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Autor: Tere Vallés | Fuente: Catholic.net El año litúrgico, origen y significado
La celebración del Año Litúrgico es la vivencia de la vida de Cristo, todas sus etapas desde su nacimiento hasta su muerte.
El año litúrgico, origen y significado
Origen del Año Litúrgico
Las fiestas cristianas han surgido paulatinamente
a través de los siglos. Estas nacen de un deseo
de la Iglesia Católica de profundizar en los diversos momentos
de la vida de Cristo. Se comenzó con la fiesta
del Domingo y la Pascua, luego se unió Pentecostés y,
con el tiempo, otras más. Los misioneros, al evangelizar, fueron
introduciendo las fiestas cristianas tratando de dar un sentido diferente
a las fiestas paganas del pueblo en el que se
encontraban. Podemos compararlo con una persona que recibe un regalo
con una envoltura bonita, la cual guarda y utiliza posteriormente
para envolver y dar otro regalo. La Iglesia tomó de
algunas fiestas paganas las formas externas y les dio un
contenido nuevo, el verdadero sentido cristiano.
La primera fiesta que se
celebró fue la del Domingo. Después, con la Pascua como
única fiesta anual, se decidió festejar el nacimiento de Cristo
en el solsticio de invierno, día en que numerosos pueblos
paganos celebraban el renacimiento del sol. En lugar de festejar
al “Sol de Justicia”, se festeja al Dios Creador. Así,
poco a poco, se fue conformando el Año litúrgico con
una serie de fiestas solemnes, alegres, de reflexión o de
penitencia.
La liturgia es la manera de celebrar nuestra fe. No
solo tenemos fe y vivimos de acuerdo con ella, sino
que la celebramos con acciones de culto en las que
manifestamos, comunitaria y públicamente, nuestra adoración a Jesucristo, presente con
nosotros en la Iglesia. Al vivir la liturgia, nos enriquecemos
de los dones que proceden de la acción redentora de
Dios.
La liturgia es el conjunto de signos sensibles, eficaces, de
la santificación y del culto a la Iglesia. Es el
conjunto de la oración pública de la Iglesia y de
la celebración sacramental.
Liturgia viene del griego leitourgia, que quiere
decir servicio público, generalmente ofrecido por un individuo a la
comunidad. El Concilio Vaticano II en la “Constitución sobre la
Liturgia” nos dice: “La liturgia es el ejercicio del sacerdocio
de Jesucristo. En ella, los signos sensibles significan y cada
uno a su manera, realizan la santificación del hombre y
así el Cuerpo místico de Jesucristo, es decir, la Cabeza
y sus miembros, ejerce el culto público íntegro".
La liturgia es
la acción sagrada por excelencia, ninguna oración o acción humana
la puede igualar por ser obra de Cristo y de
toda su Iglesia y no de una persona o un
grupo. Es la fuente de donde mana toda la fuerza
de la Iglesia. Es la fuente primaria y necesaria de
donde deben beber todos los fieles el espíritu cristiano. La
liturgia invita a hacer un compromiso transformador de la vida,
realizar el Reino de Dios. La Iglesia se santifica a
través de ella y debe existir en la liturgia por
parte de los fieles, una participación plena, consciente y activa.
Cada celebración litúrgica tiene un triple significado:
1. Recuerdo: Todo acontecimiento importante
debe ser recordado. Por ejemplo, el aniversario del nacimiento de
Cristo, su pasión y muerte, etc.
2. Presencia: Es Cristo quien se
hace presente en las celebraciones litúrgicas concediendo gracias espirituales a
todos aquellos que participan en ellas, de acuerdo a la
finalidad última de la Iglesia que es salvar a todos
los hombres de todos los tiempos.
3. Espera: Toda celebración litúrgica es
un anuncio profético de la esperanza del establecimiento del Reino
de Cristo en la tierra y de llegar un día
a la patria celestial.
El Año litúrgico es el desarrollo de
los misterios de la vida, muerte y resurrección de Cristo
y las celebraciones de los santos que nos propone la
Iglesia a lo largo del año. Es vivir y no
sólo recordar la historia de la salvación. Esto se hace
a través de fiestas y celebraciones. Se celebran y actualizan
las etapas más importantes del plan de salvación. Es un
camino de fe que nos adentra y nos invita a
profundizar en el misterio de la salvación. Un camino de
fe para recorrer y vivir el amor divino que nos
lleva a la salvación.
Los Tiempos litúrgicos
El Año litúrgico está
formado por distintos tiempos litúrgicos. Estos son tiempos en los
que la Iglesia nos invita a reflexionar y a vivir
de acuerdo con alguno de los misterios de la vida
de Cristo. Comienza por el Adviento, luego viene la Navidad,
Epifanía, Primer tiempo ordinario, Cuaresma, Semana Santa, Pascua, Tiempo Pascual,
Pentecostés, Segundo tiempo ordinario y termina con la fiesta de
Cristo Rey.
En cada tiempo litúrgico, el sacerdote se reviste
con casulla de diferentes colores:
Blanco significa alegría y
pureza. Se utiliza en el tiempo de Navidad y de
Pascua
Verde significa esperanza. Se utiliza en el tiempo ordinario
Morado significa
luto y penitencia. Se usa en Adviento, Cuaresma y Semana
Santa
Rojo significa el fuego del Espíritu Santo y el martirio.
Se utiliza en las fiestas de los santos mártires y
en Pentecostés.
