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Autor: Comisión Episcopal para las comunicaciones sociales El deber pastoral de las comunicaciones sociales
Nota pastoral emitida como mensaje renovador ante los 20 años del decreto conciliar Inter Mirifica. (1985, Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales)
El deber pastoral de las comunicaciones sociales
EL DEBER PASTORAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES
Nota de
la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales
(Roma , 15 de
mayo 1985)
PRESENTACIÓN
Esta Nota pastoral que presentamos a la comunidad
eclesial italiana y a cuantos trabajan en el sector decisivo
de las comunicaciones sociales, tiene lugar a los 20 años
del decreto conciliar Inter Mirifica.
No se trata de una tardía
conmemoración de aquel documento, sino de un instrumento que, subrayando
sus grandes temas, los vuelve a retomar en forma de
indicaciones pastorales en nuestra comunidad eclesial y en nuestro país,
hoy.
No hay nadie que no reconozca en el desarrollo de
las comunicaciones sociales un gran factor de crecimiento y que,
sin duda, caracterizan al hombre y a la sociedad.
Poder de progreso cultural, social, económico; en una palabra: progreso
humano. Efectivamente, es mediante las vías de la comunicación cómo
el futuro se anticipa cada vez más en aquello que
constituye todavía nuestro presente.
Si esto es verdadero - como lo
es - la Iglesia, para recorrer el camino que desde
Cristo la lleva al hombre contemporáneo, debe emprender con más
decisión la senda de las comunicaciones sociales. Esta es
la nota pastoral y las indicaciones que ofrecemos.
Progreso humano, progreso
de la verdad del hombre. Esto se debe al poder
de los medios técnicos más avanzados. ¿Pero es así? No
se puede ignorar que, siendo capaces de anticipar el futuro
en el presente, nunca como hoy tenemos el futuro en
nuestras manos.
Deber prioritario de la misión de la Iglesia, valiéndose
incluso de los medios de comunicación social, es la defensa
de la promoción de la verdad integral del hombre,
creado a imagen de Dios para un destino eterno y,
por tanto, no reducible a las interpretaciones parciales y limitadas
que las ideologías y filosofías de diversa naturaleza hacen.
Si
la Iglesia para sostener al hombre en sus necesidades
materiales y para aliviar el sufrimiento mediante amplia red de
iniciativas de caridad, no puede tampoco olvidar su deber de
"caridad intelectual" como servicio a la verdad.
Est servicio se concreta
en una atención particular a la generaciones jóvenes. Sus demandas
deben encontrar respuestas verdaderas porque en el Evangelio hay energías
para el presente y el futuro. Cultura, es decir, crecimiento
de lo humano en su verdad, Desde este punto de
vista, un uso prudente y valioso de los medios de
comunicación social, es una condición indispensable.
Damos gracias a los Miembros
de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales, Obispos delegados
de las regiones, a los expertos coordinados por la Oficina
nacional. Deseo que nuestra Nota pastoral sea un instrumento útil
para una misión siempre renovada de la Iglesia en nuestro
país.
Giuseppe Casale, Presidente de la Comisión Episcopal para las Comunicaciones
Sociales.
NOTA PASTORAL
1. El hombre y la comunicación La comunicación se considera
como componente fundamental y vital para cada persona, los grupos
y la sociedad. La historia de la humanidad es
historia de comunicación, es decir, desarrollo de las actitudes del
hombre para comunicar a los otros sus intenciones, deseos, sentimientos,
conocimientos y experiencias.
Es vital porque si faltara esta dinámica, se
resentiría la historia y el propio hombre. La comunicación es
un hecho íntimamente ligado a la naturaleza humana y le
pertenece. Soma tanto más "humanistas" cuanto más crece nuestra capacidad
de comunicar.
