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Eduquemos con la Televisión
Autor: Felipe Santos Campaña, Salesiano
 INTRODUCCIÓN La Sociología post- funcionalista, y con ella gran parte
del reciente debate de las ciencias humanas, ha evidenciado cómo
nuestro sistema socio - cultural se configura cada día
más en los términos de una “realidad compleja”. La imagen
subraya la originalidad de aspectos y problemas de este sistema
actual, muy distintos al de las anteriores etapas de
la evolución. Dentro de este proceso evolutivo, no es una excepción
el sistema cultural , muy amplio en el ámbito
experimental. Basta observar los modos con que se gesta
hoy la información mediante el advenimiento de la informática
y de la telemática. La digilitalización de las señales ha
permitido uniformar los mensajes y hacer dialogantes los diversos
medios de comunicación desde el ordenador doméstico hasta las grandes
terminales. Se está en actitud de recibir, realizar y reelaborar
una infinita cantidad de informaciones. La llegada de los satélites
DBS ( Direct Broadcasting Satellyte) ha permitido cubrir el mundo
entero mediante una red de estaciones orbitales cuyas señales son
captadas por cada usuario a través de una pequeña antena
parabólica. Es más: la sustitución progresiva de los cables co-asiales
por redes de fibras ópticas está multiplicando el
envío y la velocidad de las transmisiones con resultados insospechados
hasta hace tan sólo diez años. Todo esto promueve una cultura
de la cantidad y de la aceleración: mensajes cada vez
más numerosos se transmiten de forma veloz. Esto- como dicen
algunos teóricos de la post -modernidad- termina promoviendo una cultura
de la superficialidad, caracterizada por el hecho de la adquisición
de informaciones sin tiempo ni poder para su discernimiento. Dice
Lyotard:”Las observaciones de las máquinas del saber determinan hoy la
ruptura del vínculo entre conocimiento y formación, que había
sido el fundamento de la tradición pedagógica. Se pueden adquirir
conocimientos sin emplear a fondo la memoria y la voluntad”. Esta
inmensa cantidad de información hace que el hombre sea menos
capaz de interiorizarla y de lograr una síntesis en la
que aparezca una coherente visión del mundo. La época de
la infinita disponibilidad de mensajes, se puede llamar también la
época de la extrema pobreza del saber. Y todo esto
comporta una limitación inevitable en la confianza del proceso, ilimitado
racionalmente: “La racionalidad que caracteriza el obrar o actuar de hoy
es más bien del tipo de una “racionalidad limitada”, consciente
del hecho de que la atención es una fuente
escasa, que pasa por alto profundizar en muchos problemas. Esta
racionalidad limitada o imperfecta nace de la racionalidad desplegada en
el campo de la tecnología. Se trata de conocimientos precisos
en relación con los medios activos, pero, en el fondo,
son honestamente silenciados cuando se cuestionan los fines de la
misma acción”. La aceleración y la superficialidad de
los conocimientos, por un lado, y la parcialidad desde el
punto de vista del sujeto conocedor, por otro, reflejan una
idea cada vez menos ordenada y más
“rizomática” según el término empleado por Deleuze: salto de nexos,
multiplicación de ligamentos...que constituyen una red de fenómenos y conocimientos
sin confines. La cultura de la post- modernidad ha sustituido la
exigencia de la antigua, que buscaba el fundamento del propio
conocimiento en un modelo de saber caracterizado por un cierto
relativismo e irracionalismo de los postmodernos. Se llega con esto
al proceso de la caída progresiva de las certezas (
en la verdad, en la razón, en las posibilidades del
conocimiento,...) que, en el ámbito científico, se había
preparado con la crisis de los fundamentos de las matemáticas
y por la relatividad einsteiniana, y en la esfera
epistemológica se representa por los desarrollos del racionalismo crítico de
Popper hasta la anarquía metodológica de Feyerabend: “Esquemáticamente puede decirse que
el último decenio ha elevado el paradigma del indeterminismo y
ha rebajado la perspectiva precedente, determinística. El principio de la
“ racionalidad limitada” ha funcionado mejor basándose en la idea
de una razón fuerte, explicativa y legislativa”. A partir de esta
ruptura problemática, es donde debe leerse el
sentido de este trabajo. Interesarse por los medios y, en
particular por la TV, significa hoy para el educador interesarse
por uno de los aspectos- probablemente uno de los principales
-: el de la complejidad en que él mismo
y sus alumnos viven. Nos parece importante afirmar en tiempos
en que tanto se discute sobre la capacidad de la
escuela en relación con otras agencias educativas, que la escuela
tiene una nueva capacidad para responder a las exigencias de
nuestros días. En la primera parte ( La televisión: historia, géneros,
estructura) es el aspecto institucional televisivo el que debe catalizar
la atención de los oyentes,, ya que este aparato
sirve para contar historias, divertir e informar. En la segunda parte
(La TV en la escuela: problemas didácticos y educativos) podemos
ver la parte central de estas páginas: la posibilidad de
encuentro entre la TV y la educación. Tras estas dos
partes, viene el reconocimiento del chico ( parte primera) y
la reflexión educativo- didáctica ( parte segunda). Sólo así será
posible pasar a la ilustración de algunos instrumentos y experiencias
en el universo didáctico. En cuanto a los primeros, se
indican principalmente la semiótica, utilizada en función del análisis
de la publicidad. El spot publicitario: notas para un
análisis semiótico) y del video – clip (El video-
clip: propuestas para el análisis) – y en el análisis
de la narración (Análisis de la narración: aspectos teóricos y
metodológicos) y en sus aplicaciones (Los niños y los
dibujos animados televisivos: una propuesta didáctica). En lo que respecta
a las experiencias didácticas, los estímulos más interesantes aparecerán en
( La utilización didáctica de la ficción), Inventar la TV
en la escuela: apuntes de método). A partir de este
momento, la TV se emplea en la escuela como un
laboratorio, o bien haciendo programas propios, o sirviéndose de programas
televisivos aparentemente más evasivos. Al final, aparecerán materiales de programación
ya elaborados por escuelas que estudian los Medios de Comunicación
Social. Todo tiene como finalidad llevar la vida a la escuela
y la escuela a la vida mediante lo que
los niños ven muchas horas al cabo del día: los
mass media.
Felipe Santos
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