Desde esta perspectiva, el catequista es un educador de la fe y él mismo, en tanto hombre de fe, necesita ser permanentemente educado en la fe, necesita hacerse destinatario de la catequesis
Su trabajo será articular todas las tareas, reconocer y potenciar los talentos de cada uno de los integrantes del grupo y tener la capacidad de organizar un trabajo que redunde en una buena tarea de crecimiento de la fe de los catequizandos
La formación humana es todo aquello que ustedes en casa, en la familia, inculcan en sus hijos y que nosotros, en el seminario, no les podemos dar en el tiempo que tenemos dedicado a cultivar una vocación sacerdotal.