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La moral es aquella parte de la Teología que
estudia los actos humanos, considerándolos en orden a su fin
sobrenatural. La moral ayuda al hombre a guiar sus actos,
es una ciencia práctica. El hombre necesita de una norma
objetiva que le indique lo que debe hacer y lo
que debe evitar para poder alcanzar su fin: la salvación.
Los
actos humanos que se pueden valorar moralmente son aquellos que
el hombre ejecuta con conocimiento y con libre voluntad. Se
valoran su moralidad sobrenatural porque son los que acercan o
alejan al hombre de su posibilidad de alcanzar la vida
eterna.
Si observamos a nuestro alrededor vemos que hay diferentes tipos
de comportamientos entre los hombres,que hacen que en ocasiones se
pierda la brújula y se tengan conductas basadas en presupuestos
morales equivocados.
Veamos algunos de estos presupuestos morales equivocados:
El relativismo: tendencia
a considerar que todos y cada uno tienen la razón,
aún cuando esta verdad vaya en contra de la doctrina.
Todo es relativo. Pero sabemos que no todo es relativo,
existen valores fundamentales innegables. Esto es muy común en el
New Age.
El idealismo que no es otra cosa que la
filosofía de las cosas bonitas, de los grandes ideales, pero
nunca se aterriza. Se cree conocer todo lo que está
mal, pero no se hace nada por remediarlo.
La libre interpretación
de la Biblia, cada quien interpreta las cosas como quiere.
Para leer la Biblia hay que hacerlo en su contexto
global, con fe, no con el intelecto únicamente, siempre con
referencia a Cristo y con la guía de la Iglesia.
La
vivencia de la religión como sentimiento, se vive según se
siente, lo que resulta agradable se acepta. Lo difícil de
aceptar o de entender se rechaza, así se elimina la
revelación de dios en los aspectos difíciles de entender. El
sentimentalismo es un gran enemigo de la vida espiritual.
El racionalismo,
de origen filosófico, solo se acepta lo que se puede
entender con la razón, lo que se puede comprobar, no
hay nada sobrenatural. El hombre debe de reconocer sus limitaciones,
su incapacidad para comprender muchas cosas, no es Dios.
Materialismo o
secularización que no es otra cosa que el olvido de
Dios. Dios no es parte de la vida diaria, solamente
se le recuerda en la Iglesia o en ciertos ambientes.
Se vive como si Dios no existiera. En este olvido
generalizado se presenta una nueva moral donde no hay que
dar cuentas a nadie de lo que se hace.
Mala información
religiosa, Dios se reduce a ser un salvavidas, es alguien
a quien recurrir en momentos difíciles, cuando hay problemas, no
existe una relación de amor con Él, ni con los
hombres.
Moral pragmática, solamente se cumple con lo que sirve o
es útil. Cuando la vivencia de la moral es difícil
se deja a un lado. La moral no es un
capricho de unas personas, por lo tanto no se puede
tomar lo que es útil, hay que vivirla en su
totalidad.
Moral de apariencias, solamente se cumple con las normas externas,
hay que aparentar ser bueno, no importa crecer en santidad.
Perfeccionismo
moral, se da en personas que no se pueden aceptar
a sí mismas, tal como son. Hay que lograr la
perfección moral por sí mismo sin contar con Dios. Es
la moral del que siente dolor al pecar porque está
demostrando ser imperfecto.
Moral independiente, vivir la moral como dicta la
conciencia, aunque ésta esté deformada o equivocada. Es una moral
católica sin Iglesia católica.
Indiferentismo, pasividad, como no se pueden resolver
los grandes problemas del mundo, no se hace nada, cómo
no se puede vencer al pecado, sigo haciendo lo mismo.
Olvido de la ayuda de Dios.
Moral slogan es la moral
en la que no se razona, se toma aquello que
resulta atractivo, sin profundizar en su bondad o maldad.
Moral de
¿hasta dónde?, se busca cumplir o hasta donde tengo que
hacer. Es la moral del mínimo esfuerzo. La auténtica vida
cristiana debe buscar imitar más a Cristo.. La auténtica moral
cristiana no está basada en evitar el mal.
