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Autor: Jorge Alberto Hidalgo Toledo Lecturas sociales
Reflexiones sobre el futuro de la lectura y el impacto de las tecnologías de información
Lecturas sociales
Preguntas de código abierto en espera de respuestas sociales
Mirar,
ser mirado. El otro y su condición significante; el otro
como mi gran significado. Pensar y reconfigurar la vida en
tiempo real a través de la mente colectiva y las
ideas que se entrelazan las unas con las otras; entrando
y saliendo de la red. Condicionando la propia cognición al
acto puro de teclear, mirar, postear, linkear y ser seguido
para regresar, después, todo de donde vino: la red misma.
He aquí un cúmulo de interrogantes (como todo lo que
se condensa en la nube de internet) que no esperan
respuesta, sino respuestas, contribuciones, miradas nuevas, muchas mentes que las
tomen como suyas y quieran responderlas, en la soledad de
una bitácora en línea, en el telar de las arañas
de Google, en la complejidad de la paja del nido
de Twitter. Preguntas de una siniestralidad colectiva; temas abiertos para
una discusión sin fin. Social Readings En el principio el movimiento; la
gesticulación como acto primario de significación social, de valor para
el otro. Tomar la piedra y arrojarla sobre el mamut
para que el golpe derive en alimento, en manifestación solidaria
de sobrevivencia. Un guiño, una señal y todo cobra sentido.
La comprensión del otro, de cada uno de mis actos;
la comprensión del otro por la empatía de necesidad. Y
vino el signo. La representación mental, fuera de la mente
misma. Círculos, espirales, líneas punteadas que grabadas en la roca,
la madera y las paredes de más de una caverna
permitían guardar historias, recordar cada instante de la vida misma,
lo que para la comunidad tenía sentido y debía permanecer
para la posteridad. El habla: museografía efímera del devenir humano;
virus que se extendió por las praderas del áfrica septentrional
modificando el rumbo mismo de la historia, del hombre y
sus consecuencias: la civilización.
La antropogénesis es la génesis misma
del acto comunicativo. La evolución del hombre es la evolución
de sus formas expresivas, cognitivas y socializadoras. La invención de
la escritura y el tatuar el mundo de expresiones, formas
estructuradas del pensamiento, narraciones, pulsiones y lágrimas rodantes que desenrollan
lo leído. Que dejan testimonio de lo que la letra
puede hacer en cada alma que le cobije.
Y con
la imprenta llegaron también los profesionales; los instruidos, la lectura
como acto solitario; la escritura como acto social. De esa
cultura derivada nos llega el libro. El compañero de la
soledad de muchos, el instructor de pueblos y naciones;
el propagador de las libertades; el ansiolítico de los que
sufren por las noches y no tienen idea de a
quién hablar.
La lectura madre de toda metáfora, es metáfora
en sí misma del sacrificio, de la acción económica, de
la hostilidad del enemigo, de la iniciativa productiva, de la
creatividad inspiradora, del comportamiento socialmente aceptado y narrado. La era
de la lectura fue la era de la visión, del
danzar con la vista, del sustentar la propia vida en
el personaje ajeno. El libro como plataforma moral ha sido
el sustento de muchas vidas. La escritura, siempre como trabajo
derivado, del ver, leer y repensar, intentó romper la visión
de élite “democratizando” la posibilidad del contar historias. La escritura
y la lectura conectaban al uno con el otro. Y
de ese diálogo florecieron las culturas. La cultura del Read/Only
(RO) como le llama Lawrence Lessig (2009) al simple consumo,
a la lectura básica de lo acontecido, de lo escuchado
y representado; la experiencia pasiva. Leer en esa era, implicó
una alfabetización visual, sonora, gráfica y táctil para decodificar la
letra, la imagen, el sonido, la música y la experiencia
artística. Así la letra impresa compitió con los sistemas electrónicos
de transmisión.
La incursión de internet en nuestras vidas posibilitó
el nacimiento de la cultura Read/Write (RW) (Lessig, 2009), una
cultura basada en el crear y recrear; en la remezcla.
