La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno! [Expandir]
> Inglés
> Francés
> Italiano
El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
Comunicadores católicos | comunidad
Internet y Nuevas Tecnologías | categoría
Sociedad e información | tema
Autor: Caterine Galaz | Fuente: Observatoriodigital.net
El gran logro ético de Internet es el nuevo asociacionismo cívico
Entrevista a Begoña Román, secretaria ejecutiva de «Ethos Ramon Llull», de la Universidad Ramon Llull, quien habla de la ética en la era digital.
 
El gran logro ético de Internet es el nuevo asociacionismo cívico
El gran logro ético de Internet es el nuevo asociacionismo cívico
¿Cómo pensar el ejercicio del «poder» en una sociedad en Red? ¿Dónde apoyar una ética que fundamente un uso del poder que no nos lleve a cometer los horrores del siglo pasado? ¿Cuáles son los aspectos positivos y los peligros de las Nuevas Tecnologías (NNTT) para la instauración o no de un pensamiento único? Muchas de estas preguntas comenzaron a aparecer ya desde la mitad del siglo pasado y actualmente son numerosos los teóricos que intentan dar pistas sobre cómo responderlas en el siglo XXI.

Entre ellos, Begoña Román, doctora en filosofía y profesora de de la Universidad de Barcelona y de la Universidad Ramon Llull, considera que la utilización de las NNTT puede conllevar grandes peligros, pero a la vez, posibilitar nuevas formas sociales que favorezcan la defensa de los derechos universales.

¿Cuál es su visión respecto de la relación entre poder y nuevas tecnologías?


Lo que ocurre con las nuevas tecnologías, particularmente con Internet, es que el poder ya no lo ocupa sólo quien posee un capital económico sino quien posee información. En la sociedad de las tecnologías y de la información, el poder lo tiene quien tiene acceso a esa información, pero, sobre todo, quien tiene el poder de divulgar esa información. Actualmente no creo que se hayan generado nuevos centros de poder con las NNTT, son los mismos pero con un poder más difuso. Si analizáramos más detenidamente quién está detrás de esos centros de poder, no saldrían focos nuevos, seguirían estando las grandes multinacionales y las grandes subvencionadoras de los partidos políticos. Lo que ha pasado es que se han perdido los nombres de quienes detentan ese poder, están más en el anonimato. Y eso es lo peor. Lo que pasa en sociedades virtuales es que hay una información pero no se sabe quién la proporciona ni quién responde de ella. En este sentido, cuando hablamos de «sellos de calidad» para páginas de Internet, por ejemplo, se insiste en que haya detrás de cada una de ellas personas jurídicas o físicas que se hagan responsables de la información que difunden.

¿En qué radica exactamente el peligro de esta difusión?

Hay dos grandes peligros en este nuevo poder tecnológico. Primero, la gran dependencia que tenemos respecto de la técnica. Si una información actualmente no está colgada en Internet, casi no existe. Uno de los peligros radica pues en la dependencia respecto del sistema técnico, dependencia también respecto a los técnicos gestores del sistema. Por ejemplo, los edificios inteligentes funcionan regidos por un ordenador, no puedo abrir ni siquiera las ventanas si hace calor: dependo del técnico de ese ordenador. Yo sé adaptarme al clima, ahora, como en una especie de nuevo destino, tengo que adaptarme al técnico. Es un peligro la tiranía del técnico. La controversia entre Linux y Microsoft es un caso claro. Ha reinado el que más cuota de mercado, más monopolio, ha conseguido, no el mejor.

El segundo peligro es el del anonimato de las fuentes de que hablábamos antes, de quién se responsabiliza o quién está detrás de una determinada tecnología, páginas Web o informaciones, que imposibilita saber su objetividad, su veracidad, y con una capacidad global de hacer mal. En los medios convencionales siempre detrás hay un grupo con personalidad jurídica, pero detrás de muchos mensajes de móviles, de mucha información que circula por la Red, no siempre hay una persona que responda de eso. Podemos ver que la información hoy está cargada de futuro, cuando busca el bien; y de dinamita cuando busca el mal o la normalización de conductas patógenas (pederastia, consumismo).

Hay algunos teóricos que destacan que en el siglo pasado se vivió una época donde el poder aparecía ligado a una razón netamente instrumental y técnica, y que eso derivó en acontecimientos nefastos… en este sentido ¿cree que todavía dependemos de esta razón técnica?

