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Conocimientos de liturgia para monaguillos

Autor: Ricardo Alberto Salgado y Jorge Alberto Portillo
Conocimientos de liturgia para la formación de Monaguillos. Grupo de Acólitos Parroquia Espíritu Santo
Indice:
• Introducción general
1.- ¿Qué es la Liturgía?
2.- Los 4 polos de la celebración
3.- Otros lugares importantes del templo
4.- Vasos sagrados
5.- Vestiduras litúrgicas
6.- Ministerios ordenados
7.- Ministerios de laicos para una comunidad celebrante
8.- Las partes de las Basílicas y Catedrales

Conocimientos de liturgia para monaguillos
Autor: Ricardo Alberto Salgado y Jorge Alberto Portillo

Capítulo 7: Ministerios de laicos para una comunidad celebrante

Una de las novedades más significativas de la última reforma litúrgica del Vaticano II, ha sido que también los laicos participan ahora en los varios ministerios.

En este tema vamos a ofrecer una sencilla reflexión sobre esos ministerios, pero comenzaremos nuestro estudio definiendo primero unos conceptos de gran importancia para el buen entendimiento del tema:


¿Quién es el laico?

La palabra laicos, viene del griego “laikos” que significa persona que pertenece al pueblo.

Son laicos los fieles cristianos que por el bautismo y la confirmación han quedado integrados a la comunidad cristiana.

Además de participar en la liturgia, orando, cantando, puede participar en los diversos ministerios como lectores, acólitos, monitores, músicos, etc.

En la comunidad cristiana hay:

- Ministerios ordenados (sacerdote, obispo, diácono).

- Ministerios instituidos que en la terminología que ha quedado en la iglesias desde que Pablo VI en 1972 suprimiera las órdenes menores y dejara dos ministerios instituidos el del lector y acólito.

- Ministerios reconocidos (monaguillos, cantores, etc.)

En el caso de los ministerios de hecho o reconocidos. No hay distinción entre hombre y mujer. Mientras que en los instituidos solo se pueden encomendar a varones.


¿Qué son las órdenes menores?

Se llama desde el siglo III órdenes menores al lectorado, acolitado, ostiariado y exorcistado. Pablo VI las suprimió y dejó dos ministerios: lector y Acólito en torno a la palabra y al altar.

En conclusión:

Los ministerios instituidos son:

Acólito
Lector

Los ministerios reconocidos o de hecho son:

Acólito y lector no instituidos.
Salmista, cantor, monitor, sacristán, etc.


Acólito:

La palabra acólito viene del griego “akolutein” que significa acompañar, seguir.


Acólitos Instituidos

El ministerio del acólito, es muy antiguo en la iglesia, fue parte de las órdenes menores.

La función de estos acólitos en sentido propio, es la de ayudar al diácono y al sacerdote en el servicio del altar, preparar y purificar los vasos sagrados en ausencia del diácono, coordinar los otros ministerios, promoviendo la formación y la espiritualidad del equipo litúrgico y también fuera de la esfera litúrgica, cuidarse de las obras de caridad y beneficencia. Son ministerios extraordinarios de la distribución de la Eucaristía así como la exposición del Santísimo aunque no pueden a diferencia de los diáconos dar la bendición final.


Los monaguillos (acólitos de hecho)

Son los niños o jóvenes que ayudan al diácono, al sacerdote o al obispo en la celebración litúrgica y otros ministerios del altar. También se les llama monaguillos o sea monjes pequeños. En italia se les llama cleriguitos. En catalán se les llama escolanos y en Alemania Ministrantes.


La actuación y las actitudes de los acólitos:

No es el mero hecho de moverse y ser útiles en una celebración, la presencia de los acólitos en medio de una comunidad, abarcan más aspectos que afectan a su formación, su espiritualidad, su forma de actuar. Entre estos aspectos tenemos:

a) Ante todo debe cuidar su formación espiritual y litúrgica. Así realizarán mejor su ministerio si van recibiendo oportunamente la iniciación a estas actitudes eucarísticas y litúrgicas.

b) Deben tener un adecuado sentido de lo sagrado que es la mejor condición para que su actuación sea digna, respetuosa, para la comunidad. Su modo de moverse con serenidad y no con precipitación, su aproximación reverente al altar y a todo el ministerio al que sirven, suelen ser fruto de una motivación catequística y de unas convicciones que alguien les ha ayudado a adquirir.

c) Debe tener una actitud celebrativa. Sus gestos y posturas y su atención activa hacia los varios polos de acción, debe mostrar que se sientan miembros de una comunidad que celebra, escucha, ora, cata y participa de un modo más expresivo que en otras personas que no están tan a la vista de la comunidad.

d) Debe descubrir las varias presencias de Cristo en la celebración:

- En la comunidad cristiana reunida:
Por tanto debe amar y servir a la comunidad que es la suya y en la que está presente Cristo Jesús.
- En la Palabra de Dios que se proclama.
Por tanto deberán hacer esfuerzos por conocer cada vez mejor esta palabra y escucharla con atención en cada celebración.
- En la persona del Sacerdote u Obispo.
Deberán tener como honra, realizar el ministerio que Dios les ha confiado ayudar al Presidente que es el mismo Cristo.
- De modo especial en el Pan y el Vino.
Por tanto deberán amar la Eucaristía, acercarse con respeto al altar y expresar con su modo de actuar su fe en la presencia de Cristo y en la dignidad de la Eucaristía, que la comunidad celebra.

e) Debe tener un buen espíritu de grupo. Por tanto deben apreciar y ser fieles a sus reuniones, a sus programas de formación, a las actividades culturales y recreativas.


