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Autor: Tere Fernandez del Castillo | Fuente: Catholic.net Jueves de Corpus Christi
Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía. 11 de junio de 2009
Jueves de Corpus Christi
Explicación de la fiesta
Corpus Christi es la fiesta del
Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia
de Jesucristo en la Eucaristía.
Este día, recordamos la institución de
la Eucaristía, que se llevó a cabo el Jueves Santo, durante la Última Cena al convertir Jesús el
pan y el vino en su Cuerpo y en su
Sangre.
Es una fiesta muy importante porque la Eucaristía es el
regalo más grande que Dios nos ha hecho, movido por
su querer quedarse con nosotros después de la Ascensión.
Origen de
la fiesta:
Dios utilizó a santa Juliana de Mont Cornillon para
propiciar esta fiesta. La santa nace en Retines cerca de
Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue
educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció,
hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de
su comunidad. Por diferentes intrigas tuvo que irse del convento.
Murió el 5 de abril de 1258, en la casa
de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en
Villiers.
Juliana, desde joven, tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento.
Y siempre añoraba que se tuviera una fiesta especial en
su honor. Este deseo se dice haberse intensificado por una
visión que ella tuvo de la Iglesia bajo la apariencia
de luna llena con una mancha negra, que significaba la
ausencia de esta solemnidad.
Ella le hizo conocer sus ideas
a Roberto de Thorete, el entonces obispos de Liège, también
al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los
Países Bajos; a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de
Liège, después obispo de Verdun, Patriarca de Jerusalén y finalmente
al Papa Urbano IV. El obispo Roberto se impresionó favorablemente
y como en ese tiempo los obispos tenían el derecho
de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en
1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año
entrante; también el Papa ordenó, que un monje de nombre
Juan debía escribir el oficio para esa ocasión. El decreto
está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas
partes del oficio.
El obispo Roberto no vivió para ver la
realización de su orden, ya que murió el 16 de
octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera
vez por los cánones de San Martín en Liège. Jacques
Pantaleón llegó a ser Papa el 29 de agosto de
1261. La ermitaña Eva, con quien Juliana había pasado un
tiempo y quien también era ferviente adoradora de la Santa
Eucaristía, le insistió a Enrique de Guelders, obispo de Liège,
que pidiera al Papa que extendiera la celebración al mundo
entero.
Urbano IV, siempre siendo admirador de esta fiesta, publicó
la bula “Transiturus” el 8 de septiembre de 1264, en
la cual, después de haber ensalzado el amor de nuestro
Salvador expresado en la Santa Eucaristía, ordenó que se celebrara
la solemnidad de “Corpus Christi” en el día jueves después
del domingo de la Santísima Trinidad, al mismo tiempo otorgando
muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la
santa misa y al oficio. Este oficio, compuesto por el
doctor angélico, Santo Tomás de Aquino, por petición del Papa,
es uno de los más hermosos en el breviario Romano
y ha sido admirado aun por Protestantes.
La muerte del Papa
Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco
después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera
la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto
en sus manos y en el concilio general de Viena
(1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta.
Publicó un nuevo decreto incorporando el de Urbano IV. Juan
XXII, sucesor de Clemente V, instó su observancia.
Ninguno de los
decretos habla de la procesión con el Santísimo como un
aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas
de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV
y se hicieron bastante comunes en a partir del siglo
XIV.
La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms
la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra
fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los
Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra
el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.
En
la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida
en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y
los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.
El Concilio de Trento
declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la
Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado
día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con
singular veneración y solemnidad, y reverente y honoríficamente sea llevado
en procesión por las calles y lugares públicos. En esto
los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable
y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente
presente la victoria y triunfo de la muerte y resurección
de Nuestro Señor Jesucristo.
Fuente: www.corazones.org
El milagro de Bolsena
En
el siglo XIII, el sacerdote alemán, Pedro de Praga, se
detuvo en la ciudad italiana de Bolsena, mientras realizaba una
peregrinación a Roma. Era un sacerdote piadoso, pero dudaba en
ese momento de la presencia real de Cristo en la
Hostia consagrada. Cuando estaba celebrando la Misa junto a la
tumba de Santa Cristina, al pronunciar las palabras de la
Consagración, comenzó a salir sangre de la Hostia consagrada
y salpicó sus manos, el altar y el corporal.
El
sacerdote estaba confundido. Quiso esconder la sangre, pero no pudo.
Interrumpió la Misa y fue a Orvieto, lugar donde residía
el Papa Urbano IV. El Papa escuchó al sacerdote
y mandó a unos emisarios a hacer una investigación.
