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| Contextos en movimiento: ítems de la Generación My Social Media |
Infancias definidas por los nuevos medios; tecnologías digitales que saturan
el entorno; mayor engranaje de medios; la fragmentación de las
audiencias, los micro nichos, contenidos bajo demanda, móviles y remezclables;
mayor influencia de las tecnologías digitales en la cultura juvenil;
usos cada vez más individualizados de la tecnología para fines
aparentemente colectivos; espacios mediáticamente ricos; multi-tasking y procesos paralelos; el
marketing integrado y la intertextualidad transmedio; intensificación de relaciones interpersonales
fuera de los entornos familiares; posibilidad de producir contenidos
propios y conexión con las audiencias desconocidas y distantes pero
social y digitalmente amalgamadas; dispositivos portadores de relatos, fantasías, imágenes,
simulacros que operan desde la signocracia; medios viejos que se
complementan con los nuevos y que aumentan las posibilidades... (Anderson,
2007, Tapscott y Williams, 2007, Buckingham, 2008, Snyder, 2004).
Sin lugar
a dudas, más allá de las grandes innovaciones en las
interfaces, los grandes movimientos hipermediales los estamos viviendo desde los
tenores, desde los motivos, desde las clases de personas que
usan las tecnologías y los contextos en que lo hacen.
Quizá la gran revolución digital la estamos viviendo más en
la transformación de las audiencias que en las plataformas, dispositivos
y herramientas.
Facebook, que se ha colocado como el rey
de las redes y las comunidades virtuales masivas ha captado
con suma rapidez las variables esenciales de estos contextos en
acelerado movimiento. Don Tapscott y Anthony Williams ya planteaban desde
su texto Wikinomics (2007) cómo cada vez estaríamos más inmersos
en estructuras económicas, políticas, sociales y sobre todo tecnológicas que
posibilitarían mayor apertura, interacción entre iguales, intercambio, colaboración y acción
global.
Facebook, el gran juguete de la era de la
participación, ha permitido en su arquitectura abierta, creativa, flexible, expansiva,
autogestionable, autoselectiva, coordinada y autoorganizada el intercambio de recursos, servicios,
bienes, productos, conocimiento, experiencias, relaciones y amistades. Siendo el gran
capital digital de esta herramienta la hiperconexión participativa de saber
agregado y multitudinario.
La interconexión de inteligencias, experiencias, actitudes, identidades y
relaciones simbólicas es parte del corazón del espacio privado que
reclamaban tanto los nativos, los colonos, los migrantes y los
misioneros digitales.
En ese lugar retórico como bien pudo llamarlo
Nicholas Burbules (2004) por su arqui-naturaleza socialmente íntima, incluyente, referencial,
subjetivamente semántica y reveladora y por la capacidad que ofrece
para descubrir conexiones significativas y percepciones novedosas; posibilita las manifestaciones
públicas de identidad para intercambiar afectos, compartir intereses, validarse consensualmente,
ganar legitimidad, renegociar definiciones, combinar medios y manipular la cultura.
¿Qué motivaciones impulsan a los usuarios de Facebook a aportar
su tiempo y sus talentos?, ¿qué encantos tiene esta red?,
¿qué empuja a las personas a vivir la experiencia de
los iguales? Entre el listado sin duda encontramos: el sentido de
pertenencia, la integración e interoperabilidad social; la diversión de socialización;
el seguir el ritmo del activismo social de otros usuarios;
la posibilidad de autoexpresión y generación de capital social digital;
la personalización de contenidos; la satisfacción que produce el intercambio
y la ética de compartir y experimentar la reciprocidad; la
legitimidad que ofrece el liderazgo, el reconocimiento y el credencialismo
entre los pares.
Modelando Mi Perfil Facebook ha contribuido a modificar la
presentación pública de la identidad de las personas y los
rasgos discursivos. En esta nueva definición de personalidades encontramos usuarios
con identidades multi-layers, desempeñando variedad de papeles que van desde
el representado ante la sociedad, en la intimidad, en el
lenguaje, en los ámbitos para-sociales, electrónicos, digitales y virtuales. Mismos
que pueden darse en modalidad sincrónica y relacional.
La
construcción del yo digital en Facebook, deriva del lenguaje, de
la comunicación compartida y artifactual, de la transmisión y negociación
de ideas, actitudes sígnicas y conductas paralingüísticas. Erving Goffman (1987)
habla del humano como construcción interactiva al negociar, marcar y
posicionarse discursivamente ante los demás. Estos actos de identidad fragmentada,
hechos manifiestos y, la configuración de entornos cognitivos mutuos son
los que posibilita Facebook de ahí que se formen, valoren
y mantengan los vínculos.
