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El que ama busca el bien de sus seres queridos, pero también de su prójimo. Como hijos de Dios busquemos hacer el mayor bien posible, busquemos lo que esté a nuestro alcance para ayudar a crear una cultura a favor de la vida en todos sus sentidos.

Catholic.net en este mes del amor y la amistad te pide, especialmente por amor a Dios, tres cosas concretamente: oración, participación y generosidad.

Oración, porque… “si dos de vosotros se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se los concederᨠ(Mt 18, 15-20). Una de las oraciones más hermosas es la de intercesión; quien intercede ante Dios por el bien de sus hermanos muestra un corazón generoso. Es Dios quien nos ha invitado a buscarle a Él, a pedirle a Él (cf. Mt 7,7). Siendo un Padre bueno está preocupado por sus hijos y quiere su felicidad y se alegra cuando unos piden por otros, sobre todo, cuando lo que se pide es para acercarlo más a Él, a su Hijo y a la Virgen. Oremos también por Catholic.net.

Participación, porque… colaborando en una obra concreta a favor de la presencia de Dios en el mundo, estamos promoviendo ambientes sanos y santos, empezando en casa y tratando de llegar hasta los confines de la tierra. Nuestra participación sincera en casos concretos será manifestación de caridad fraterna, que seguramente dará frutos en abundancia. Catholic.net te invita a participar de varias maneras; escoge la que mejor se adapte a tu estado de vida.

Generosidad… manifestada en un bien tangible para que Catholic.net siga trabajando al servicio de Dios: tu donativo. Ojalá no tuviéramos la necesidad de pedir apoyo económico, pero no nos queda de otra si queremos seguir existiendo como una herramienta a favor de Cristo, Nuestro Señor. Ojalá muchos de ustedes se animen a ser bienhechores mensuales y ser copartícipes en el anuncio de la Buena Nueva.

Con estas tres acciones, o por lo menos, con alguna de ellas, te invitamos a que manifiestes un amor no sólo de palabra, sino con hechos; reparte bendiciones donde vayas, no sólo de palabra sino con hechos; esas bendiciones volverán a ti cuando menos lo esperes. En general, la persona que vive en la presencia de Dios, amándole, obedeciéndole y sirviéndole, goza de la bendición divina siempre.

Ama, ora, participa y dona… serás parte del cambio para un mundo más feliz.

¡Muchas gracias!

Pilar Bacha de Camargo
Catholic.net