Creo que seguimos con esa inercia de una razón estratégico-instrumental que busca generar una especie de progreso económico y técnico para una minoría. Todavía vivimos quizás la decadencia de ese sistema, pero seguimos en él. Estamos en un tiempo del «ya no», pero todavía no hemos generado un nuevo sistema. Los desajustes ecológicos, por un lado, las reflexiones axiológicas de hacia dónde tiende a caminar esa razón estratégico-instrumental, fueron las grandes preguntas del siglo XX, sobre todo a raíz de las grandes guerras. Tampoco podemos olvidar que los grandes avances técnicos tienen una fuerte correlación con las grandes guerras. Por lo tanto, sí que se ha levantado una sospecha respecto de la euforia tecnocrática de la razón instrumental del siglo XIX y en el XX. El XXI se inicia con una duda, saludable, respecto de esa racionalidad. Pero no somos capaces todavía de generar una razón más comunicativa, más ética, ¿por qué? Porque ese tipo de razón necesita de un uso, de un hábito, y la habíamos recluido en exceso en el ámbito privado. La ética del siglo XIX y del XX había quedado recluida a lo personal casi como lo religioso. Cuando nos movíamos en el ámbito de lo mundial aparecía la política, con una razón estratégica y desde la soberanía nacional. En estos momentos, precisamente las nuevas tecnologías declararon obsoletas estas categorías individualizadas y sin fines, pero aún no hemos generado unas nuevas. Uno de los grandes desafíos, entonces, es generar una ética, una macro-ética mundial de responsabilidad solidaria, como dijo Apel.

¿En qué apoyar esa ética?, cuando también se ve un amplio secularismo, y una cierta idea de que todo está permitido…

Ya a partir de la segunda mitad del siglo XX está más claro que hay un reto fundamental que es de orden ético, no religioso, pero no a-religioso, ni contra-religioso. Tenemos que cimentar esta ética en un concepto de justicia, de igualdad de oportunidades. Yo optaría pues por una fundamentación comunicativa-dialógica, de la persona como un ser capaz de defender argumentativamente sus intereses. Pero me bastaría con que estuviéramos de acuerdo con un consenso fáctico más modesto de que los derechos humanos son bienes universales prioritarios. Mientras el universo de las personas no goce de esos bienes prioritarios, todo lo otro resulta secundario. Yo fundamentaría esa ética en unos derechos humanos, ya sean jurídicamente reconocidos o no.

¿Pero la concepción de derechos humanos nace desde una perspectiva occidental y hay países que aún no los suscriben, o bien, los derechos pueden tener diferente valor de acuerdo al contexto cultural en que se apliquen?


Sí, está claro. Un ejemplo de ello es que todavía no nos ponemos de acuerdo entre Estados Unidos y Europa, si el derecho a la salud lo es o no. Para Estados Unidos no lo es y 30 millones de sus ciudadanos no tienen asistencia sanitaria universal como un derecho. Sería entonces bueno empezar por algunas afirmaciones sobre el tema de los derechos humanos. La primera, que los derechos humanos efectivamente tienen un origen histórico: emergen en Europa, fruto de una guerra. Pero eso es una cuestión contingente. El hecho de que de Europa salgan los derechos humanos, no la hace superior en poder ni «europeiza» esos derechos. Lo que hay que hacer es un análisis más filosófico a nivel mundial respecto de qué tipo de derechos estamos dispuestos a universalizar, y si estamos dispuestos a asumir las consecuencias de universalizarlos. Si decimos, por ejemplo, que el acceso a la vivienda digna es un derecho, entonces habrá que estar dispuestos a que todo el mundo tenga una casa, y a lo mejor el sistema no da para todo el mundo, o habrá que reducir los metros de vivienda. Habrá que replantearse en serio, cuáles son los derechos que consideramos prioritarios, fundamentales, y asumir la universalización de las consecuencias que implique universalizarlos. A partir de allí, hacer un ejercicio de priorización.

¿Pero cómo llegar a esta priorización con las diferentes visiones de valores que emergen de los respectivos contextos culturales?


Creo que pasa por institucionalizar organismos mundiales, políticos y éticos, además de dotarles de competencias concretas.

Pero ya existen organismos internacionales que se han visto sobrepasados por los intereses particulares de algunos países más poderosos, ¿qué legitimidad puede tener nuevas organizaciones supranacionales?