En Facebook la información del sujeto en
comunidad es accesible, fácil de procesar y resultará relevante en
la medida que los usuarios aprendan a compensar (digital skills)
las pistas conversacionales de orden simbólico, sígnico y no verbal.
¿Desde
dónde logra esas habilidades expresivas? Retomando a Francisco Yus (2001)
podríamos decir que se dan desde: 1) la pertenencia y
adhesión a los grupos y comunidades donde compartirá ideas e
intereses; 2) el sistema de relaciones que establezca con otros
miembros; 3) los vínculos emocionales profundos; 4) el grado de
compromiso que manifieste; 5) las historias compartidas que les lleven
a intercambiar valores, preocupaciones, metas y símbolos; 6) el control
y distribución de bienes colectivos como podrían ser regalos, videos
y demás aplicaciones sociales; 7) la temporalidad de la interacción.
La ecología hipermedial que cohabita en Facebook permite el encuentro
mediado, la práctica compartida y el reforzar, revitalizar y expandir
la red de relaciones. La información contextual corpórea tan necesaria
en la interacción cara a cara, es sustituida por la
foto (Hidalgo, 2009) que puede ir de:
• la imagen anzuelo:
aquellas expuestas para captar la atención de otros y llamar
de inmediato a la invitación a que los agreguemos como
amigos;
• la imagen espejo: que nos muestra en modo transparente,
tal como son, detallando incluso virtudes y defectos de los
cuales también nosotros nos mofamos;
• la imagen simulación: los ubica
en una pose, nunca como son, pero sí como les
gustaría ser vistos
• la imagen escénica: ubicada en espacios de
representación, donde juegan un papel o rol con el cual
quieren ser asociados o identificados;
• la imagen emocional: la que
al igual que el emoticon alude al estado de ánimo,
en sí misma imagen señal de la cara oculta del
corazón;
• la imagen ilustración: caricatura desdibujada de uno mismo, porque
es más fácil ser lo que otros han sido;
• la
imagen ausente: los que están sólo ocupando el espacio virtual
como extensión del espacio fuera de línea, pero no pretenden
abrirse a nuevas amistades, sólo ante aquellos que dicen conocer;
•
la imagen nostalgia; que esperan de la red un punto
de reencuentro y concluir ahí lo que no pudieron terminar
de decir en el pasado;
• la imagen familia; que nace
de la experiencia compartida con otros llámense familia o amigos;
•
la imagen textual; en la que las grafías y los
tipos cierran el círculo lingüístico;
• la imagen sonora; con la
que el interlocutor establece ecos simbólicos paralingüísticos;
• la imagen hipertextual;
que remite a otros discursos grupalmente significativos;
• la imagen intertextual;
autoreferencial y que lleva al visitante a la exploración e
inmersión en otros intereses que desea el autor hacer evidentes.
La
revelación al otro en Facebook no basta, por ello se
busca en todo momento humanizar el espacio subrayando elementos esenciales
de la vida para dar la sensación de un co-habitar,
de la sensación de vecindad y familiaridad, del encuentro ocasional.
La
economía del movimiento Para“vivir en comunidad”en el corazón de Facebook la
confianza, la cooperación, la legitimidad, la lealtad, la expresión y
la expresividad gráfica son vitales.
Twittear, actualizar el estado, modificar
constantemente la imagen del perfil, dar un toque, invitar a
eventos, enviar un saludo de cumpleaños, compartir enlaces, sincronizar el
estado con Blip.fm, Blip.tv y otras aplicaciones sociales, enriquecen simbólicamente
la extensión de la persona real y posibilitan tanto el
diálogo interactivo textual sincrónico como el asincrónico.
Ananda Mitra (1997: 59)
afirma:“los textos intercambiados en Internet son artefactos que mantienen a
las comunidades virtuales unidas, así como indicadores de qué dirección
están tomando. Las identidades dentro de la comunidad se producen
sobre todo por la forma en la que los participantes
se presentan, ellos mismos, dentro del discurso. En consecuencia, la
naturaleza textual de las comunidades virtuales es su rasgo más
sobresaliente”. Es pues el texto, reforzado con la imagen, el
sonido y el video que se explicita la identidad del
facebookero para dejar de ser una fabricación intelectual descorporeizada y
pasar a ser un sujeto encarnable.
La interacción conversacional
y el involucramiento en ella hace presente a los interlocutores
sin importar en qué parte del mundo se encuentren. Las
meta-representaciones producto de todo este intercambio dinamizan al individuo y
unifican los 3 modalidades del yo virtual de Steven Jones
(1997): el yo sentado frente a la computadora; el meta-yo
que se presenta en el medio virtual y perciben los
demás; y el yo metaficcional que opera como un
yo alternativo dentro de los límites de la realidad conversacional
y que juega a ser el que se manifiesta.