Ante la certeza del acontecimiento, el Papa ordenó al obispo
de la diócesis llevar a Orvieto la Hostia y el
corporal con las gotas de sangre.
Se organizó
una procesión con los arzobispos, cardenales y algunas autoridades de
la Iglesia. A esta procesión, se unió el Papa y
puso la Hostia en la Catedral. Actualmente, el corporal con
las manchas de sangre se exhibe con reverencia en la
Catedral de Orvieto.
A partir de entonces, miles de peregrinos
y turistas visitan la Iglesia de Santa Cristina para conocer
donde ocurrió el milagro.
En Agosto de 1964, setecientos años después
de la institución de la fiesta de Corpus Christi, el
Papa Paulo VI celebró Misa en el altar de la
Catedral de Orvieto. Doce años después, el mismo Papa visitó
Bolsena y habló en televisión para el Congreso Eucarístico Internacional.
Dijo que la Eucaristía era “un maravilloso e inacabable misterio”.
Tradiciones
mexicanas de Corpus Christi
Esta fiesta tradicional data del año 1526.
Se acostumbra rendir culto al Santísimo Sacramento en la Catedral
de México. El centro de la festividad era la celebración
solemne de la Misa, seguida de una imponente procesión que
partía del Zócalo, en la que la Sagrada Eucaristía, portada
por el arzobispo bajo palio, era escoltada por autoridades virreinales,
cabildo, cofradías, ejército, clero y pueblo. Había también representaciones teatrales
alusivas, música y vendimia especial.
Los campesinos traían en sus
mulas algunos frutos de sus cosechas para ofrecérselas a Dios
como señal de agradecimiento. Esto dio origen a una gran
feria que congregaba artesanos y comerciantes de distintos rumbos del
país, que traían mercancías a lomo de mula (frutos de
la temporada y artesanías que transportaban en guacales).
Cuentan que un
hombre, llamado Ignacio, tenía dudas acerca de su vocación sacerdotal
y un jueves de Corpus le pidió a Jesucristo que
le enviara una señal. Al Pasar el Santísimo Sacramento frente
a Ignacio en la procesión, Ignacio pensó: "Si ahí estuviera
presente Dios, hasta las mulas se arrodillarían" y, en ese
mismo instante, la mula del hombre se arrodilló. Ignacio interpretó
esto como señal y entregó su vida a Dios en
el sacerdocio y se dedicó para siempre a transmitir a
los demás las riquezas de la Eucaristía.
Así fue como
surgieron las mulitas elaboradas con hojas de plátano secas con
pequeños guacales de dulces de coco o de frutas, de
diversos tamaños. Ponerse una mulita en la solapa o comprar una
mulita para adornar la casa, significa que, al igual que
la mula de Ignacio, nos arrodillamos ante la Eucaristía, reconociendo
en ella la presencia de Dios.
Esta fiesta se celebra cada
año el jueves después de la Santísima Trinidad. Se lleva
a cabo en la Catedral y los niños se visten
de inditos para agradecer la infinita ternura de Jesús. Se
venden mulitas con gran colorido.
Si deseas compartir con nosotros alguna
tradición de Corpus Christi de tu país escríbenos
Diversas
maneras de celebrar esta fiesta
Participar en la procesión con el
Santísimo
La procesión con el Santísimo consiste en hacer
un homenaje agradecido, público y multitudinario de la presencia real
de Cristo en la Eucaristía. Se acostumbra sacar en procesión
al Santísimo Sacramento por las calles y las plazas o
dentro de la parroquia o Iglesia, para afirmar el misterio
del Dios con nosotros en la Eucaristía. Esta costumbre ayuda
a que los valores fundamentales de la fe católica se
acentúen con la presencia real y personal de Cristo en
la Eucaristía.
La Hora Santa
Es una manera práctica y muy bella
de adorar a Jesús Sacramentado. El Papa Juan Pablo II
la celebra, al igual que la mayoría de las Parroquias
de todo el mundo, los jueves al anochecer, para demostrar
a Cristo Eucaristía amor y agradecimiento y reparar las actitudes
de indiferencia y las faltas de respeto que recibe de
uno mismo y de los demás hombres.
Consiste en realizar una
pequeña reflexión evangélica, en presencia de Jesús Sacramentado y, al
final, se rezan unas letanías especiales para demostrarle a Jesús
nuestro amor.