El lector:

Este ministerio es uno de los más importantes, ya que con la proclamación de las lecturas, el lector ayuda a la comunidad a captar en los mejores condiciones posibles la palabra de Dios.

El lector es instituido por el Obispo o por el superior mayor de los institutos religiosos clericales.

Al lector no sólo se le encomienda la proclamación de las lecturas de un modo oficial y estable, sino también el encargo de formar a los lectores no instituidos, etc.

Además de los lectores instituidos, que son exclusivamente varones, en las comunidades cristianas, ejercitan este ministerio de una manera más o menos estable, hombres y mujeres.

A estos se les pide que estén aptos y diligentemente preparados.

Este ministerio es demasiado serio para que se pueda improvisar.

El leccionario (OLM55) nos dice que el lector debe tener una preparación espiritual y técnica.

La preparación espiritual debe ser ante todo bíblica, de modo que el grupo de lectores tenga una idea básica del lenguaje de la biblia y de sus géneros literarios. El lector debe entender lo que va a leer, saber que clase de paisaje es (profético, poético, histórico), haber comprendido cuál es la palabra o la frase decisiva, cual es el mensaje central.

La preparación espiritual del lector requiere además un conocimiento litúrgico o sea una cierta percepción del sentido y estructura de la liturgia de la palabra.

También debe tenerse en cuenta la preparación técnica: cuidar la voz, educarla, conocer las características del micrófono, leer del mismo leccionario.


Sacristán:

El sacristán es el encargado de guardar, cuidar y preparar los objetos necesarios en la liturgia. Se responsabiliza de la sacristía y de la iglesia.
El sacristán o sacristana es uno de los ministerios o servicios más visibles encomendado a Laicos. Son muchas las cosas que se le piden:

1. Mantener en orden y buen estado los locales como ser: sacristía, presbiterio, abrir y cerrar las puertas a su debido momento.

2. Cuidarse de los toques oportunos de campanas.

3. Asegurar la limpieza y el buen uso de los objetos relativos al culto como ser libros, objetos, vasos sagrados, etc.

4. Preparar las celebraciones en su aspecto material como ser libros, vestidos, iluminación, pan y vino etc.

5. Procurar que en la sacristía se cree un clima de paz y oración que favorezca la preparación espiritual.

De un sacristán se espera también que tenga las cualidades humanas propias de una persona que ha de recibir a muchos que viene a su territorio. Estas cualidades son: paciencia, amabilidad, disponibilidad y ante todo debe ser prudente, evitar hacer comentarios de los ministros, etc.

También tendría que tener un conocimiento litúrgico de las celebraciones y su estructura, tiempos litúrgicos y fiestas, uso de los libros, etc.


Monitor:

Es el encargado de las moniciones u orientaciones para ayudar al desarrollo de la celebración.

El misal lo define como el comentarista que hace las explicaciones y da avisos a los fieles para introducirlos en la celebración y disponerlos a entenderla mejor.(TGMR68).

Este es un ministerio litúrgico muy antiguo que normalmente asumía el diácono.


Cantor:

Uno de los ministerios que se realizan a favor de la comunidad celebrante es el de cantar.

Ya desde los primeros siglos tuvo importancia y también ahora ayuda a una celebración más expresiva y digna cantando el salmo responsorial, cordero de Dios, cantos de comunión, etc.

Las cualidades de un buen cantor deben ser:

1. Conocimiento técnico, es decir, conocer los cantos, estar bastante seguro de su melodía y de su ritmo, saber entonar, darse cuenta de si están demasiados altos o bajos para la tesitura de la comunidad.

2. Debe poseer cualidades humanas y pedagógicas, es decir un arte de saber estar delante de una asamblea, la expresión de la cara, el mover los brazos y dar expresión a las manos.

3. Debe mostrarse sobrio y no espectacular, es decir, no ser protagonista y centro sino servidor y ministro de la oración común.

4. Debe tener sensibilidad litúrgica, es decir, saber escoger los cantos de acuerdo al tiempo y que de verdad se introduzca en la Eucaristía.


Maestro de Ceremonias:

El maestro de ceremonias, en colaboración con el presidente y los otros ministros prepara y dirige la celebración (IGMR69).

Es el ceremonial de los obispos (CE 34-36) el que mejor describe su misión, precisamente en las celebraciones presidas por obispo que pueden ser más complicadas y requieren más cuidado en su ritmo y realización.

El maestro de ceremonias prepara todo detalladamente y luego dirige los diversos momentos de la celebración, coordina los ministerios y ayuda a que el ritmo de la acción litúrgica sea la más adecuada posible para la participación activa de toda la comunidad. Y esto lo realiza con discreción, paciencia, diligencia y fe profunda, participando el mismo primero en el ministerio que se celebra. Por eso además de conocer la técnica y dinámica de la celebración, debe estar imbuido de espíritu litúrgico y de sentido pastoral.

Este ministerio lo realiza fundamentalmente el diácono o en su ausencia un sacerdote, cualquier ministro ordenado o un laico bien preparado


Salmista:

El ministerio de cantar como salmista, es uno de los más importantes que pueden realizar los laicos en la celebración.

El ministerio de salmista está hecho de técnica musical y de fe.

El salmista sabe música y realiza su ministerio pensando en ayudar a la comunidad.

El salmista realiza su ministerio desde el ambón porque el salmo es también palabra de Dios y lo hace un ministro distinto del que ha proclamado la 1era. lectura.

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