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Autor: Pedro Castañera, L.C. | Fuente: Catholic.net Decálogo Cuaresmal
El tiempo de Cuaresma es un momento de especial preparación interior este decálogo cuaresmal que puede ser una buena guía para cumplir con este propósito
Decálogo Cuaresmal
1. Romperás de una vez por todas con lo que tú
bien sabes que Dios no quiere, aunque te agrade
mucho, aunque te cueste “horrores” dejarlo. Lo arrancarás sin compasión
como un cáncer que te está matando. “¿De qué le
sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su
vida? (Mc 8, 36)
2. Compartirás tu pan con el hambriento, tus
ropas con el desnudo, tus palabras con el que vive
en soledad, tu tiempo y consuelo con el que sufre
en el cuerpo o en el alma, tu sonrisa con
el triste, tu caridad con TODOS. Examinarás esto con cuidado
cada noche. "En verdad os digo que cuanto hicisteis a
unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me
lo hicisteis." (Mt 25, 40)
3. Dedicarás un buen tiempo todos los
días para estar a solas con Dios, para hablar con
Él de corazón a Corazón. Será un tiempo de agradecer,
de pedir perdón, de alabarle y adorarle, de suplicar por
la salvación de TODOS. Este tiempo no es negociable. “Sucedió
que por aquellos días se fue él al monte a
orar, y se pasó la noche en la oración de
Dios.” (Lc 6, 12)
4. Confiarás en Dios a pesar de tus
pecados y miserias. Creerás que Dios es más fuerte que
todo el mal del mundo. No permitirás que ni dolor,
ni pesar alguno, ni “tu negra suerte”, ni las injusticias
y traiciones sufridas te hagan dudar ni por un momento
del amor infinito que Dios te tiene. Él ha muerto
en cruz para salvarte de tus pecados. “Aunque pase por
valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu
vara y tu cayado, ellos me sosiegan.” (Sal 23,
4)
5. Mirarás sólo a Dios y a tus hermanos. Mirarte tanto
te hace daño, porque te envaneces viendo los dones que
nos son tuyos o te desalientas viendo sin humildad tus
miserias. Mira a Jesús y habrá paz en tu corazón.
Mira las necesidades de tus hermanos y ya no tendrás
tiempo de pensar en ti; te harás más humana, más
cristiana. “Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las
cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra
de Dios. Aspirad a las cosas de arriba, no
a las de la tierra.” (Col 3, 1-2)
6. Ayunarás de palabras
vanas: serás benedicente. Ayunarás de malos pensamientos: serás pura de
corazón. Ayunarás de acciones egoístas: serás una mujer para los
demás. Ayunarás de toda hipocresía: serás veraz. Ayunarás de lo
superfluo: serás pobre de espíritu. “¿No será más bien este
otro el ayuno que yo quiero: desatar los lazos de
maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a
los quebrantados, y arrancar todo yugo?” (Is 58, 6)
7. Perdonarás una
y mil veces a quien te ha herido, con causa
o sin ella, justa o injustamente, esté arrepentido o no.
Un perdón que no será sólo tolerar o soportar sino
que ha de brotar del amor sincero y sobrenatural. Los
perdonarás uno por uno, primero en tu corazón y luego,
si te es posible, también con tus palabras. No permitirás
que el rencor ni el resentimiento envenenen tu corazón. “Padre,
perdónales, porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34)
8. Ofrecerás
sacrificios agradables al Señor. Los harás en silencio, sin que
nadie se dé cuenta. Buscarás con ello reparar por tus
pecados y los de TODOS los hombres. Querrás con ello
desprenderte de las cosas materiales, que tanto te agradan, para
poder hacerte más libre y ser una mujer para Dios.
Pero sobre todo ejercerás el sacrificio de vivir con perfección
la caridad en todo momento con TODOS tus hermanos. “No
os olvidéis de hacer el bien y de ayudaros mutuamente;
ésos son los sacrificios que agradan a Dios.” (Heb 13,
16)
9. Amarás la humildad y procurarás vivirla de la siguiente manera:
reconocerás tus pecados; considerarás a los demás mejores que tú;
agradecerás las humillaciones sin dejarte arrastrar por el amor propio;
no buscarás los honores, ni los puestos, ni el poder,
ni la fama, que todo eso es de Dios; te
harás servidora de todos. “el que quiera llegar a ser
grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera
ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos”. (Mc
10, 43-44)
10. Anunciarás a los hombres la verdad del Evangelio. Les
dirás sin temor que Dios los ama, que se ha
hecho hombre por ellos y ha muerto en la cruz
para salvarlos. Les mostrarás que sólo Él los puede hacer
plenamente felices. Les harás ver que la vida que tiene
su origen en Dios, es muy corta, se pasa rápido
y que Dios es su destino final; vivir por Dios,
con Dios y en Dios es lo sensato y seguro.
“Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad
la Buena Nueva a toda la creación» “ (Mc 16,
15)
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