a realizarlo?

CELEBREMOS


1º Entre todos formamos un gran círculo.


2º Escuchamos con atención la siguiente lectura: Jn. 6, 1-13.

3º Reflexionamos personalmente y en silencio:
- ¿Qué lección nos da Jesús acerca de la administración de los bienes?

4º Compartimos lo que reflexionamos con nuestra pareja y luego con todo el grupo.

5º Cantamos todos juntos: "Tú pones lo demás".

Amar es entregarse.

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