Claro, es que ahí aparece un tema de legalidad, de validez y legitimidad. Es que en una situación como la que planteo, estaríamos todos de acuerdo en que el derecho internacional es superior al nacional. Actualmente estamos de acuerdo en la teoría, pero en la práctica no cedemos porque seguimos con esta inercia de la política económica nacional. Pero el hecho de que cada vez sea más difícil mantener los argumentos de legitimidad en categorías obsoletas, es un avance. Tengo la sensación de que este tipo de argumentos que apelan a la soberanía nacional, cada vez más están quedando obsoletos, y por ello, hay que institucionalizar nuevos organismos. Creo que las nuevas tecnologías no pueden evitarnos la institucionalización.

¿Por qué?


Las nuevas tecnologías tienen que garantizarnos representatividad. Un cúmulo de emails reclamando una manifestación o la dimisión de alguien, tiene que ir respaldado por fuentes de información, y por tanto, se requiere la institucionalización de la democracia. El peligro de las nuevas tecnologías es que puede movilizar muy rápidamente a mucha gente sin tomar una pausa y requerir un proceso de análisis de las fuentes de información. Las nuevas tecnologías tienen mucho que hacer a la hora de denunciar las grandes injusticias y de reclamar más información. Pero de ahí a suplir las instituciones políticas, no.

En ese sentido, el poder ligado a esta institucionalidad, no va en contra del nacimiento de un poder más difuso, o un contra-poder. ¿Las NNTT podrían dar poder a quienes no detentan tanto poder?

Sí. De hecho creo que sí que se puede hablar de que las nuevas tecnologías permiten dar mayor cuota de poder a quienes tienen menos cuotas de poder. Hay que aclarar que los que «no» tienen poder, no tienen acceso a las nuevas tecnologías, por lo tanto, la Red sólo mejora las cuotas de poder de quienes tienen acceso a estas NNTT. Pero, el poder tiene que ser proporcional a la responsabilidad. Un ejemplo de esta mayor cuota de poder lo podemos ver respecto del colonialismo musical o literario: uno no acaba comprando los libros que quiere comprar, sino los libros que las editoriales publican. Actualmente los escritores buenos no se ven condenados al silencio porque pueden «colgar» sus escritos en la Red, y en ese sentido, se les brinda más cuota de poder que antes. Lo que no creo es que se pueda suplir la democracia representativa institucionalizada mediante nuevas tecnologías, porque siempre se requiere saber quién está detrás de la información. Lo que me da miedo de la Red, insisto, es la rapidez con la que una información se puede divulgar, puede movilizar y hacer mucho bien, pero también, mucho mal.

¿Cuál es su opinión respecto del tema de la distribución de poder y el acceso a las nuevas tecnologías a nivel mundial, sobre todo cuando los sectores más empobrecidos asisten a una nueva brecha social, que es digital?


Me parece que la brecha digital es otro reflejo más de una brecha con mayúsculas. La brecha digital no es una nueva brecha, es otra de las características de la gran brecha que hay entre pobreza y riqueza. La brecha digital se podría entender de dos maneras: una, como un reflejo más de las grandes brechas de riqueza y pobreza, por lo tanto, no creo que se solucione nada, trabajando la brecha digital si no se trabaja la brecha social. No creo que esta brecha social se solucione dando ordenadores a ciertos países; no se pueden sustituir determinadas políticas previas a la brecha digital. Segundo, la brecha digital seguirá siendo brecha porque muchas personas no tienen estructurado el cerebro para acceder a la información. Si las personas no tienen un cerebro estructurado, ordenado y maduro para saber discernir respecto de la información recibida, seguirá habiendo brechas.

¿Las comunidades virtuales, los nuevos movimientos sociales, o el nuevo activismo político-difuso, pueden dar una idea de una emergencia de una contra-opinión a la idea de pensamiento único y hegemónico?


Creo que las nuevas tecnologías permiten democratizar el acceso a la información, y su divulgación. Por ejemplo, si una empresa mediática decide que no es noticia un suceso, una persona que haya sido espectadora de ese suceso, puede hacer que sea noticia simplemente «colgándolo» en la red, asumiéndose responsablemente como fuente de información fidedigna. Entonces sí que se puede hablar de contrapoder. Pero, por otro lado, hay que tener claro que el poder tiende a perseverar en su ser, por lo tanto, el poder quiere poder. Acceder a cuotas de poder también en el contrapoder, lleva continuamente ese peligro. El contrapoder que puede fomentar las nuevas tecnologías, puede posibilitar el pluralismo, la diversidad de perspectivas, pero tendría que presentarse abiertamente, con sus dudas para ganar legitimidad. Para ser un contrapoder tendría que asumirse, paradójicamente, como poder, y asumir que en ello, tiene el peligro de caer en el poder que denuncia, y tendría que criticar desde una plataforma positiva, mostrar sus cartas, sus propios intereses. No hay que pensar que el contrapoder es la alternativa al poder. El contrapoder es otro tipo de poder, que tiende a la misma dinámica.
 