Se puede celebrar de manera formal con el Santísimo
Sacramento solemnemente expuesto en la custodia, con incienso y con
cantos, o de manera informal con la Hostia dentro del
Sagrario. Cualquiera de las dos maneras agrada a Jesús. Se
inicia con la exposición del Santísimo Sacramento o, en su
defecto, con una oración inicial a Jesucristo estando todos arrodillados
frente al Sagrario.
A continuación, se procede a la lectura
de un pasaje del Evangelio y al comentario del mismo
por parte de alguno de los participantes. Luego, se reflexiona
adorando a Jesús, Rey del Universo, en la Eucaristía.
Se
termina con las invocaciones y las letanías correspondientes y, en
el caso de que la Hora Eucarística se haya hecho
delante del Santísimo solemnemente expuesto, el sacerdote da la bendición
con el Santísimo; en caso contrario, se finaliza la Hora
Santa con una plegaria conocida de agradecimiento.
Recordar en familia lo
que es la Eucaristía
¿Qué es la Eucaristía? La Eucaristía
es uno de los siete Sacramentos. Nos recuerda
el momento en el que el pan y el vino
se convierten en el Cuerpo y en la Sangre de
Cristo. Éste es el alimento del alma. Así como nuestro
cuerpo necesita comer para vivir, nuestra alma necesita comulgar para
estar sana. Cristo dijo: "El que come mi Carne y
bebe mi Sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré
el último día."
¿En qué nos ayuda la Eucaristía?
Todos queremos
ser buenos, ser santos y nos damos cuenta de que
el camino de la santidad no es fácil, que no
bastan nuestras fuerzas humanas para lograrlo. Necesitamos fuerza divina, de
Jesús. Esto sólo será posible con la Eucaristía. Al comulgar,
nos podemos sentir otros, ya que Cristo va a vivir
en nosotros. Podremos decir, con San Pablo: "Vivo yo, pero
ya no soy yo, sino Cristo quien vive en mí."
¿En qué parte de la Misa se realiza la
Eucaristía?
Después de rezar el Credo, se llevan a cabo:
el ofertorio, la consagración y la comunión. Ofertorio: Es el momento
en que el sacerdote ofrece a Dios el pan y
el vino que serán convertidos en el Cuerpo y
la Sangre de Cristo. Nosotros podemos ofrecer, con mucho amor,
toda nuestra vida a Dios en esta parte de la
Misa. Consagración: Es el momento de la Misa en que Dios,
a través del sacerdote, convierte el pan y el vino
en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. En
este momento nos arrodillamos como señal de amor y adoración
a Jesús, Dios hecho hombre, que se hace presente en
la Eucaristía. Comunión: Es recibir a Cristo Eucaristía en nuestra alma,
lo que produce ciertos efectos en nosotros:
nos
une a Cristo y a su Iglesia,
une a los cristianos
entre sí,
alimenta nuestra alma,
aumenta en nosotros la vida de gracia
y la amistad con Dios,
perdona los pecados veniales,
nos fortalece para
resistir la tentación y no cometer pecado mortal.
¿Qué condiciones pone
la Iglesia para poder comulgar?
La Iglesia nos pide dos
condiciones para recibir la comunión:
Estar en gracia, con nuestra
alma limpia todo pecado mortal.
Cumplir el ayuno eucarístico: no comer
nada una hora antes de comulgar.
¿Cada cuánto puedo recibir
la Comunión Sacramental?
La Iglesia recomienda recibir la Comunión siempre
que vayamos a Misa. Es obligación recibir la Comunión, al
menos, una vez al año en el tiempo de Pascua,
que son los 50 días comprendidos entre el Domingo de Resurrección y el Domingo de Pentecostés.
¿Qué hacer después de comulgar?
Se recomienda aprovechar la oportunidad
para platicarle a Dios, nuestro Señor, todo lo que queramos:
lo que nos alegra, lo que nos preocupa; darle gracias
por todo lo bueno que nos ha dado; decirle lo
mucho que lo amamos y que queremos cumplir con su
voluntad; pedirle que nos ayude a nosotros y a todos
los hombres; ofrecerle cada acto que hagamos en nuestra vida.
¿Qué hacer cuando no se puede ir a comulgar?
Se
puede llevar a cabo una comunión espiritual. Esto es recibir
a Jesús en tu alma, rezando la siguiente oración:
"Creo, Jesús
mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del
altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo ardientemente recibirte
dentro de mi alma, pero no pudiendo hacerlo sacramentalmente, ven al menos
espiritualmente a mi corazón. Quédate conmigo y no permitas que me
separe de ti. Amén"
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