La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Raúl Espinoza Aguilera | Fuente: Yoinfluyo.com Los peligros más frecuentes del periodismo
¿Cuáles son los peligros más frecuentes a los que se enfrenta el periodismo nacional? Descubre la respuesta.
Los peligros más frecuentes del periodismo
¿Cuáles son los peligros más frecuentes a los que se
enfrenta el periodismo nacional?
En primer lugar, dejarse llevar por el
sensacionalismo. Es verdad que es importante “saber vender” y que
el negocio informativo sea rentable, pero no por ello se
debe caer en el fácil alarmismo con un mero objetivo
mercantilista. Aunque de momento se venda bien el periódico, el
público sabe discernir y distinguir muy bien la prensa objetiva
del “amarillismo periodístico”.
En segundo lugar, el periodista debe ser un
incansable buscador de la verdad. Ésta es única, objetiva y
universal. El peligro es tender al relativismo y concluir cómodamente:
“no hay verdad absoluta; todo es relativo”. Cuando se sacrifica la
verdad para tener más impacto ante los lectores, se suelen
cometer graves injusticias. Por ejemplo, el dañar la imagen y
honradez de figuras públicas (de la política, del mundo artístico,
del sector empresarial, etc.), y añadir la manida frase: “De
fuentes bien informadas”; “en círculos cercanos a esta personalidad, se
comenta…”, y con esa muletilla se da pie a emitir
juicios sin fundamento, denigrantes o faltos de ética.
No menos grave
resulta la tendencia de algunos comunicadores que buscan, por ejemplo
en una entrevista, forzar las cosas para que “el entrevistado
diga exactamente lo que el entrevistador ya tenía previamente en
mente que afirmara”. Si no da resultado esta estrategia, entonces,
algunas veces se recurre a sacar una frase fuera de
contexto y tergiversar por completo una declaración. A esto no
se le puede llamar una labor de comunicación, sino manipulación
informativa.
Lo mismo sucede con las encuestas o sondeos de opinión.
Es común que se presente en algunos programas de radio
o de televisión una pregunta abierta a la participación ciudadana
en que la pregunta está elaborada de forma amañada para
que el entrevistado se confunda y acabe afirmando algo que
no pensaba decir o apoyar.
Escuchaba hace poco una encuesta. La
pregunta era más o menos ésta: “¿Qué piensa usted de
una mujer embarazada que tiene problemas económicos y es rechazada
por su familia y su novio? ¿Estaría usted de acuerdo
en que aborte?”.
Un par de horas después, se consigue el
objetivo deseado: “Según la encuesta al auditorio presentada el día
de hoy: el 78 por ciento opina que la mujer
embarazada con estos problemas debe abortar”.
Me parece que no se
puede ni se deben tratar estos asuntos tan delicados con
frivolidad y ligereza. En muchas ocasiones, el comunicador no se
percata de la grave responsabilidad que tiene porque –lo quiera
o no– es un icono, un modelo, un referente para
moldear la opinión pública de millones de lectores, de radioescuchas
o telespectadores.
En cierta ocasión, desde un noticiero de una conocida
televisora, se acusó al director de un colegio de ser
pederasta, en el Estado de México. Se trataba de una
calumnia muy bien montada porque había unos líderes agrarios que
les interesaba quedarse con los terrenos de ese centro educativo.
Cuando
se dio la noticia causó conmoción en la comunidad en
torno a la escuela. Al día siguiente, en que el
director y otros profesores fueran a aclarar esta cuestión llevando
pruebas de que se trataba de una falsedad, en la
televisora les dieron “con la puerta en las narices” y
tajantemente les contestaron: “Sí, de acuerdo, entendemos que esta noticia
que dimos ayer no es verdadera. Pero, compréndannos, si ahora
damos la versión correcta, ‘eso ya no es noticia de
interés para los televidentes’, porque no vende”.
Por otra parte, hay
cierta clase de periodismo que el 90 por ciento de
su tiempo lo dedica a la llamada “nota roja”: asesinatos,
secuestros, accidentes, narcotráfico, etc. Aunque eso “venda” no me parece
un periodismo objetivo.
¡Hay cientos de noticias positivas y constructivas que
se pueden publicar o destacar! Por ejemplo, empresas que están
saliendo de la crisis económica, novedades científicas, tips para educar
a los hijos, consejos para ahorrar en tiempos de recesión,
interesantes aportaciones culturales, artísticas, etc.
Tampoco me parece correcto que en
algunos noticieros, los líderes de opinión, en vez de concretarse
a transmitir las noticias, vayan haciendo comentarios editoriales y que
de algún modo predisponen al público.
Si establece una mesa de
análisis para comentar, por ejemplo, el papel de los partidos
políticos en vísperas de las elecciones, me parece magnífico que
el conductor emita las opiniones que desee. Pero mezclar las
noticias con una larga cadena de opiniones personales, distorsiona invariablemente
la información.
Lamentablemente hay quienes se han especializado en atacar duramente
–con ocasión y sin ella– a la Iglesia Católica, al
Papa, a los obispos, a los sacerdotes, a las instituciones
y todo lo que de algún modo concierna a la
Iglesia.
En cierta ocasión, escuché el comentario de un comunicador: “Es
que se ha descubierto que este tipo noticias se venden
bastante bien, porque México es un pueblo mayoritariamente católico”. Desde
luego, este tipo de periodismo “negro” no deja de causar
pena porque desdicen de la ética y la honestidad periodística. LOS
PERIODISTAS QUE SÍ VALEN LA PENA
En honor a la verdad,
en México hay muchos líderes de opinión que se manejan
con objetividad y honradez informativa. Por ejemplo, Adriana Pérez Cañedo
con su noticiero en Canal 11; Leonardo Curzio y Edilberto
Huesca desde Núcleo Radio Mil; Miguel Bárcena en ABC radio;
Jorge Zarza con su noticiero de mediodía en TVAzteca; Carlos
Loret de Mola con un periodismo jovial y ágil; Ignacio
Catalán quien está realizando un espléndido trabajo innovador desde El
Universal Online; Raúl Sánchez Carrillo y Julieta Lujambio, quienes elaboran
un periodismo serio y profesional desde la radio, lo mismo
que Francisco Zea desde Grupo Imagen; Lázaro Ríos con un
periodismo moderno y de investigación en el periódico Reforma. Existen columnistas
notables, especializados en economía y finanzas, como: Herminio Rebollo, Enrique
Aranda; Patricia Montelongo, como directora de la revista cultural ISTMO
(que, por cierto, esta publicación cumple medio siglo de existencia).
También,
esfuerzos notables en internet como: Fernando Sánchez y José de
Jesús Castellanos, directivos del portal yoinfluyo.com; Salvador Velasco en
Church Forum, Ricardo Pasillas con su portal Desde
la Red, etc.
Podríamos concluir que en México existen importantes y
destacados líderes de opinión, y que, por la actual crisis
económica, los medios de comunicación tienen la imperiosa necesidad de
colocarse en la vanguardia de la revolución cibernética para proporcionar
a sus receptores un periodismo de calidad, más creativo y
apegado a la verdad objetiva.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
Consultores
de la comunidad Dudas, consejos y asesorías sobre el uso ético de los medios de comunicación a la luz de la doctrina de la Iglesia y su aprovechamiento para el progreso de la sociedad
Ver todos los consultores