Moral del sexto
y noveno mandamiento, se reduce al campo de lo sexual
únicamente. Nada cuento mientras se cumpla con el sexto y
noveno mandamiento.
Moral negativa, se limita a lo que no hay
que hacer, sin pensar en el por qué. No se
fija en hacer el bien, sino en evitar el mal,
no robar, no mentir, no matar, etc.
Moral evolucionista, es aquella
que piensa que la Iglesia debe modernizarse, que debe ser
más comprensiva, más liberal. No se piensa que lo ha
cambiado es la forma, lo accidental, pero el hombre sigue
siendo igual que siempre.
Moral de actitudes, lo importante no son
los actos, sino la actitud habitual. Esto es una influencia
del protestantismo.
Moral de situación, la bondad o malicia de un
acto no depende de una ley universal o inmutable sino
que es determinada por la situación en que se encuentre
el hombre.
La Moral en el Catecismo de la Iglesia
La moral
ocupa la tercera parte del Catecismo, el cual presenta la
moral como una respuesta al llamado que el hombre recibe.
La moral es la respuesta del hombre a una llamada
personal que Dios le hace. Este llamado esta vocación implica
vivir según el Espíritu.
Los Diez Mandamientos constituyen la gran revelación
de Dios, son también el centro de la predicación de
Jesucristo en el Sermón de la Montaña Mateo 5. 7 y la base de la enseñanza moral
de los apóstoles. Podemos decir que en este discurso se
encuentra toda la norma de la moral cristiana.
El Catecismo divide
los mandamientos en dos partes: “amarás a Dios sobre todas
las cosas” (Mandamientos 1 al 3) y “al prójimo como
a ti mismo” (Mandamientos 4 al 10). El Catecismo es
un texto de referencia seguro y auténtico para la enseñanza
de la doctrina católica, es una norma segura para la
enseñanza de la fe.
Las líneas de la moral cristiana
Es una
moral cristológica, es decir, Cristo es el centro y el
modelo de la vida moral cristiana. Él debe ser el
criterio esencial del actuar cristiano.
Las personas en la actualidad
hacen grandes esfuerzos por imitar a los grandes del deporte,
el cine, la música. Se imita la forma de hablar,
de actuar, de vestir, etc, pero cuando se trata de
imitar a Cristo, se ve como un imposible porque Él
es Dios. Siendo que la imitación de Jesucristo está al
alcance de todos, el Evangelio marca el camino, a través
de las virtudes de la humildad, la mansedumbre, el amor,
la sinceridad, etc.. Además se cuenta con muchas ayudas como
son la gracia, los sacramentos, la oración, la Escritura, etc.
Imitar
a Cristo no implica llegar a tener una vida sin
defectos en poco tiempo, sino que debe ser un trabajo
constante. Este esfuerzo debe de estar orientado a pensar sentir,
querer con la mente, la voluntad y el corazón de
Cristo.
La moral cristiana se apoya en la oración y se
extiende por el apostolado. Por la oración el cristiano enriquece su
vida interior, es el medio por el cual se descubre
a Dios, se crece en el amor a Él y
se reconocen las inspiraciones del Espíritu Santo.Catec. 2558-2578. Todos
estos dones que se reciben en la oración deben de
ser transmitidos y dados a los demás mediante el apostolado,
no es válido quedarse con todo. El apostolado es una
consecuencia del amor y se vive a través del servicio
a Dios y a los hombres por el amor. Por
medio de él se va construyendo un mundo mejor.
Una moral
vivida en la Iglesia Si se ama a Cristo, se ama
a la Iglesia fundada por Él. No se puede amar
a Cristo y no amar a Su Iglesia. Ella
es el medio que Cristo escogió para encontrarnos con Él.
Es
la moral del amor. La vivencia interior de la moral cristiana
exige una motivación en el amor. El cristianismo es la
religión del amor, del seguimiento de Cristo por amor y
en el amor no se puede ser mediocre.
Los cristianos deben
conocerse por la vivencia del amor, tal como los primeros
cristianos. El amor es radical; o se ama a Dios
y al prójimo o se ama al “yo” y a
sí mismo. Al final de la vida, el día del
juicio seremos juzgados según el amor que vivimos.
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