Ella es, efectivamente, el elemento que permite al hombre
manifestarse completamente , expresarse su libertar. La comunicación está
a la base del conocimiento y del progreso humano. Es
comunicándose entre sí como los hombres entran en contacto auténtico,
es decir, son y permanecen como seres sociales, se comprenden,
actúan y progresan.
Por otra parte, todo el patrimonio cultural se
transmite de generación en generación a través de la mediación
de la comunicación a todos los niveles, desde el signo
escrito al hablado, desde la imagen fija a la movida.
Además, por el hecho de que el hombre pueda
establecer una trama de relaciones, la sociedad se convierte en
parangón de un complejo sistema nervioso de cooperación y puede
considerarse como una amplísima red de relaciones recíprocas, cuya eficacia
depende de la habilidad de los hombres en su comunicación
de los unos con los otros.
Por tanto, es innegable la
importancia de la comunicación como confirman diariamente las ocasiones de
la vida en las que se experimenta la necesidad continua
de establecer relaciones con nuestros semejantes.
2. Las comunicaciones de masas
y la promoción humana
La investigación o búsqueda de la comunicación
no puede hacer en abstracto: ella se refiere al tiempo
en el que se vive y a los modos típicos
que la distinguen bajo la óptica de lo comunicativo.
Nadie pone
en duda que los medios de masas contribuyen a marcar
con sello propio lo distintivo de la época en que
vivimos. Es la época de la sociedad de masas, una
sociedad que se construye con la relaciones como eje sobre
el que circula la comunicación.
Pero, ¿ cuál es la relación
que la comunicación de hoy, principalmente de masas, instaura entabla
con el hombre y cuáles son sus posibilidades de promoción
humana?
A pesar de las polémicas actuales, no se puede ignorar
que las nuevas técnicas comunicativas, prensa, cine, radio, TV, telemática
se empeñan en favorecer el crecimiento intelectual y moral, representan
verdaderas ocasiones de enriquecimiento para el hombre, su vida
interior y su vida de relación.
Sobre todo los instrumentos de
la comunicación audiovisual, dotados de un gran poder de atracción,
estimulan la afirmación de una presencia tangible de valores humanos.
Además, la oportunidad de realizar un encuentro eficaz entre hombres
diversos, culturas, historias e ideologías distintas hacen que estos instrumentos
tengan una dimensión planetaria.
Los medios de comunicación, puesto que representan
hoy una experiencia fundamental, hay que afrontarlos evitando el
pesimismo de quienes se escandalizan y la de los optimistas
superficiales.
Las comunicaciones de masas tienen un papel determinante
en el plano de la promoción humana. Son conquistas debidas
al progreso de la ciencia y de la técnica. Hoy
se han convertido en los protagonistas y en el
centro de intereses del hombre: porque el hombre, a pesar
de la incomunicación de la que es víctima hoy en
día, está destinado a comunicar.
Este discurso de los medios
de masas está unido al realismo al que miran los
signos de la civilización como fuentes que deben cooperar en
el proceso formativo, no solamente porque son idóneos para prestar
servicios de valores, sino porque están dotados de un lenguaje
fácilmente comprensible.
3. La revolución tecnológica
La llegada y la difusión
de las nuevas tecnologías en el campo de la información
es indudablemente un paso adelante para un mejoramiento de la
comunicación entre los hombres y podría serlo incluso de la
misma condición humana. Sería, por tanto, anacrónico ignorar esta presencia
que ofrece "nuevas vías y modos para que los hombres
encuentren el mensaje evangélico", mucho más que los medios tradicionales.
Estaría
fuera de lugar ignorar los problemas que van unidos
a las innovaciones radicales de la tecnología en el
campo de la comunicación. Con las nuevas tecnologías nos encontramos
frente a una realidad ( la de la comunicación social)
en continuo movimiento.
En el estado actual de las cosas no
estamos todavía en condiciones de comprender toda la aportación del
fenómeno y de anticiparnos a sus efectos en el plano
psicológico, social y cultural. Se advierte que ejercen un
cambio en la formación de la mentalidad del hombre y
en la misma calidad de vida.
