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| Lo específico de un “foro católico” |
Internet ofrece la posibilidad de comunicaciones múltiples, interactividad, diálogo. Una
concretización de ello la encontramos en los foros y los
chats, así como en blogs (personales o de instituciones) abiertos
a la participación de los lectores.
Fijémonos en los foros. Permiten
un diálogo ágil y variado sobre una gama enorme de
temas, con interlocutores que, por compartir un mismo idioma y
unos intereses comunes, pueden participar activamente.
Aquí entra nuestra pregunta: ¿habría
algo específico en un foro que pretenda ser católico para
que sea realmente “católico”?
La respuesta no resulta fácil, porque cada
foro existe y plasma su fisonomía desde los foristas. Entre
ellos, algunos participan de modo honesto y educado. Otros buscan
simplemente reírse de los demás o “reventar” las conversaciones. Otros
tienen mucha preparación pero malas formas sociales. Otros son educados
y tienen buena voluntad, pero pocos conocimientos y, en ocasiones,
una gran confusión mental. Otros redactan de modo claro e
inteligible, mientras que no falta quien escribe de modo críptico
o con muchísimos errores.
Entre quienes participan en foros católicos, encontraremos
a foristas que conocen bien su fe, otros con un
barniz catequético muy frágil y muchas ideas confusas, otros con
errores doctrinales más o menos graves, otros con dudas sobre
su fe, otros con actitudes contrarias a la moral cristiana,
otros con problemas serios (de tipo psicológico, personal, familiar, social)
que difícilmente pueden ser tratados en un espacio público como
lo es un foro de internet.
Si la dirección del foro
no “selecciona” a sus foristas (y muchos foros no lo
hacen), el ambiente depende casi por completo de los que
participan. Entre ellos, algunos tendrán más tiempo y más recursos
para aportar, por lo que podrán “dominar” en las conversaciones
y darán al foro un color propio según sus ideas
y su modo de ser. Así, tendremos foros (o periodos
de tiempo más o menos largos) donde dominen los temas
sociales y políticos, o los temas litúrgicos, o los temas
dogmáticos, o los temas de moral sexual y familiar, o
los temas anecdóticos, o los temas de mística, etcétera.
Igualmente, los
foristas “dominantes” orientarán el clima general de foro: más sereno
o más agresivo, más alegre o más serio, más tolerante
o más lleno de insultos.
Corresponde a la dirección del foro
y a los moderadores buscar caminos para que se cree
un buen ambiente. Para ello, es importante invertir tiempo en
formar a los foristas más capacitados e interesados, de manera
que puedan participar cada vez mejor y crear así un
clima sano, cordial, acogedor. A la vez, hay que saber
detectar y aislar, o incluso expulsar, a aquellos foristas que
fomenten un ambiente negativo, que desprecien o insulten a otros
foristas o a personas de la vida pública, que violen
continuamente las reglas del foro. Querer mantener un foro sano
con personajes agresivos (con “trolls” o figuras parecidas) resulta casi
imposible.
Como dijimos, el ambiente del foro depende de los foristas.
Por eso, la segunda reflexión nos lleva a preguntar cuál
sería la actitud correcta y el modo de participar que
refleje el que un forista es verdaderamente católico.
Hay tres ideas
que resultan básicas, que valen para el forista y, si
él las cumple, valen para el foro: caridad, sana doctrina,
adhesión al Papa y a los obispos.
Empecemos con la caridad.
Lo más contrario al cristianismo es la soberbia, el insulto,
el discutir por discutir, el rencor, el odio, el deseo
de venganza. Sería muy triste encontrarse en un foro católico
con foristas que, amparados en el anonimato de un “nick”
o sobrenombre, caigan en actitudes tan antievangélicas.
En cambio, el ambiente
de un foro llega a ser verdaderamente católico cuando hay
algo más profundo que el respeto: amor. Por amor el
forista católico busca cómo entender al otro, le da opción
para corregir posibles errores, le ayuda para que avance hacia
la verdad, le ofrece su amistad profunda y sincera, se
esfuerza por interpretarlo de la mejor manera posible y con
el máximo respeto hacia su persona.
Es normal que algunos temas
generen tensiones o que uno sienta bullir la sangre ante
la obstinación de un participante, incluso ante la malicia de
algún forista que busca sólo crear mal ambiente. En esos
casos, una actitud serena y digna ayuda mucho más a
ganarse los corazones y a crear un clima diferente que
una respuesta dura y condenatoria, a veces llena de agresividad
o de odio, que sólo sirve para empeorar el clima
y para provocar en muchos lectores una profunda pena al
leer ciertas participaciones en un foro católico.