Este
jugar al yo, al nosotros, al ustedes y ellos, finalmente
termina proporcionando significados, valores y sentidos. Roger Silverstone (2004) vincula
este proceso con el seducir al espíritu y cautivar el
intelecto situándose al centro de nuestra capacidad o incapacidad de
comprender el mundo en que vivimos, reflexionar sobre el otro
y entenderlo.
Facebook y sus herramientas pasan a ser para los
nativos digitales en continuidades del habla, en modelos de lo
que somos.“Los actos y los acontecimientos, las palabras y las
imágenes, las impresiones, las alegrías y las aflicciones, e incluso
las confusiones, resultan significativos en la medida en que pueden
relacionarse entre sí dentro de algún marco a la vez
individual y social”(Silverstone, 2004: 27).
Seguir al otro implica rastrear
cómo participan en la vida social y cultural fuera de
línea. Por ello Facebook es seductor y adictivo; por su
capacidad de circular los significados de un texto a otro;
de un discurso a otro; de una representación a otra;
de un acontecimiento a otro. Adicción que se va
concretando e intensificando en la medida que el usuario se
acostumbra a recibir respuestas cada vez más rápido y por
mayor número de gente.
Yo soy mi Facebook El texto como
cuerpo; el texto como representación; el texto como mediador; el
texto como conciencia, el texto como existencia. La conexión entre
texto, imagen, ojo y memoria, es la conexión de sentido
entre los hablantes en la red.
Esta dimensión figurativa es
una dimensión existencial. Somos información, estructura y narrativa. Somos en
la mente del otro, la corporeización de todo lo que
aparecen en el perfil. Facebook nos propone, dibuja y materializa
desde la mímesis que posibilita el texto. Si la mímesis
es actuación vaya manera de actuar en el mundo. Ya
lo decía Goffman (114):“en esos escenarios en los cuales hacemos
lo que hacemos como exhibición, para impresionar a otros y
definir y mantener nuestra auto-percepción, un sentido de identidad; escenarios
que a su turno dependen de los bastidores donde, invisibles
para nuestra audiencia prevista, podemos preparar el maquillaje y la
transformación”.
Para quien Facebook es la vida, la conexión es indiscutible
y comprometedora y se vuelve tan real como lo real,
dado que el mundo en el que vive es parte
del mundo que construye. El texto como interfaz en el
imperio de lo visual conecta la vida social con la
vida de significados. La feudalización de Facebook por parte
de los nativos digitales no sólo está dada por los
entornos de consumo, sino como un reclamo de espacios donde
se concrete lo mediáticamente público y privado.
Estar siempre disponible en
ese pequeño“rincón del mundo”-hoy primer universo para la Generación My
Social Media- los hace sentir en casa, en un mundo
donde los sin techo son los que se han quedado
fuera de la aldea digital.
Referencias Aguilar García, T. (2008) Ontología
Cyborg: el cuerpo en la nueva sociedad tecnológica. Barcelona: Gedisa. Anderson,
C. (2006). La Economía Long Tail: de los mercados de
masas al triunfo de lo minoritario. España: Tendencias editores. Buckingham, D.
(2008). Más allá de la tecnología: Aprendizaje infantil en la
era de la cultura digital. Buenos Aires: Manantial. Burbules, N. (2004).“La
red como un lugar retórico”en Snyder, I., Alfabetismos digitales: comunicación,
innovación y educación en la Era electrónica. España: Ediciones Aljibe Goffman,
E. (1987). La presentación de la persona en la vida
cotidiana. Buenos Aires: Amorrortu. Hidalgo, J. (2009). La poética de Facebook,
ante la caverna digital. Recuperado el 9 de mayo de
2009 en: http://www.facebook.com/note.php?note_id=66179470139 Jones, S. (1997). Virtual Culture: identity and communication
in cybersociety. USA: Sage Publications. Mitra, A (1997) “Virtual commonality: Looking
for India on the internet”. En Jones, S. Virtual
Culture: identity and communication in cybersociety. USA: Sage Publications Tapscott, D.,
Williams, A. (2007). Wikinomics: La nueva economía de las multitudes
inteligentes. Barcelona: Paidós. Tubella, I., Tabernero, C. & Dwyer, V. (2008)
Internet y televisión: la guerra de las pantallas. Barcelona: Ariel Silverstone,
R. (2004) ¿Por qué estudiar los medios? Buenos Aires: Amorrortu. Snyder,
I. (2004). Alfabetismos digitales: comunicación, innovación y educación en la
Era electrónica. España: Ediciones Aljibe Watts, D. (2006) Seis grados de
separación: la ciencia de las redes en la era del
acceso. España: Paidós Yus, F. (2001). Ciberpragmática: el uso del lenguaje
en internet. Barcelona: Ariel. |
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