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Autor: evangeliodeldia.org | Fuente: Catholic.net Exaltación de la Santa Cruz
Fiesta, 14 de septiembre
Exaltación de la Santa Cruz
Fiesta Septiembre 14
Este día nos recuerda el
hallazgo de la Santa Cruz en el año 320, por
parte de Santa Elena, madre de Constantino. Más tarde Cosroas,
rey de Persia se llevó la cruz a su país.
Heraclio la devolvió a Jerusalén.-
El cristianismo es un mensaje de
amor. ¿Por qué entonces exaltar la Cruz? Además la Resurrección,
más que la Cruz, da sentido a nuestra vida.-
Pero ahí
está la Cruz, el escándalo de la Cruz, de San
Pablo. Nosotros no hubiéramos introducido la Cruz. Pero los caminos
de Dios son diferentes. Los apóstoles la rechazaban. Y nosotros
también.-
La Cruz es fruto de la libertad y amor de
Jesús. No era necesaria. Jesús la ha querido para mostrarnos
su amor y su solidaridad con el dolor humano. Para
compartir nuestro dolor y hacerlo redentor.-
Jesús no ha venido a
suprimir el sufrimiento: el sufrimiento seguirá presente entre nosotros. Tampoco
ha venido para explicarlo: seguirá siendo un misterio. Ha venido
para acompañarlo con su presencia. En presencia del dolor y
muerte de Jesús, el Santo, el Inocente, el Cordero de
Dios, no podemos rebelarnos ante nuestro sufrimiento ni ante el
sufrimiento de los inocentes, aunque siga siendo un tremendo misterio.-
Jesús,
en plena juventud, es eliminado y lo acepta para abrirnos
el paraíso con la fuerza de su bondad: "En plenitud
de vida y de sendero dio el paso hacia la
muerte porque El quiso. Mirad, de par en par, el
paraíso, abierto por la fuerza de un Cordero" (Himno de
Laudes).-
En toda su vida Jesús no hizo más que bajar:
en la Encarnación, en Belén, en el destierro. Perseguido, humillado,
condenado. Sólo sube para ir a la Cruz. Y en
ella está elevado, como la serpiente en el desierto, para
que le veamos mejor, para atraernos e infundirnos esperanza. Pues
Jesús no nos salva desde fuera, como por arte de
magia, sino compartiendo nuestros problemas. Jesús no está en la
Cruz para adoctrinarnos olímpicamente, con palabras, sino para compartir nuestro
dolor solidariamente.-
Pero el discípulo no es de mejor condición que
el maestro, dice Jesús. Y añade: "El que quiera venirse
conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su
cruz y me siga". Es fácil seguir a Jesús en
Belén, en el Tabor. ¡Qué bien estamos aquí!, decía Pedro.
En Getsemaní se duerme, y, luego le niega.-
"No se va
al cielo hoy ni de aquí a veinte años. Se
va cuando se es pobre y se está crucificado" (León
Bloy). "Sube a mi Cruz. Yo no he bajado de
ella todavía" (El Señor a Juan de la Cruz). No
tengamos miedo. La Cruz es un signo más, enriquece, no
es un signo menos. El sufrir pasa, el haber sufrido
-la madurez adquirida en el dolor- no pasa jamás. La
Cruz son dos palos que se cruzan: si acomodamos nuestra
voluntad a la de Dios, pesa menos. Si besamos la
Cruz de Jesús, besemos la nuestra, astilla de la suya.-
Es
la ambigüedad del dolor. El que no sufre, queda inmaduro.
El que lo acepta, se santifica. El que lo rechaza,
se amarga y se rebela.-
--------------------------------------------- La Exaltación de la Santa Cruz
Himno (laudes)
Brille la cruz del Verbo luminosa, Brille como la carne
sacratísima De aquel Jesús nacido de la Virgen Que en la gloria
del Padre vive y brilla.
Gemía Adán, doliente y conturbado, Lágrimas Eva
junto a Adán vertía; Brillen sus rostros por la cruz gloriosa, Cruz
que se enciende cuándo el Verbo expira.
¡ Salve cruz de
los montes y caminos, junto al enfermo suave medicina, regio trono
de Cristo en las familias, cruz de nuestra fe, salve, cruz
bendita!
Reine el señor crucificado, Levantando la cruz donde moría; Nuestros enfermos ojos
buscan luz, Nuestros labios, el río de la vida.
Te adoramos,
oh cruz que fabricamos, Pecadores, con manos deicidas; Te adoramos, ornato del
Señor, Sacramento de nuestra eterna dicha. Amén
ORACIÓN
. Señor, Dios nuestro,
que has querido salvar a los hombres por medio de
tu Hijo muerto en la cruz, te pedimos, ya que
nos has dado a conocer en la tierra la fuerza
misteriosa de la Cruz de Cristo, que podamos alcanzar en
el cielo los frutos de la redención. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo.-
Himno (vísperas)
Las banderas reales se adelantan Y las
cruz misteriosa en ellas brilla: La cruz en que la vida
sufrió muerte Y en que, sufriendo muerte, nos dio vida.
Ella sostuvo
el sacrosanto cuerpo Que, al ser herido por la lanza dura, Derramó
sangre y agua en abundancia Para lavar con ellas nuestras culpas.
En
ella se cumplió perfectamente Lo que David profetizó en su verso, Cuándo
dijo a los pueblos de la tierra: “ Nuestro Dios reinará
desde un madero”.
¡Árbol lleno de luz, árbol hermoso, árbol hornado con
la regia púrpura y destinado a que su tronco digno sintiera
el roce de la carne pura!
¡Dichosa cruz que con tus
brazos firmes, en que estuvo colgado nuestro precio, fuiste balanza para
el cuerpo santo que arrebató su presa a los infiernos!
A ti,
que eres la única esperanza, Te ensalzamos, oh cruz, y
te rogamos Que acrecientes la gracia de los justos Y borres los
delitos de los malos.
Recibe, oh Trinidad, fuente salubre La alabanza de
todos los espíritus, Y tú que con tu cruz nos
das el triunfo, Añádenos el premio, oh Jesucristo. Amén
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