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red. Ayúdanos, Dios te lo recompensará.
DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
 
     Herramientas del Artículo:
Arriba
.
Ver más artículos del tema
.
Preguntas o comentarios
.
¿En donde estoy?
.
Hacer un donativo
Envíalo a un amigo
.
Formato para imprimir
.
Descargar en PDF
.
Descargarlo a tu Palm
.
  Suscripción canal RSS

Escribir un comentario sobre este artículo

 Nombre

 Email Formato invalido. (no será publicado)

 País

Comentario




* Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.

 
Inicio | Secciones | Comunidades | Servicios | Consultorios | Alianzas | Foros | Contacto
Servicios por email Servicios por email
Foros Foro para comunicadores católicos
Mapas Mapa de Comunicadores católicos
Opiniones ¿Qué opinas de Catholic.net?
Comentarios Comentarios al editor de esta sección
Biblioteca Documentos de apoyo de Comunicadores católicos
Preguntas frecuentes Preguntas Frecuentes
Chat Chat
Donativos Hacer un donativo
¿Qué ofrece la Comunidad de Comunicadores Católicos?
El Papa y los Comunicadores Católicos
La Iglesia y los Medios de Comunicación Social
Ética de la Comunicación
Valores y virtudes del Comunicador Católico
Internet y Nuevas Tecnologías
La Iglesia e Internet
Ética y Cultura Informática
Red Informática de la Iglesia AL RIIAL
Sociedad e información
Nuevas tecnologías
Weblogs Católicos
Sitios Católicos
Agencias Noticiosas Electrónicas
Videojuegos y software Católicos
E-learning, Educación en línea
Medios Impresos, Libros y Revistas
Nuevas Formas de Comunicar a Dios
Cine, Teatro, Música, Arte y Cultura
Radio y Televisión
Líderes Católicos de Opinión
Temas a Debatir entre Comunicadores Católicos
Guía de Medios
El Comunicador Católico y su Formación
Miembros Destacados de la Comunidad
Noticias de los Miembros de la Comunidad
Lista de correo
Boletín semanal con artículos, reportajes y entrevistas especializados en ética de la comunicación y Nueva Evangelización en Radio, Prensa, Televisión, Cine e Internet.

Suscribir
Cancelar suscripción
Consultores de la comunidad
Dudas, consejos y asesorías sobre el uso ético de los medios de comunicación a la luz de la doctrina de la Iglesia y su aprovechamiento para el progreso de la sociedad
Ver todos los consultores
Apoyan a la comunidad
Ediciones Ana B
Instituto Superior de Catequesis Argentino
Libreria Católica La Inmaculada
Internet para la Evangelización
Anunciar.org.ar

Ver todas las alianzas que apoyan a la comunidad

Eventos de la comunidad
TARDE DE TALENTOS
TARDE DE ALABANZA Y SANACIÓN
Ver todos los eventos

Encuesta
¿Qué debemos esperar de las Facultades Católicas de Comunicación? (Opción múltiple)
Que forme comunicadores éticos
Que prepare profesionales de calidad
Que egresen comunicadores que transformen la cultura
Que salgan innovadores en contenidos para medios e hipermedios
Que dé cuenta de la ausencia de Dios en los medios de comunicación
Que restaure el sentido religioso simbólico de objetos y eventos en la esfera pública
Que impulse una vida académica que armonice fe y razón
Que sus egresados den testimonio de coherencia entre palabra y acción
Que ofrezca una sólida base antropológica para que la ética emerja de una visión integral del hombr
Que impulse la maduración de un filo-humanismo tecnológico
Que promueva la inculturación y adaptación a través de los medios de comunicación
> Ver resultados
> Ver todas las encuestas
Foro para comunicadores católicos
¡Participa!
 |   Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Política de privacidad   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
© 2009 Catholic.net Inc.
Todos los derechos reservados
El lugar de encuentro de los católicos en la red