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La Santa Sede acaba de publicar el «Anuario Estadístico de
la Iglesia Católica» correspondiente al año 2000 en el que
se ofrece la radiografía numérica más fiable que se puede
hacer de la catolicidad en estos momentos.
Según el nuevo
volumen, el número de bautizados en el seno de la
Iglesia católica en el mundo entre 1978 (año del inicio
de pontificado de Juan Pablo II) y 2000, ha aumentado
en un 38%, pasando de 757 millones a casi mil
cincuenta millones.
En cabeza de esta tendencia positiva está África,
con un incremento de poco menos del 140%, seguida a
gran distancia de Asia. Europa es el último de la
clase, con un 5,8% de crecimiento.
En cuanto a la
presencia de católicos respecto a la población de las diversas
áreas geográficas, los datos relativos proporcionan un marco muy diverso:
si en Asia el porcentaje es sólo del 2,9%, en
Europa es del 40% y en América es del 63%,
con picos del 90,1% y del 86,6% en el centro
y el sur del continente, frente a un más modesto
24,6% en el norte.
En los 22 años que examina
el Anuario estadístico, el número de obispos ha pasado de
3.714 a 4.541, mientras que los sacerdotes se sitúan en
poco más de 405.000, con un ligero descenso del 3,75%
respecto a los datos de 1978.
Tendencias opuestas caracterizan al
clero diocesano y al clero religioso: el primero está en
aumento en todas partes con excepciones, mientras que el segundo
manifiesta una tendencia de sentido contrario, con la excepción del
área asiática.
El decremento del número de sacerdotes se ve
compensado por el aumento de candidatos al sacerdocio: de 64.000
en 1978 a 111.000 en 2000, con aumentos más sensibles
en Asia y África, menores en cambio en Oceanía, Europa
y América.
Este contraste lo experimentan otras dos figuras pastorales:
los diáconos permanentes, desde 1978 en fuerte crecimiento en todas
partes, con puntas del 678% en Europa; mientras que los
religiosos profesos no sacerdotes han experimentado una notable disminución, pasando
de casi 76.000 a poco más de 56.000.
También entre
las religiosas profesas se habla de flexión: cerca del 19%
menos en los 22 años, aún confirmando la diferencia entre
una tendencia negativa en el Norte del mundo y una
de signo positivo en las regiones en vías de desarrollo.
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