Una experiencia más activa que permite la manipulación de aquello
que se consume. Y es que en la naturaleza de
lo digital se ubica el código que permite o no
su distribución y/o redistribución. Ante ese cambio de cultura, aplicaciones
sociales como Blogger, Facebook, Netvibes y próximamente Wave de Google
posibilitan una ruptura: el paso de la lectura como acto
solitario a la lectura como un acto social. Leer en
la red se vuelve un acto colectivo y adictivo. Pareciera
que lo que importa, no es lo leído, sino: la
conversación que deriva de dicha lectura; quién lo lee y
cómo lo lee; las amistades que se generan tras la
lectura.
En la lectura social, el código es el otro.
La interacción, la multiplicación de ideas, la apertura de nuevos
canales, de nuevas agendas.
Ante esta lógica de movilidad digital
de ideas ¿cómo habrá de reconfigurarse el libro? La expectativa
natural de la espera para el acceso producto de la
lenta distribución ¿qué variaciones tendrá? Hoy ya estamos viviendo algunas
mutaciones: 1) La aparición de los sistemas de impresión bajo
demanda (www.lulu.com) ante la figura del prosumer y la reducción
de la brecha escritor profesional y el amateur, así como
la reducción de la cadena de producción; 2) la distribución
y venta electrónica para su lectura en tinta electrónica en
reproductores (E-readers) como el Sony Reader, el iRex iLiad, el
Jingke eREader, el Cybook, el Satr eBook, el FLEPIa, el
Philips Readius, el HP Ebook Reader, el Cool-er, el Slick
y el Kindle de Amazon que permiten la descarga de
más de 230 mil textos electrónicos en menos de un
minuto y el tener cada mañana la sindicación en tiempo
real de periódicos, revistas y blogs, así como conexión directa
a Wikipedia; 3) la multimedialidad que permite la inclusión de
audio, video, infografía, podcasts, videocast y audio-lectura del texto; 4)
el marcaje (bookmarking), notación y citación digital.
Sin lugar a
dudas, el libro tal y como lo conocemos está cambiando
y con ello nuestra experiencia de lectura. ¿En qué medida
cambiarán con ello nuestras experiencias cognitivas y nuestras formas de
aprendizaje?, ¿se limitará el acceso libre al material de lectura
o florecerán los agregadores gratuitos de e-books como hoy los
hay de revistas (www.issuu.com)?, ¿se motivará la lectura o sólo
la compra de dispositivos e interfaces?, ¿el infinito material de
lectura permitirá una nueva construcción personal?, ¿la abundancia de estímulos
visuales, el diálogo y la interacción tras la lectura acabará
con el hastío, aislamiento y ensimismamiento que vive el hombre
actual?
Hoy ya vivimos la lectura bajo demanda (http://www.amazon.com/Kindle-Books/b/ref=sv_kinh_1?ie=UTF8&node=1286228011); sin embargo,
más allá del modelo de negocio de pago por descarga
estamos por iniciar una era en que la conexión WIFI
posibilitará que con la lectura digital se dé la lectura
social y compartida y el surgimiento de lo que yo
llamaría los Clubs de Lectura de Fuente Abierta (Open Access
Reading Clubs); cafeterías virtuales en las que los lectores compartan
gustos, preferencias, intercambien citas, pasajes y momentos estelares que vivieron
durante la lectura y no sólo eso; podrán chatear, con
el autor, intercambiar impresiones y lecturas. Leer ya no será
lo mismo.
La Alejandría digital estará en la palma de
la mano. Junto a nuestro perfil y nuestro patrón de
navegación-lectura estarán nuestros contactos, nuestras recomendaciones, emociones y todo lo
que deriva de la lectura. La diferencia del papel revolución
a la pantalla digital, es que ahora todos sabrán qué
es lo que nos hace llorar. El habla como experiencia
instantánea y satisfacción inmediata es el corazón de la socialización
web. Leer, en esa modalidad, será la modalidad digital de
las charlas de café.
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