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Autor: Cristina Cendoya de Danel La Eucaristía como sacramento
Bajo las especies de pan y vino, Jesucristo se halla verdadera, real y substancialmente presente, con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad.
La Eucaristía como sacramento
Sentido de la Eucaristía como Sacramento:
Naturaleza
La eucaristía es el
sacramento en el cual bajo las especies de pan y
vino, Jesucristo se halla verdadera, real y substancialmente presente, con
su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad.
Se le
llama el “sacramento por excelencia”, porque en él se encuentra
Cristo presente, quien es fuente de todas las gracias. Además,
todos los demás sacramentos tienden o tienen como fin
la Eucaristía, ayudando al alma para recibirlo mejor y en
la mayoría de las veces, tienen lugar dentro de la
Eucaristía.
A este sacramento se le denomina de muchas maneras dada
su riqueza infinita. La palabra Eucaristía quiere decir acción de
gracias, es uno de los nombres más antiguos y correcto
porque en esta celebración damos gracias al Padre, por medio
de su Hijo, Jesucristo, en el Espíritu y recuerda las
bendiciones judías que hacen referencia a la creación, la redención
y la santificación. (Cfr. Lc. 22, 19)
Es el
Banquete del Señor porque es la Cena que Cristo celebró
con sus apóstoles justo antes de comenzar la pasión. (Cfr.
1 Col 11, 20).
Fracción del pan porque este rito
fue el que utilizó Jesús cuando bendecía y distribuía el
pan, sobre todo en la Última Cena. Los discípulos de
Emaús lo reconocieron – después de la resurrección – por
este gesto y los primeros cristianos llamaron de esta manera
a sus asambleas eucarísticas. (Cfr. Mt. 26, 25; Lc. 24,
13-35; Hech. 2, 42-46).
También, se le dice asamblea
eucarística porque se celebra en la asamblea –reunión - de
los fieles.
Santo sacrificio, porque se actualiza el sacrificio
de Cristo. Es memorial de la pasión, muerte y resurrección
de Jesucristo.
Comunión, porque es la unión íntima con
Cristo que nos hace partícipes de su Cuerpo y de
su Sangre.
Didaché, es el sentido primero de la “comunión
de los santos” que se menciona en el símbolo de
los Apóstoles.
Misa, posee un sentido de misión, llevar
a los demás lo que se ha recibido de Dios
en el sacramento. Usada desde el siglo VI, tomada de
las últimas palabras “ite missa est".
Institución
En el Antiguo Testamento encontramos
varias prefiguracones de este sacramento, como son:
El maná, con
que se alimentó el pueblo de Israel durante su peregrinar
por el desierto. (Cfr. Ex. 16,) .
El sacrificio de
Mequisedec, sacerdote que en acción de gracias por la
victoria de Abraham, ofrece pan y vino. (Cfr. Gen. 14,
18).
El mismo sacrificio de Abraham, que está dispuesto a ofrecer
la vida de su hijo Isaac. (Cfr. Gen. 22, 10).
Así como, el sacrificio del cordero pascual, que libró de
la muerte al pueblo de Israel, en Egipto. (Cfr. Ex.
12).
Igualmente, la Eucaristía fue mencionada - a manera de
profecías – en el Antiguo Testamento por Salomón en el
libro de los Proverbios, donde le ordena a los criados
a ir para comer y beber el vino que les
había preparado. (Cfr. Prov. 9,1). El profeta Zacarías habla del
trigo de los elegidos y del vino que purifica.
El mismo
Cristo – después de la multiplicación de los panes –
profetiza su presencia real, corporal y sustancial, en Cafarnaúm, cuando
dice: “Yo soy el pan de vida …… Si uno
come de este pan vivirá para siempre, pues el
pan que yo daré es mi carne, para la vida
del mundo”. (Jn. 6, 32-34;51)
Cristo, sabiendo que había llegado su
“hora”, después de lavar los pies a sus apóstoles y
de darles el mandamiento del amor, instituye este sacramento el
Jueves Santo, en la Última Cena (Mt. 26, 26 -28;
Mc. 14, 22 -25; Lc. 22, 19 - 20). Todo
esto con el fin de quedarse entre los hombres, de
nunca separarse de los suyos y hacerlos partícipes de su
Pasión. El sacramento de la Eucaristía surge del infinito amor
de Jesucristo por el hombre.
El Concilio de Trento declaró como
verdad de fe, que la Eucaristía es verdadero y propio
sacramento porque en él están presente los elementos esenciales de
los sacramentos: el signo externo; materia (pan y vino) y
forma; confiere la gracia; y fue instituido por Cristo.
Cristo
deja el mandato de celebrar el Sacramento de la
Eucaristía e insiste, como se puede constatar en el Evangelio,
en la necesidad de recibirlo. Dice que hay que comer
y beber su sangre para poder salvarnos. (Jn. 6, 54).
La
Iglesia siempre ha sido fiel a la orden de Nuestro
Señor. Los primeros cristianos se reunían en las sinagogas, donde
leían unas Lecturas del Antiguo Testamento y luego se daba
lugar a lo que llamaban “fracción del pan”, cuando fueron
expulsados de las sinagogas, seguían reuniéndose en algún lugar una
vez a la semana para distribuir el pan, cumpliendo así
el mandato que Cristo les dejó a los Apóstoles.
Poco a
poco se le fueron añadiendo nuevas lecturas, oraciones, etc. hasta
que en 1570 San Pío V determinó como debería ser
el rito de la Misa, mismo que se mantuvo hasta
el Concilio Vaticano II.
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