El Adviento es tiempo de espera
para el nacimiento de Dios en el mundo. Es recordar
a Cristo que nació en Belén y que vendrá nuevamente
como Rey al final de los tiempos. Es un
tiempo de cambio y de oración para comprometernos con Cristo
y esperarlo con alegría. Es preparar el camino hacia la
Navidad. Este tiempo litúrgico consta de las cuatro semanas que
preceden al 25 de diciembre, abarcando los cuatro domingos de
Adviento.
Al terminar el Adviento, comienza el Tiempo de
Navidad, que va desde la Navidad o Nacimiento,
que se celebra el 25 de diciembre y nos
recuerda que Dios vino a este mundo para salvarnos.
La
Epifanía se celebra cada 6 de enero
y nos recuerda la manifestación pública de Dios a todos
los hombres. Aquí concluye el Tiempo de Navidad.
El Primer tiempo
ordinario es el que va de la fiesta de la
Epifanía hasta inicio de Cuaresma. En el Primer
y Segundo tiempo ordinario del Año litúrgico, no se celebra
ningún aspecto concreto del misterio de Cristo. En ambos tiempos
se profundizan los distintos momentos históricos de la vida de
Cristo para adentrarnos en la historia de la Salvación.
La
Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y
se prolonga durante los cuarenta días anteriores al Triduo Pascual.
Es tiempo de preparación para la Pascua o Paso del
Señor. Es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Es
tiempo para la conversión del corazón.
El Domingo de Pascua es la
mayor fiesta de la Iglesia, en la que se celebra
la Resurrección de Jesús. Es el triunfo definitivo del Señor
sobre la muerte y primicia de nuestra resurrección.
El Tiempo
de Pascua es tiempo de paz, alegría y esperanza. Dura
cincuenta días, desde el Domingo de Resurrección hasta Pentecostés, que es la celebración de la venida del Espíritu
Santo sobre los apóstoles. En esta fiesta se trata de
abrir el corazón a los dones del Espíritu Santo.
Después
de Pentecostés sigue el Segundo tiempo ordinario del año litúrgico
que termina con la fiesta de Cristo Rey.
El
eje del Año litúrgico es la Pascua. Los tiempos fuertes
son el Adviento y la Cuaresma.
Durante el Adviento, Navidad y
Epifanía se revive la espera gozosa del Mesías en la
Encarnación. Hay una preparación para la venida del Señor al
final de los tiempos: “Vino, viene y volverá”. En la Cuaresma,
se revive la marcha de Israel por el desierto y
la subida de Jesús a Jerusalén. Se vive el misterio
de la Muerte y Resurrección de Cristo: “Conversión y meditación
de la palabra de Dios”.
En el Tiempo Pascual se
vive la Pascua, Ascensión y Pentecostés en 50 días. Se
celebra el gran domingo: “Ha muerto, vive, ¡Ven Señor Jesús!
En los tiempos ordinarios, la Iglesia sigue construyendo el Reino
de Cristo movida por el Espíritu y alimentada por la
Palabra: “El Espíritu hace de la Iglesia el cuerpo de
Cristo, hoy ”.
El Año litúrgico se fija a partir
del ciclo lunar, es decir, no se ciñe estrictamente al
año calendario. La fiesta más importante de los católicos, la
Semana Santa, coincide con la fiesta de la "pascua judía"
o Pesaj, misma que se realiza cuando hay luna llena.
Se cree que la noche que el pueblo judío huyó
de Egipto, había luna llena lo que les permitió prescindir
de las lámparas para que no les descubrieran los soldados
del faraón. La Iglesia fija su Año litúrgico a partir
de la luna llena que se presenta entre el mes
de marzo o de abril. Por lo tanto, cuando Jesús
celebró la Última Cena con sus discípulos, respetando la tradición
judía de celebrar la pascua - el paso del pueblo
escogido a través del Mar Rojo hacia la tierra prometida
- debía de haber sido una noche de luna llena.
Hecho que se repite cada Jueves Santo.
La Iglesia
marca esa fecha como el centro del Año litúrgico y
las demás fiestas que se relacionan con esta fecha cambian
de día de celebración una o dos semanas. Las fiestas
que cambian año con año, son las siguientes:
· Miércoles de
Ceniza · Semana Santa · La Ascensión del Señor · Pentecostés · Fiesta de Cristo Rey
Ahora, hay fiestas
litúrgicas que nunca cambian de fecha, como por ejemplo:
· Navidad · Epifanía · Candelaria · Fiesta de
San Pedro y San Pablo · La Asunción de la Virgen · Fiesta de
todos los santos
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Muy instructivo para quienes ignoramos estos aspectos de la iglesia, debemps difundirlo como cultura general, a través de las parrroquias.
Publicado por: Ligia Marlene Tovar
Fecha: 2009-11-19 19:03:56
Gracias por este artìculo, es preciso y concreto.
Publicado por: isabel canto
Fecha: 2009-11-10 18:28:05
bueno me parese bn para un traabajo de apuros en
gogle a mi me saco de apuross.. jejejjejej bay los
quieros..:s:d:)
Publicado por: LUZ ELENA
Fecha: 2009-10-21 13:04:22
por favor quisiera saber como han designado este año 2009 al año liturgico, osea como se llama este año liturgico 2009, gracias por su respuesta que me servira de ayuda para mi hijo que esta en edad escolar y le han hecho esta pregunta