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Autor: Jorge Enrique Mújica, L. C. | Fuente: Conoze.com Libros y tiempo de descanso: ¿a quién pedir recomendación y qué cosas tomar en cuenta?
Jorge Enrique Mújica nos ofrece una guía para sacarle el máximo provecho a la lectura.
Libros y tiempo de descanso: ¿a quién pedir recomendación y qué cosas tomar en cuenta?
A medio mundo le ha pasado que en su afán
de conocimiento y sed de lectura ha acudido a otras
personas tratando de encontrar el libro que necesita. Otras veces,
quizá más de alguno se ha auto investido en perito
del mundo editorial y se ha dado a la tarea
de prescribir tal o cual lectura al que se acercó
pidiéndolo.
Consta que el amor de los libros es el amor
de la sabiduría. Pero también consta que no todo libro
es amable ni mucho menos que toda lectura, por el
hecho de serla, redunde en provecho del que la hace.
El
mundo de la lectura también tiene sus mecanismos. Quien desea
aprovecharla y sacarle beneficio debe ser consciente de que hay
que acercarse con la humildad del que sabe que no
sabe y que, sin embargo, por ese mismo hecho, ya
tiene buen trecho andado. Aprovechar y disfrutar una lectura presupone
una justa elección. En la elección radica el futuro como
lectores avispados o como absentistas literarios.
A la hora de pedir
u ofrecer recomendación sobre lecturas, se debe tener en cuenta
una serie de pautas que, poco a poco, se pueden
hacer hábito y ahorrar decepciones, desencantos o el rechazo a
este medio por el que se comunica el saber, se
alcanza el descanso o se edifica la vida. El que pide
la recomendación A. A quién se pide la recomendación No es discriminación
hacer una buena elección. Hay que apelar a quien conoce.
Al momento de pedir una recomendación no basta la buena
intención y humildad de la pregunta.
Es un hecho: no todos
están capacitados para recomendar un libro. Recomendar implica no sólo
la buena voluntad de hacerlo cuanto un bagaje de lecturas
fruto de un hábito adquirido durante años, acrisolado por la
riqueza de la experiencia.
Por tanto habría que considerar a
quién se acude para pedir consejo so riesgo de llevarse
una decepción.
En buena medida, una óptima recomendación también depende mucho
del solicitante. Éste debería ofrecer pautas de orientación que ayuden
al que recomienda a dar lo que busca. Dos coordenadas
importantes son ¿qué se quiere leer y para qué se
quiere leer?
Saber qué se quiere leer implica un mínimo de
nociones literarias; distinguir entre los diferentes géneros (cuento, novela, ensayo,
poesía, artículo, autobiografía, etc.). Tener claro para qué se quiere
leer es cobrar conciencia de que hay diferentes modo de
comunicar la sabiduría. No es lo mismo comunicarla de una
forma novelada y con palabras fáciles de comprender que ayudan
al descanso que de un modo más elaborado que acusa
poner una mayor concentración. Una lectura puede ayudar a profundizar
en un tema de interés de maneras diversas: haciendo descansar
o fomentando el meter todo nuestro ser en el estudio
de determinado argumento.
B. Quien da la recomendación La experiencia hace la
diferencia. Así como no es lo mismo que un catador
recomiende tal cosecha vinícola o vino, tampoco es lo mismo
que un experimentado sibarita lo haga de tal casa editorial
o título de obra.
Un avezado lector sabrá recomendar mucho mejor
que uno novel. Y es que aquél posee un bagaje
de géneros literarios y un discernimiento crítico de autores, argumentos,
casas editoriales, ideologías, etc. Pero posiblemente lo más rico de
una experiencia como la de los lectores consumados sea su
apertura a todo tipo de literatura, la ponderación, equilibrio y
mesura de sus juicios y su deseo por seguir creciendo
como lectores. Ya lo decía san Jerónimo: Crebrius lege, disce
quam plurima (Lee con bastante frecuencia, aprende lo que más
puedas; cf. Epist 22, 17).
Ciertamente el que recomienda un libro
debe ser muy consciente de que sus gustos no son
los del que pide la recomendación. Es un dato de
experiencia: lo que nos gusta no siempre es lo que
le gusta a los demás.
Para hacer una atinada recomendación es
de desear: B.1 Conocer el temperamento, personalidad y carácter del que
la pide. No es lo mismo recomendar un libro a un
temperamento apasionado que a un amorfo, como tampoco lo es
hacerlo para un sentimental que para un flemático. Las predisposiciones
e inclinaciones temperamentales son diferentes, la personalidad les matiza un
interés particular hacia determinados temas y el carácter les ayuda
diversamente a perseverar en la lectura de lo recomendado. Aquí
se presupone el conocimiento de los temperamentos. B.2 Las coordenadas para
la orientación del que recomienda. Ya habíamos tratado este tema antes
pero ahondemos más.
Cada vez que se pide recomendación de un
libro debería seguirse un para qué que oriente en la
recomendación. El motor que nos lleva a leer puede ser
distinto: unos buscan saciar una duda puntual, otros profundizar en
determinado argumento, algunos más pasar un rato agradable y otros
tantos descansar, investigar, estudiar, cumplir una tarea escolar, curiosidad, etc.