La segunda idea: la
sana doctrina. En la situación actual, hay católicos que tienen
una formación en su fe más o menos mediocre, mezclada
muchas veces con elementos culturales y con lecturas que han
provocado un sincretismo extraño a la fe católica. Otros han
recibido una información distorsionada, y piensan y participan según ideas
liberales, “progresistas”, marxistas, etc.
Al leer ciertas participaciones se perciba una
profunda falta de catequesis de base y una confusión intelectual
que permite juntar, por ejemplo, el Evangelio con tradiciones budistas
o escritos de Freud, en un coctel peligroso en el
que al final el dogma de la Trinidad se mezcla
con ideas vagas sobre la reencarnación, donde después de la
misa hay tiempo para leer el horóscopo, donde uno reza
a la Virgen y lee obras del New Age...
Por eso
resulta tan importante contar con foristas bien preparados, a los
que también les caracterice una actitud respetuosa y llena de
caridad cristiana. Con esa actitud podrán tender la mano a
quienes entran al foro con buena voluntad y con dudas
o confusiones que empiezan a superarse, principalmente, desde la ayuda
de Dios, pero también con la acción de foristas que
conocen y viven la fe católica.
La tercera idea que caracteriza
al buen forista y al buen foro católico es la
adhesión al Papa y a los obispos, es decir, al
Magisterio católico.
Un forista deja de ser católico si el criterio
último de las propias afirmaciones no es la verdad de
la fe tal y como la exponen y enseñan el
Papa y los obispos, sino criterios personales, o modos extraños
de leer la Biblia, o la adhesión a algunos concilios
y el desprecio hacia otros concilios, etcétera.
El forista católico actúa,
ciertamente, como individuo particular, como miembro de la Iglesia que
debería ser fiel a la doctrina católica y vivir la
caridad. Sus actos, sus aportaciones, no reflejarán la belleza del
catolicismo si se aparta de los dogmas, si pisotea la
caridad, si critica y desprecia las enseñanzas del Papa y
de los obispos.
Entonces, ¿qué sería lo específico de un “foro
católico”? Lo específico sería la presencia de un buen número
de católicos que amen a Dios, que conozcan su fe,
que vivan el mandamiento de la caridad. Foristas que sepan
evitar “discordias, envidias, iras, disputas, calumnias, murmuraciones, insolencias, desórdenes” (cf.
2Co 12,20). Foristas que huyan de “discusiones necias, genealogías, contiendas
y disputas sobre la Ley, porque son inútiles y vanas”
(Tt 3,9). Foristas que se dedican a lo esencial, que
saben edificar, con su buena conducta, incluso a los que
critican a la Iglesia. Lo cual implica, entre otras cosas,
que el forista católico sea ejemplar en el cumplimiento de
las reglas y en el respeto a los moderadores, en
el lenguaje correcto y en la educación al tratar con
todos.
Foristas, en definitiva, que sepan dar razón de su esperanza,
con “dulzura y respeto”, con una “buena conciencia”, de forma
que “aquello mismo que os echen en cara, sirva de
confusión a quienes critiquen vuestra buena conducta en Cristo” (1Pe
3,15-16).
Vale para los foristas católicos lo que san Pablo pedía
a los cristianos de Éfeso: “No salga de vuestra boca
palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según
la necesidad y hacer el bien a los que os
escuchen. No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el
que fuisteis sellados para el día de la redención.
Toda
acritud, ira, cólera, gritos, maledicencia y cualquier clase de maldad,
desaparezca de entre vosotros. Sed más bien buenos entre vosotros,
entrañables, perdonándoos mutuamente como os perdonó Dios en Cristo” (Ef
4,29-32).
No es correcto concluir sin hablar de la acción del
Espíritu Santo en las almas. El forista católico buscará tener
un corazón orante, capaz de abrirse a Dios antes de
participar y poner sus ideas en el foro, y capaz
de descubrir la acción del Espíritu en el corazón de
los demás foristas.
Es cierto que a veces notará, con
tristeza, cómo hay almas encerradas en sus ideas, incapaces de
abrirse a Cristo y a su Iglesia. Pero también percibirá,
con profunda alegría, que otras almas se abren, poco a
poco, hasta llegar a dar un “sí” sincero a Dios
en sus vidas. Lo cual sería la mejor señal de
que un foro es, realmente, católico... |
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