Las nuevas tecnologías comunicativas, mientras
crecen las posibilidades de información, pueden dar lugar, a causa
de la cantidad inmensa de noticias que se transmiten, a
una especie de agresión capaz de condicionar el desarrollo cultural.
Este peligro no es sólo teórico, es sobre todo real
si se tiene en cuenta el papel de las
grandes empresas que operan en el campo de las nuevas
tecnologías: dueños pueden serlo tanto de los medios como
de sus contenidos.
Las nuevas tecnologías que se expanden por su
propia fuerza y por las exigencias económicas y políticas, se
imponen en el crecimiento humano de la sociedad antes incluso
de ser evaluadas y asimiladas convenientemente.
No hay que minusvalorar
los peligros que estos medios pueden acarrear a la sociedad
cuando se ponen a la órdenes de poderes o
intereses o si se usan en contra de la dignidad
de la persona humana.
Más allá de estas consideraciones que no
significan rechazo al progreso, queda el hecho de que la
comunicación- con la llegada de las nuevas tecnologías - penetra
en cada aspecto de la vida, por eso no puede
considerarse como un servicio marginal, secundario... y su desarrollo no
puede dejarse a su antojo.
Queda también el hecho de que
las nuevas tecnologías pueden facilitar la información de la vida
de la Iglesia para los creyentes y los no creyentes,
practicantes y no practicantes.
Esta posibilidad, si se quiere que se
convierta en real, compromete a la Iglesia a dar sus
propias noticias de un modo nuevo que responda a
las nuevas técnicas y a las exigencias del usuario informático.
4.
La comunicación en el interior de la Iglesia La Iglesia,
comunidad en comunión, pueblo que ha recibido de Dios la
misión de instaurar y anunciar a todo el mundo el
Reino de Cristo, es un organismo vivo que se alimenta
con el diálogo entre sus miembros, condición del progreso de
su pensamiento y de su acción. La Lumen Gentium( Luz
de la Gentes) del Vaticano II subraya:" Dios quiere santificar
y salvar a los hombres no individualmente y sin ningún
lazo entre sí, sino que quiere hacer de ellos un
pueblo que lo reconozca y que le sirva fielmente".
La comunicación
entre sus miembros es, pues, un hecho fundamental para la
misma vida de la Iglesia y un exigencia querida por
Dios.
La comunicación que facilita la relación entre los diversos componentes
de la comunidad eclesial y favorece el desarrollo de
una opinión pública en la Iglesia, hace posible a cada
uno de sus fieles el ejercicio del derecho a ser
informados de todo lo que pasa para tomar parte activa
en la vida de la Iglesia (CP,119).
El ritmo natural
y el desarrollo normal de los deberes de la Iglesia
requiere que entre las autoridades eclesiásticas, las instituciones católicas y
los mismos fieles haya un continuo flujo y reflujo de
noticias y de opiniones.
Para lograr este objetivo se exigen estructuras
funcionales oportunas, pero sobre todo es necesario que se forme
y se difunda una mentalidad de la comunicación entre los
responsables de la acción pastoral y los componentes de la
comunidad eclesial.
Hay oficinas y agentes cualificados pero hace falta también
que la comunidad eclesial se empeñe en desarrollar en su
interior una acción que favorezca la formación de una capacidad
crítica que pueda recibir y dar las informaciones con vistas
al crecimiento de las personas y de las comunidades.
Las mismas
estructuras en las que se articula la comunidad eclesial de
nuestro país ( parroquias, diócesis, asociaciones, movimientos) deben considerar la
comunicación como factores que caracterizan sus actividades.
La comunicación, bien
entendida y llevada a cabo, ha de mirarse "entre los
medios más válidos de los que disponen los hombres para
consolidar la caridad, fruto y causa a un tiempo
de la comunión.