Un
libro de historia no es lo mismo que uno de
economía como tampoco es lo mismo una novela histórica que
la historia de la economía. Por tanto, mientras más al
detalle vayamos, más nítido y agradable será el encuentro libro-hombre.
Por
último, el que recomienda una lectura debe saber qué tanto
sabe el otro del argumento que está pidiendo consulta. No
es lo mejor dar la bibliografía de una excelente obra
cuando probablemente el que la recibe no tiene idea de
lo que va a leer. Pensemos, por ejemplo, en un
tema de historia: digamos —por mentar algo— la constitución del
Estado de Israel. Si antes no se tiene un contexto
general que ayude a ubicar el pasaje particular, será menos
comprensible e incluso desagradable posar los ojos por nombres, fechas
y hechos que no suenan a nada. En ese caso
es mejor ofrecer primero un libro de historia universal que
sepa ubicar al lector en el meollo de lo que
podrá aprovechar luego y comprender mejor.
Hay muchos que son amantes
de los libros, los leen y tienen bibliotecas completísimas de
ellos. Otros más sólo tienen las bibliotecas y viven en
el agobio de no poder dejar reposadamente sus ojos en
ellos. Aquí convendría aplicar aquella máxima que no debe desanimarnos:
si no puedes leer todo lo que tienes, basta que
tengas cuanto puedes leer.
La lectura es la comida del hombre
abierto a la erudición. Quien pide recomendaciones de libros denota
su disposición a acercarse a esa erudición a la que
naturalmente tendemos. Con lo hasta aquí expuesto de forma sumaria
bien se puede hacer una idea de qué es necesario
procurar y qué evitar al momento de pedir ayuda a
la persona adecuada. Sí, en buena medida, un pedir recomendación
es como una confesión y un ofrecerla como una absolución. ***
Lecturas
por internet Hay diferentes portales que ofrecen una amplia gama de
títulos, ya de forma gratuita, ya de adquisición a través
de una compra (con el oportuno envío de la copia
impresa a domicilio). Antonio González, numerario del Opus Dei, impulsa portales
como http://dudasytextos.com y http://relibros.org, desde donde es posible descargar una
buena cantidad de libros de actualidad e interés de forma
gratuita.
Otros portales ofrecen la posibilidad de compra. Partimos de la
número uno de las editoriales católicas: la Librería Editorial Vaticana
(http://www.vatican.va/roman_curia/institutions_connected/lev/index_it.htm).
Es la más completa no sólo por ser la editorial
oficial del Vaticano sino por el número de obras anuales
que edita, la altura y profesionalidad de los autores, la
calidad de los contenidos, lo óptimo del material, la diversidad
de idiomas y el impacto que tiene a nivel mundial
a través de las alianzas que realiza para la redistribución
de cada libro. La página de inicio está en italiano
y sólo ofrece la posibilidad de acceder a una parte
en inglés. No obstante, hay numerosos títulos en español. Además
edita pósters artísticos, calendarios y cuadernos.
Son numerosas las editoriales católicas
nacidas con el fin de impulsar la fe. Tras la
Librería Editorial Vaticana quizá la más importante sea la BAC
(Biblioteca de autores cristianos:
http://www.bac-editorial.com). Al entrar al portal encontramos
cinco pestañas en la parte superior (BAC, catálogo, novedades, compra,
contacta con nosotros) y seis a la izquierda (noticias, buscador,
distribuidores, descargas, enlaces y actualización) que facilitan enormemente la navegación.
La BAC está especializada en temas y estilos como ensayos,
documentos pontificios, espiritualidad, enciclopedias y santorales.
Otras excelentes editoriales son la
Editorial Universidad de Navarra (www.eunsa.es) que ha redoblado publicaciones en
campos como la filosofía y la teología; la Editorial Mandruvá
(www.hottopos.com) especializada en publicaciones de humanidades; la fundación Gratisdate (www.gratisdate.org)
quien produce obras católicas, las vende en España y las
dona en Hispanoamérica; Ediciones Encuentro (www.ediciones-encuentro.es), especializada en arte, literatura,
historia, teología, filosofía, economía y política; Ediciones Rialp (www.rialp.com) con
gran variedad de títulos; Ediciones Palabra (http://www.edicionespalabra.es/ ) enfocada a
la publicación de libros y revistas sobre formación humana y
espiritual; Ediciones Paulinas (www.san-pablo.com), Esfera de los libros (http://www.esferalibros.com) ;
Criteria club de lectores (www.criteriaclub.com) con muchas obras sobre actualidad,
ensayos, literatura, religión, educación, infantil, juvenil, ocio; Sígueme (www.sigueme.es), especializada
en temas bíblicos, teológicos, de espiritualidad y humanidades; Misión Multimedia
(www.misionmultimedia.com) que recoge gran cantidad de recursos desde materiales audiovisuales
hasta bibliográficos de gran calidad y Styria, quien se va
colocando en el gusto del público por la calidad y
profesionalidad de sus libros (http://www.styria.es).
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