Una comunicación bien entendida no puede ignorar las
modalidades, los lenguajes, los canales mediante los cuales se
realiza en la sociedad en la que la comunidad eclesial
se inserta y es parte viva. Hoy las modalidades de
al comunicación cambian profundamente; nuevos lenguajes han sustituido a los
tradicionales, los canales por los que pasa la información se
han multiplicado tanto que todos pueden servirse de la
comunicación con gran facilidad,
Olvidar esto significa marginarse de la sociedad
de los hombres y contribuir a hacer más difíciles las
mismas relaciones en el interior de la comunidad eclesial.
5.
Comunicación y Evangelización La Iglesia, afirma la Lumen Gentium, "signo e
instrumento de la íntima unión con Dios y de la
unidad de todo el género humano, entiende con mayor claridad
ilustrar a sus fieles y al mundo entero la
misión universal. Las condiciones presentes del mundo hacen más urgente
este deber de la Iglesia con el fin de que
todos los hombres de hoy estén más estrechamente unidos por
vínculos sociales, técnicos y culturales y puedan también conseguir
la plena unidad en Cristo". El anuncio del mensaje de
la salvación no puede ignorar "las condiciones presentes del mundo".
No tener en cuenta la presencia de los nuevos medios
de la comunicación y de su expansión, puede significar
hacer más difícil la difusión del mensaje evangélico y el
conocimiento de la propuesta cristiana.
La propuesta de valores cristianos en
el marco de los profundos cambios que caracterizan nuestra
comunidad civil, en la que los puntos de referencias
culturales y de comportamiento están entretejidos por causa de la
afirmación amplia de la dimensión informativa en la vida social,
hay que repensarla y renovarla.
El hombre de hoy está
cambiando y entre los agentes del cambio se ponen en
primer plano los medios de comunicación social, sobre todo los
audiovisuales. " Los hombres de hoy están inmersos en un
cúmulo de comunicaciones divulgadas por estos instrumentos, los cuales moldean
continuamente las opiniones y el comportamiento en todos los aspectos
de la vida, incluido el religioso" (CP, n.126).
La propuesta cristiana,
para convertirse en formativa para la persona, debe tener presente
las nuevas modalidades que hoy sigue la comunicación.
Cada paso en
potenciar la comunicación en la sociedad debería ser una
preciosa ayuda para el mejoramiento de la humanidad y un
hecho que trabaja a favor de la Iglesia cuya misión
es justamente comunicar. Las nuevas tecnologías a las que se
enfrenta la comunicación, facilitan el conocimiento de la vida de
la Iglesia y de su misión, y le ofrecen
mayores posibilidades para la difusión del mensaje de la salvación..
La iglesia debe empeñarse ante todo.
a) con un conocimiento de
los lenguajes de los medios,
b) en segundo lugar, con
una formación puntual de los pastores de almas, los agentes
de pastoral y catequistas para que sepan usar la riqueza
informativa ofrecida por los instrumentos modernos,
c) encaminándola al mejoramiento de
la relación entre personas.
El compromiso de la evangelización no es
efectivamente simple transmisión de doctrina, sino empeño educativo de toda
la persona, cuidando el desarrollo de la madurez humana y
la formación de una mentalidad de fe. Téngase presente que
los medios de comunicación social modifican las leyes de credibilidad
de cada mensaje, de cualquier institución: la personalidad del testimonio
tiene un peso mayor que el contenido.
6. Los
medios de masas hoy en la Iglesia Italiana
A la luz
de las reflexiones anteriores parece oportuno recomendar lo que sigue:
1)
Los católicos deben tomar conciencia de la amplitud
y el peso de los medios de masas en la
condición actual de la vida. Las comunidades eclesiales, las asociaciones,
los movimientos a nivel diocesano, regional y nacional están llamados
a profundizar en el conocimiento del fenómeno de la comunicación
en sus varios aspectos, estudien los cambios culturales que ellos
aportan, adecuen la propia acción a las mutantes exigencias de
la sociedad.
2 ) Puesto que una presencia activa y
un ejercicio de auténtica caridad intelectual y funcional contribuyen a
la solución de los problemas, se exige una profunda
competencia:
a) a nivel nacional para una búsqueda sistemática de
relaciones entre evangelización y cultura determinada por los medios de
comunicación con particular referencia a los lenguajes de los instrumentos,
debe profundizarse en el estudio del uso de los medios
en la catequesis y en la acción pastoral general, cuídese
de la formación de los catequistas y de los agentes
de pastoral. Deben crearse iniciativas oportunas para la formación teológica
de los agentes de la comunicación social;
b ) Debe
ponerse mucha atención en la formación de los sacerdotes para
que profundicen en el conocimiento de los medios como consecuencia
del compromiso de caridad para con el hombre. Deben subrayarse
los muchos recursos del uso de la comunicación y de
su incidencia en la dimensión existencial del hombre de hoy;
c)
En cada diócesis o regiones pastorales deben promoverse
iniciativas de formación para las diversas categorías de personas que
permitan conocer los problemas de la comunicación social y afrontarlos
del modo más funcional, con interés particular a los padres
y educadores.
3 ) Para realizar esta presencia en
los medios, dentro de un marco general de la pastoral,
deben crearse oficinas en todos los niveles con el fin
de que se ocupen de los medios en conformidad con
las directrices del magisterio de la Iglesia.
Estas oficinas deben considerarse
en su funcionamiento, como un auténtico servicio de caridad al
hombre y la sociedad contemporánea cuya vida está
siempre condicionada, para bien o para mal, por la masiva
presencia de los medios.
4) En una sociedad pluralista
es muy útil crear lugares de encuentro y de intercambio
entre la fe de los católicos y las culturas contemporáneas,
así como es necesario que los católicos tengan instrumentos adaptados
con los que expresar a la luz del Evangelio su
valoración de los problemas y de los hechos que acaecen.
Por eso es de fundamental importancia en el campo eclesial
la presencia de una prensa propia ( diaria o periódica),
editoriales, librerías, emisoras televisivas, central de producción de discos y
material audiovisual, centros culturales, lugares en donde los miembros de
la comunidad puedan encontrarse y vivir mejor la dimensión eclesial,
incluso mediante el uso de los medios.
Hay que ayudar, animar
y sostener a cuantos trabajan ya en periódicos semanales, revistas,
editoriales y comunicadores televisivos...
Deben trabajar siempre en unión con
el Obispo y la comunidad, trabajar con profesionalidad, hacer de
su actividad un servicio de caridad intelectual destinado al crecimiento
humano y cristiano de todos los que participan.
5) Para
facilitar una correcta información sobre la vida de la Iglesia,
tanto en el interior de la comunidad eclesial como fuera
de ella, las Oficinas "Comunicación Social" deben cuidar las relaciones
con los profesionales de la información proporcionándoles noticias para el
desenvolvimiento de su trabajo.
Téngase presente que de estas relaciones
depende la imagen que la opinión pública tendrá de la
Iglesia y de su presencia en la sociedad.
6 )
Hay muchos católicos empeñados profesionalmente en el campo de la
comunicación. Su presencia es muy importante y puede contribuir válidamente
a mejorar la calidad de la comunicación. Pero su acción
debe inspirarse en el mensaje evangélico y en una clara
visión de la verdad del hombre...
7) Los educadores
y profesores católicos, la escuela católica, las asociaciones y movimientos
eclesiales juveniles, conscientes de la gran importancia que tienen los
medios de comunicación social en la formación de la mentalidad,
los tengan presentes en el desarrollo de su acción, los
inserten en los programas de estudio y se empeñen en
una búsqueda pedagógica.
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